¿Adónde va Carrefour?

La crisis local de la cadena parece tener ingredientes argentinas, aunque también predominan condimentos del cambio global del negocio del retail

 

La presentación del procedimiento preventivo de crisis de la francesa Carrefour disparó varias especulaciones. La más inmediata se relaciona con cuáles serán los próximos pasos de la cadena en el mercado argentino. Y la más profunda tiene que ver con cuál es el futuro del retail tradicional frente al cambio de hábito de los consumidores y la transformación digital.

 

Los rumores hablan del despido de más de 2.500 colaboradores, el cierre de una decena de hipermercado y hasta la venta del negocio argentino. Esto puso en alerta a los sindicatos y también a los supermercados chinos que fueron señalados especialmente por Mauricio Macri como los principales culpables de la competencia desleal que debe sufrir el gigante francés. La evasión e informalidad del canal de autoservicios asiáticos -dijo Macri al diario español ABC- estarían dejando fuera de juego a los grandes formatos.

 

Si bien los ingredientes locales existen, los poderes especiales de los supers chinos frente al gigante francés parecen marcar, en realidad, un proceso más complejo. La decisión de reestructurar las operaciones argentinas se acerca más al cambio de mando y al nuevo plan global en un nuevo escenario del retail: personalización del consumo, desarrollo sustentable, alimentación saludable, y digitalización de las compras.

 

Peso argento

 

La Argentina es una plaza bastante importante en el negocio del gigante francés. Tiene más de 600 sucursales en 22 provincias bajo las banderas Carrefour, Market, Express y Maxi. Se presenta, además, como uno de los principales empleadores privados del país, con cerca de 20.000 colaboradores. Y está presente en el carrito de compra de los consumidores locales desde 1982.

 

Según el último balance, la filial argentina de la cadena tuvo ingresos netos por 2,795 millones de euros en 2017, lo que supone 3,5% del total global del último balance de Carrefour. Aunque los ingresos fueron levemente mayores a 2016, el resultado y el margen operativo fue negativo. Argentina es nombrada especialmente dentro del combo de malos resultados de la compañía. La “mayor dificultad del negocio local” se equipará en el último informe con la mayor competencia global –especialmente en Francia– , el aumento de los gastos de logística y la depreciación de los activos.

 

El negocio argentino sigue bien de cerca los vaivenes globales del rumbo de la cadena. Poco antes del cambio de mando global a manos del nuevo CEO, Alexandre Bompard, Daniel Fernández (con 23 años en la compañía) cedió la presidencia de Carrefour Argentina al francés Rami Baitieh, un ejecutivo muy cercano a la casa matriz. Unos días antes, el gigante supermercadista tuvo que salir a desmentir un documento difundido por un medio francés que aseguraba que estaba en marcha el mandato de venta de las filiales de China, Polonia y, también Argentina.

 

Incluso, en los planes incluidos en Carrefour 2022 -anunciados globalmente después de la entrada Bompard- ya se preveía una restructuración local. El grupo anunció oficialmente a fin de febrero la conversión de 16 hipermercados argentinos al formato Maxi para
poder competir con el crecimiento de los mayoristas.

 

Compra mayorista

 

En este último punto, mete la cola el contexto particular de la Argentina con inflación alta respecto a los demás países de la región y el mundo, y una clara contracción del consumo masivo en los últimos tres años. Esto puso al formato de los supermercados y especialmente al de los hiper en jaque y favoreció las compras en los mayoristas y en los formatos de cercanía, léase también supermercados chinos.

 

El año pasado, el consumo no logró despegar y cayó 1%, a pesar de una tenue recuperación en los meses de septiembre, octubre y noviembre. Y según la consultora Kantar Worldpanel en el primer semestre de 2018 el posible repunte –del que habla el Gobierno– no llegaría al 1%.

 

En este escenario desfavorable, los datos revelan que en 2017 los super mayoristas sumaron casi 500 mil clientes nuevos, la penetración más alta de su historia.

 

“Esta es una tendencia que se ve a nivel global, pero con más fuerza en Latinoamérica y en la Argentina durante últimos años”, afirmó Federico Filipponi, Director Comercial de Kantar Worldpanel. “Los hogares siguen buscando al mayorista para ahorrar haciendo compras grandes, el ticket creció un 41%, o sea, sobre la inflación y sobre el resto de los canales de compra”. En los últimos tres años, según la consultora, los hipers perdieron más de 100.000 hogares compradores.

 

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