Crecimiento y productividad

La única fuente perdurable de crecimiento es el aumento de la productividad

Capacidades estatales, la clave de una buena política industrial

 

Por Diana Mondino Economista de la Universidad del CEMA

 

La única fuente perdurable de crecimiento es el aumento de la productividad. Debemos lograr más con menos recursos, para así poder crecer como familias, economía y sociedad. No puede haber aumentos duraderos en sueldos o ventas en términos reales si no hay mayor productividad.

 

El Gobierno comienza a analizar cadenas de valor junto al sector privado –y no sólo con los que piden más dinero– intentando entender los problemas de cada sector y estudiar qué es lo que impide que las empresas crezcan. El Gobierno no debe intentar satisfacer los reclamos que piden rentabilidad, sino concentrarse en los reclamos para mejorar productividad.

 

En forma muy simple la productividad se confunde con mayor tecnología, aunque claramente esta última ayuda. Hacer una ruta con pico y pala demora mucho más que con maquinaria. El primer método genera mucho empleo, quien sabe a qué costo, y el segundo permite hacer más autopistas en menos tiempo. El mayor empleo del primer caso será con salarios bajísimos, y la sociedad, en su conjunto, será más pobre porque tendrá muy pocas autopistas. Genera una triste distopía: muchos con trabajo muy mal pago, magros resultados, y un círculo vicioso por falta de recursos. Pero la maquinaria requiere una inversión que pocos pueden realizar.

 

Ricardo Hausmann, director del Harvard’s Center for International Development describe la tecnología como la conjunción de tres elementos. Citándolo (muy) libremente: está el conocimiento “corpóreo”, como puede ser una máquina o herramienta, sólo hay que saber usarla sin necesidad de ser quien la produce. Un minero o músico no fabrican su propia pala o saxofón. El segundo elemento es el conocimiento “codificado”, que implica saber
hacer algo y poder transmitirlo a terceros, a través de educación, entrenamiento o simplemente un buen manual de procedimientos. Y tercero, el conocimiento “tácito” que una persona, grupo o sociedad sabe hacer, sin pensar mucho en ello. Por ejemplo, la descarga de camiones en los puertos es muy ordenada pero el tránsito en las ciudades no lo es, o algunos países tienen trenes que están siempre en horarios y otros, claramente, no.

 

No son los precios o impuestos los únicos que definen la rentabilidad que solamente con un aumento en productividad puede perdurar. El aumento en rentabilidad es indispensable, pero sólo como resultado de un aumento en productividad. Las inversiones deben dirigirse a lo que aumente productividad como maquinarias o entrenamiento, o integración con proveedores.

 

Endeudamiento y productividad

 

Argentina necesita crecer. El ideal es que haya mayores ingresos para todos. Pero fundamentalmente –y lamentablemente– necesitamos crecer para ir diluyendo el inmenso gasto público y el déficit que origina. De otra manera, la deuda con la que se financia ese descomunal gasto será impagable.

 

Los recursos siempre son escasos, y por ello es definitorio dedicarlos a lo que pueda brindar un salto en nuestra capacidad de crecimiento. Hay muchos recursos públicos dedicados a sectores que, por definición, no aumentan esta capacidad. Adicionalmente muchos son inflexibles a la baja, como es el caso de salarios y jubilaciones. No lo critico, es un dato y un derecho. Esto nos plantea la obligación de estudiar con gran detalle qué tendrá mayor impacto. Y la discusión presupuestaria, que pronto comenzará en el Congreso, debe estar enfocada con ese criterio. Analicemos cada proyecto de inversión y utilicemos la mejor tecnología disponible. Basta de asignar recursos políticamente.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *