El rojo primario cayó 29,6% en 2018 (pero el total creció 50,8%)

El Ministerio de Hacienda presentó el dato de febrero, que mostró un buen desempeño de la recaudación tributaria

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

La Secretaría de Hacienda publicó las cuentas de febrero y mostró una reducción de 24,4% interanual del déficit primario. El buen desempeño alcanzó para que el segundo mes del año achique el rojo total (incluye los pagos de intereses, que crecieron 130,9% interanual) en 7,5%. La mala es que en el acumulado del año, si bien el negativo del primario cayó 29,6%, el financiero mostró un incremento de 50,8%.

 

Consultado por El Economista acerca de si semejantes noticias son buenas o malas, el director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, afirmó: “Es una buena noticia que se cumplan las metas. Pero en este caso está opacada por la dinámica de los intereses. La apuesta de Hacienda es que la de los intereses es transitoria y que el año se va a ajustar a lo presupuestado”.

 

 

Los ingresos

 

Con todo, desde Hacienda festejaron que, dejando de lado el acumulado para lo que va del año, en febrero hubo caída del primario y del financiero. Los buenos números de las cuentas públicas en febrero se dieron por unos ingresos que crecieron 26,7%, más rápido que el 18,4% al que se incrementó el gasto primario.

 

Ahí fueron clave, por el lado de la recaudación, algunos ingresos tributarios relacionados con el mejor nivel de actividad contra lo que fue febrero de 2017 (todavía muy cerca del recesivo 2016). El IVA, por ejemplo, mostró una mejora de 46,3% interanual. Es decir, bastante por encima de la inflación del mismo período que, según el IPC Nacional fue de 25,4%. También los aportes y contribuciones a la seguridad social mostraron una mejora de 29,3 y el impuesto al cheque una de 44,3%.

 

Esos tres ingresos tributarios agregaron $ 30.575 millones a la recaudación. Además los derechos de exportación y de importación mostraron sendas mejoras de 253,3% y 50%, lo que agregó $ 4.906 M más. Esos números son los que explican casi la totalidad del crecimiento de $ 36.477 M de los ingresos totales.

 

Los gastos primarios

 

Por el lado de los gastos primarios, el incremento de 18,4% implicó, según comunicó Hacienda, una mejora real de 5,6%. Desde la Secretaría dirigida por Rodrigo Pena detallaron: “Los subsidios económicos tuvieron una caída de 31,2% interanual, con reducciones tanto en los destinados al sector energético como los de transporte. El gasto de capital fue 15% menor pero tuvo un incremento de 34% en relación a enero de este año. Las transferencias corrientes a las provincias disminuyeron 4,5% interanual y el gasto en personal creció 16,3%.

 

Y concluyeron: “El total de gastos excluyendo las prestaciones sociales tuvo un incremento anual de 2%. Por su parte, las prestaciones sociales, que representaron el 59,4% de los gastos primarios en febrero, tuvieron un incremento de 32,7%. Se destacaron las jubilaciones y pensiones contributivas que crecieron 34,3% y las asignaciones familiares que lo hicieron al 30,5%”.

 

La coyuntura

 

Desde ACM afirmaron: “Observamos que se cuenta con holgura para el cumplimiento de la meta fiscal del primer trimestre (0,6% del PIB) ya que pasados los dos primeros meses del año el déficit primario alcanzó 0,1% del PIB, siendo 29,6% menor con respecto al mismo período de 2017”.

 

Aun así, algunos analistas consideran que si bien Hacienda destaca que el déficit bajó, en realidad el déficit total crece 50% interanual. Si se toma el primer bimestre, tal lo publicado por Hacienda, se ve que los ingresos totales (crecieron 22,6%) van más rápido que el gasto primario (18,6%) pero muchísimo más lento que la erogación de intereses (201,1%). Así, el rojo primario cayó 29,6% interanual pero el total creció 50,8%, a consecuencia de la actual política de financiamiento del rojo de cuenta corriente externa vía endeudamiento externo.

 

Otra objeción es que habría una rigidez en el gasto, que estaría próximo a llegar al tope de sus posiblidades. De hecho, los subsidios, los gastos de capital y las transferencias a las provincias son finitos y la cuestión es si en un punto cercano ya no habrá mucho más para recortar.

 

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