Ultimo intento de Lifschitz para lograr la reforma

La Constitución de Santa Fe es una de las más antiguas y el gobernador busca modificarla

Lifschitz: “El Gobierno Nacional no cumplió con lo acordado”

 

“Hoy comienzan las sesiones ordinarias en en el Congreso de la Nación y en casi todas las legislaturas provinciales y concejos municipales. En Santa Fe hay que esperar hasta el 1º de mayo. Otra razón para reformar la Constitución”. Con este texto en las redes sociales se despachó el gobernador de la provincia, Miguel Lifschitz, el jueves pasado, para reforzar su pretensión de modificar la Carta Magna santafesina, una de las más antiguas del país. Que establece una fecha tardía de apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura. Y que prohíbe la reelección del mandatario provincial.

 

El sueño reformista tiene una larga tradición en la política santafesina. Tanto el justicialista Jorge Obeid como los socialistas Hermes Binner y Antonio Bonfatti, durante sus mandatos, tuvieron entre sus objetivos modificar la Constitución, sancionada en 1962, sin poder avanzar demasiado. Lifschitz, desde el principio de su mandato, propuso el tema como una necesidad y ya mantuvo varios encuentros con dirigentes propios y opositores para ver las posibilidades concretas de que esta vez sí se pueda dar. La derrota electoral en las legislativas de octubre pasado pareció echar por tierra esa factibilidad. Un contexto más calmo parece haber generado nuevas condiciones.

 

La reforma constitucional necesita mayorías especiales en ambas cámaras. En ese sentido, el fragmentado peronismo es un actor clave, ya que tiene buena presencia en Diputados y mayoría en el Senado. Por ahora, tanto el sector de Omar Perotti como el de Agustín Rossi se han mostrado reticentes a ella. En tanto, el intendente radical de Santa Fe, José Corral, posible candidato a gobernador por Cambiemos, fue más terminante en su negativa. En los distintos espacios consideran necesaria la modificación de la Carta Magna, pero advierten que este no es el contexto propicio.

 

El oficialista Frente Progresista Cívico y Social acompaña a Lifschitz, pero con intensidades diferentes. El radicalismo de NEO, cuyo referente es el vicegobernador Carlos Fascendini, aparece consustanciado con la idea, mientras que el sector llamado Movimiento de Acción Radical, que pendula entre el oficialismo provincial y el nacional, ya mostró sus dudas. Pero Lifschitz no la tiene fácil tampoco al interior de su partido. Bonfatti ya mostró sus intenciones de pelear un segundo mandato y, con relación distante con el gobernador, no parece tan activo en la tarea reformista.

 

El proyecto de Lifschitz data de agosto de 2016. Entonces hizo la presentación formal, con presencia de sectores diversos de la política santafesina. Lo hizo a través de un documento que llamó “Bases para la reforma: una Constitución para Santa Fe” y que pretende “iniciar un proceso de diálogo abierto a ciudadanos, a sectores políticos y a los distintos poderes del Estado”. Un año y medio después, la situación parece más difícil, pero Lifschitz no se resigna.

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