Se disparó inflación que mira el BCRA: la núcleo trepó 2,1%

¿Tendrá margen que seguir bajando tasas en algún momento del año?

 

El dato de inflación que publicó el INDEC no dejó demasiadas sorpresas. Confirmó lo que venía estimando el mercado y mostró un aumento de 2,4% para febrero. Sí sorprendió el indicador de la inflación “núcleo”, la que se empecina a seguir el Banco Central y la que usa -a veces- el ministerio de Hacienda para explicar que la “desinflación” sigue en pie.

 

La “núcleo” trepó a 2,10% el mes pasado, repuntando desde el 1,5% de enero. Trepa 3,6% en el año y crece a una tasa anualizada de 21,6% (febrero de este año versus mismo mes del 2017). Así, los precios de los bienes que excluyen a los regulados y los que tienen variaciones estacionales (o sea depurando tarifas, por ejemplo) mostraron el recalentamiento. ¿Por qué? El salto de la core tiene que ver con la suba del dólar que, a pesar de lo que a veces dice el Gobierno, tuvo un impacto importante. Fiel reflejo es la suba del 2,2% a nivel nacional (2,4% en GBA) del rubro “alimentos y bebidas”. Es el que más rápido actúa ante la disparada del tipo de cambio. ¿Casualidad?

 

En el raid mediático de varios funcionarios de Hacienda, incluyendo las segundas líneas, se decía que la inflación de los primeros meses del año tenía que ver con el tema tarifario y que incluso esos aumentos habían “contaminado” la núcleo. Y recalcaban que si bien el dólar impactó en los precios, lo hizo en términos “esperables”. Pareciera no ser el caso si, como estiman en el mercado, la “núcleo” tiene vida propia.

 

Por lo pronto, con esta información del mes pasado, se entiende la decisión del BCRA y su giro discursivo en los comunicados de política monetaria (los últimos dos) cuando congeló la baja de tasas. El BCRA considera que esta aceleración de precios es temporaria y que, completadas buena parte de las correcciones tarifarias y apaciguada la dinámica cambiaria local, la inflación consolidará su tendencia a la baja.

 

De todas formas, en su último comunicado dejó en claro que “seguirá monitoreando esta situación, y no relajará su política monetaria hasta que se confirmen señales de desinflación compatibles con el sendero buscado”. ¿Tendrá margen que seguir bajando tasas en algún momento del año? En la city calculan que la inflación mensual tendría que estar por debajo del 1% mensual de acá a fin de año para que se llegue a la meta del 15%.

 

Ya casi descartado ese objetivo, el Gobierno y el BCRA se enfocan a la real meta de inflación en la Argentina, que es tener un IPC inferior al 24,5% del año pasado. Se sabe, el Ejecutivo firmaría con los ojos cerrados ahora llegar al 20% con un crecimiento del 3%. Todo demasiado verde por ahora.

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