Seguro agrícola: la materia pendiente con el productor

Diferentes actores del sector consideran necesaria la participación del Estado para disminuir el riesgo e impulsar el uso del seguro agropecuario

 

 Por Eliana Esnaola

 

El cambio climático llegó para quedarse. Después de un 2017 de abundantes precipitaciones, siguieron los incendios forestales y ahora, se suma una intensa sequía en medio de la cosecha gruesa. Si bien lo primero que se asocia como víctima de estos eventos climáticos es el sector agropecuario, lo cierto es que los bajos rendimientos de la campaña también repercuten en otros sectores de la economía como por ejemplo, los fletes y a su vez, desemboca en menor exportación, considerando que el campo es el sector que más divisas ingresa al país. Ante este contexto y de acuerdo al consultor Arturo Navarro, el seguro agropecuario se revela como un insumo básico para el productor rural, se trata de una herramienta de previsibilidad que le permite protegerse en el aspecto económico frente a las diversas contingencias que pueden amenazarlo.

 

Mejor tarde que nunca

 

Ante un panorama desolador y desesperante, dado que cada semana que pasa llueve menos y se recorta la proyección para el maíz y la soja, surge una vez más en el ambiente la necesidad de disponer de políticas públicas que impulsen un sistema de seguro agrícola y de modificar, reemplazar o complementar la Ley de Emergencia Agropecuaria. Tan es así, que la semana pasada se reunió por primera vez la Mesa de Riesgo Agropecuario con el objetivo de lograr la sustentabilidad del sector, aumentar la competitividad del campo argentino y evitar este desvío en la producción que se da en Argentina cada vez que ocurre un evento climático severo, Luis Etchevehere, el ministro de Agroindustria, fue el que lideró el encuentro junto a referentes de las entidades gremiales, técnicas, cámaras aseguradoras y demás organismos de Gobierno. “Necesitamos que el productor tenga la mayor cantidad de herramientas para asegurar su producción. Aspiramos a que frente a un evento climático, pueda estar económicamente protegido y seguir trabajando”, expresó Etchevehere. En tanto, las entidades participantes celebraron la convocatoria destacando la importancia de desarrollar instrumentos que le brinden mayor previsibilidad al productor, y se llamó a una nueva reunión técnica para esta semana con el propósito de seguir trabajando en el tema.

 

Para conocer la situación de los seguros agrícolas en el país y alguna de las propuestas para asegurar la producción, El Economista dialogó con Arturo Navarro, ex presidente de CRA y consultor, Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro y con Gustavo Mina, gerente de seguros agropecuarios de Sancor Seguros.

 

Mapa de mercado

 

Según explicó Mina, el mercado de seguros agropecuarios está desarrollado en su gran mayoría para cobertura de granizo y adicionales. Hasta hace unos años, el 63% de la superficie cultivada tenía cobertura, pero hoy está en el orden del 48% y 50%. En este sentido, detalló: “El 97% del mercado de seguros agropecuarios  corresponde a granizo con adicionales, el 2% a multirriesgo agrícola que es cobertura de rendimiento y, si bien cubre cualquier evento climático, está más enfocado a catástrofes como sequía e inundación, y por último, el 1% corresponde a seguros forestales y de ganado”. Cabe resaltar que no está desarrollado el mercado del seguro pecuario en Argentina.

 

Más allá de algunos programas provinciales que hoy están vigentes en Mendoza y San Juan, que los pagan total o parcialmente las provincias. Tanto Navarro, como Iannizzotto y Mina coinciden que los seguros agrícolas son desarrollados por la actividad privada y toda la prima, la paga el productor. “Sólo acceden los grandes”, subrayó el titular de Coninagro. Al ser consultado sobre los costos, Mina respondió: “La tasa promedio a nivel país de granizo para
cultivos extensivos está en el orden del 3,83%; en San Luis y Córdoba, los costos son cercanos al 10% y en Entre Ríos están entre el 1,50% y 1,80% del valor asegurado”. Todo depende de que cobertura y adicionales se le agreguen. Según comentó, los seguros multirriesgo agrícola, van desde el 5% al 9% de acuerdo a la zona y al nivel de cobertura.

 

La participación del Estado

 

La gran duda por parte de las entidades respecto a la adopción de instrumentos para reducir el impacto de fenómenos climáticos, es cual va a hacer el aporte del Estado. Para Mina, durante la reunión Etchevehere fue muy claro, por el momento no tienen previsto subsidiar prima de seguro. “Si, nos citó a ponernos a trabajar en conjunto para tratar de armar algún programa que soluciones estos problemas climáticos severos pero en un contexto sin subsidio estatal”. En sintonía, Iannizzotto, comentó que “lo que hay que definir es como va a participar el Estado. En principio son reticentes a poner dinero, pero quizás con desgravación impositiva del IVA”. Navarro, señaló que España y Estados Unidos, son ejemplos en el desarrollo del seguro agropecuario con mayor experiencia, que se proyectan y seguirá proyectando a los otros países. En el caso de España, el sistema de seguros agrario se originó con el Pacto de la Moncloa en 1977, en cuya mesa de negociación se presentó la necesidad de tener una Ley de Seguros Agrarios Combinados para proteger al agricultor de consecuencias derivadas de acontecimientos catastróficos.

 

Propuestas

 

“El primer objetivo es hacerlo junto con el Gobierno, entendiendo la magnitud del proyecto, si o si tiene que participar el Estado porque abarca también estados provinciales por lo tanto va a ser difícil unificar todos los criterios sino está el Estado Nacional presente”, aseguró Iannizzotto, al referirse a la propuesta. En segundo lugar, quieren sacar un proyecto de ley para que la cobertura de riesgo sea una alternativa para todos los productores y todo tipo de producción, no solamente soja y trigo. En tercer lugar, quieren que el seguro sea voluntario y no obligatorio. Al respecto, Iannizzotto, argumentó: “Porque si no, lo convertimos en un nuevo impuesto al productor, y para que sea voluntario tiene que tener algún tipo de beneficio”. Además, consideran necesaria la intervención de los gobiernos provinciales y municipales. En este  sentido, señaló que “todos se van a ver beneficiados con un seguro que acorte los riesgos de los productores y de las empresas”.

 

Por su parte, Navarro, opinó: “Existiendo las retenciones, en este caso de la soja, podemos arrancar con una parte de ella y largar una campaña de seguros, hacer un fondo”. En tanto, aclaró: “No estoy diciendo que tiene que haber retenciones, sino, que esto lo aporta el productor, aquel que se le inundó el campo, el que perdió todo, el que se le incendió y ¿quién se lo restituye?. Por último, analizó e invitó a la reflexión: “Tenemos que hacer un sistema solidario y el seguro es un sistema solidario. Cuando todos aseguren por convicción, las primas van a bajar”.

 

Segundo encuentro

 

“Esta semana se juntan los equipos técnicos con el subsecretario de Coordinación Política, Hugo Rossi, para avanzar rápidamente en los números, ir afinando estos conceptos generales en instrumentales para ver si lo antes posible podemos tener un proyecto de ley para enviar a las cámaras”, precisó el titular de Coninagro. En tanto, Mina, agregó: “El propósito es evaluar las diferentes cadenas de producción y tratar de ver en función de los riesgos y del impacto que puede tener en la economía del país, definir prioridades, empezar a trabajar y armar pruebas piloto de cobertura”.

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