El rojo de 2018 será mayor que el de 2015 (y en 2019 mejoraría)

Mientras baja el déficit primario, crece la cuenta de intereses de la deuda

 

La consultora Ecolatina señaló ayer que el reemplazo de emisión monetaria por deuda pública para cubrir el enorme bache fiscal (heredado) aumentó el pago de intereses y produjo, como resultado, una profundización del rojo financiero, que pasó de 5,2% del PIB en 2015 a 6,1% del PIB en 2017. En 2018 se espera una leve mejor (una baja hasta 5,9% del PIB), aunque serguirá por encima del nivel de 2015.

 

La herencia recibida

 

El informe señala que el frente fiscal fue una de las herencias más pesadas que recibió Cambiemos. Producto del crecimiento más acelerado del gasto público que de los ingresos, la salud de las arcas públicas se deterioró en el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. “Mientras que el déficit primario de 2011 representó 0,6% del PIB, en 2015 implicó 3,8% del PIB, trepando 3,2 puntos”, aclaró la consultora.

 

Sin embargo, la expansión del déficit primario no tuvo su correlato en el déficit financiero, que “sólo” creció 0,2% (de 1,2% en 2011 a 1,4% en 2015). “Esta dinámica obedeció a que el rojo fiscal se financió en su mayor parte con emisión y no con deuda, impactando en la inflación”, indicó Ecolatina.

 

En este escenario, para Ecolatina, el “gradualismo” financiado con endeudamiento externo se presentó como la salida con mayor dosis de realismo. “Vale remarcar la rentabilidad política que brinda el presente esquema: el triunfo de Cambiemos en las últimas elecciones marca el éxito del camino elegido, al menos hasta el momento, en términos políticosociales”, señaló la consultora y agregó que, “como contracara negativa”, el mix de financiamiento incrementó el pago de los intereses.

 

Producto de la toma de deuda, el pago de los intereses pasó de representar 1,4% del PIB en 2015, 1,6% en 2016 y 2,2% en el 2017. Así creció mucho el porcentaje del gasto que el Estado debió utilizar para cubrir este déficit, implicando 17% de los ingresos tributarios al momento del cambio de gestión, 19% en 2016 y 27% en 2017.

 

 

Esperando los resultados

 

Ecolatina señaló que, en estos primeros dos años, el Gobierno dirigió todos sus esfuerzos a reducir el déficit fiscal primario. No obstante, los resultados no son destacados y por ahora “no logró achicarlo sustancialmente el rojo operativo”, que fue de 3,8% del PIB en 2015, prácticamente igual al 3,9% de 2017 (que incluye a los ingresos extraordinarios del blanqueo). Recién en 2018, cuando el bache primario se ubique en torno a 3,2% del PIB, “se podrán mostrar avances concretos en la materia”, opinó la consultora.

 

Así, si bien el resultado agregado fue similar, el informe señala que hubo cambios en la composición de las erogaciones del Estado. Resaltan los ajustes de en los subsidios económicos y en los gastos de capital.

 

No obstante, el déficit financiero aumentó del 5,2% del PIB en 2015 a 6,1% en 2017 (sin excluir del cálculo a los ingresos extraordinarios del blanqueo). “Como rasgo característico de la nueva época, sobresale un déficit primario que se achica en conjunto con un pago de intereses que se agranda”, explicó la consultora. El 6,1% de 2017 estuvo compuesto por 2,2 puntos de pago de intereses y 3,9 puntos de déficit primario, cuando en 2015 el resultado de 5,2% estaba compuesto por 3,8 puntos de déficit primario y 1,4 punto de intereses.

 

Ecolatina concluye que la tendencia de incremento de intereses y reducción de déficit primario continuará en los próximos años. “En 2019, el rojo financiero mostrará un avance respecto de la situación heredada, cuando represente alrededor del 5% del PIB”.

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