Riesgo país sube 21% y encarecerá emisiones locales

El derrotero del riesgo país está marcando que la Argentina, lejos de las mejoras que se pregonan, ha empeorado

 

El derrotero del riesgo país está marcando que la Argentina, lejos de las mejoras que se pregonan, ha empeorado. El indicador que elabora el JP Morgan para medir cuánto más de tasa tiene que pagar el país por sobre los bonos libres de riesgo (los de EE.UU.) viene repuntando desde comienzos de año. La torpeza de modificar las metas de inflación cuando el IPC venía de 3% en diciembre trajo zozobra a los operadores del exterior. A Argentina se la castigó durante todo el primer mes del año a contramano de lo que sucedía en el resto de los países emergentes.

 

El castigo autoinfligido de enero se sumó al cambio de humor en febrero por la suba de tasas a nivel internacional y, ahora, a otro malhumor global por la guerra comercial lanzado por Estados Unidos. Así, el EMBI de la Argentina sube 21% en el año y cotiza a 425 unidades, por lejos la que más sube en la región. Por ejemplo, el de Brasil trepa solo 5% en el año, Colombia gana 6,30%, México otro 3% arriba, y Uruguay 11,50%.

 

“Claramente hay un castigo adicional con los bonos argentinos. Si bien ahora les pegan a todos, lo que pasó en enero por el cambio de metas lo hizo saltar y ahora es muy difícil que se compriman los diferenciales de tasas. Argentina está condenada a tener que pagar poco menos del doble que Brasil”, decía un experimentado operador.

 

Los bonos argentinos cayeron 0,6% en promedio tomando sus operaciones en Nueva York, mientras que los bonos provinciales también anduvieron con caídas del 0,4%.

 

Si bien la idea del ministro de Finanzas Luis Caputo es seguir emitiendo deuda en el mercado local, ante los malos pergaminos en el exterior (no por falta de demanda sino por mayores tasas), lo cierto es que si sigue trepando el riesgo país (y por ende cayendo los bonos) el ministro tendrá que convalidar en colocaciones locales, más tasa.

 

“No pueden quedar desarbitradas las curvas de los bonos. El deterioro de la deuda afuera se traslada acá, es inexorable. Sin embargo, ante un cambio de clima externo, es bueno poder colocar bonos domésticamente”, decían desde un banco local.

 

El funcionario está colocando deuda atada a la inflación, que es cara pero que resulta muy atractiva para los inversores.

 

Lo mismo sucederá con la provincia de Buenos Aires, que recientemente señaló que también imitará a Caputo y tratará de colocar bonos solo en la plaza local. Claro que los spreads de la PBA se han deteriorado más que los del soberano, al ser uno de los distritos más comprometidos por su tamaño y cantidad de gasto público.

 

Tanto las emisiones de Caputo como de María Eugenia Vidal, sea en pesos o en dólares, pueden contar con inversores del exterior que ingresan dólares a la Argentina para la emisión primaria. Por ende, que el Ejecutivo y la PBA hayan dicho que se despiden de los mercados internacionales no significa que también le dicen adiós a los inversores no residentes.

 

“En todas las colocaciones de bonos en el plano local hay una parte importante de financiamiento del exterior. Sea por fondos de inversión que vienen con los bancos o como sea, el fondeo está. Al tener a las aseguradoras como inversores cautivos, sirve para cortar un poco más abajo en el libro de órdenes. Pero tampoco pueden depender solo de ellas. Yo creo que será un mix y veremos que los de afuera compran emisiones locales”, señalaba el gerente de una boutique financiera.

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One Comment

  • Marc dice:

    Una pata del modelo, el endeudamiento se estaría requebrajando y con el la sustentabilidad, precaria a mi entender, del mismo. Lejos de la panacea anunciada de la lluvia de capitales al pais, como obra y gracia de un empresario en el gobierno nacional, se dió todo lo contrario. Esto empeoró en diversos campos, social, con no poder bajar la pobreza, bajar poco el desemplo pero precarizandolo, reducir el salario real, dado el fuerte aumento de precios de alimentos, tarifas publicas, y transporte fundamentalmente, comprimiendo el consumo interno. En tanto la presión por divisas no cae, más allá del mayor tipo de cambio, y el turismo en el exterior demanda fuertes montos anuales, las utilidades de trasnacionales, los servicios por rentas al exterior y el alto déficit comercial. Es decir hay que seguir tomando deuda en este contexto con un mundo inestable y en potencial guerra del precios. Esto es, el riesgo país esta subiendo y esto obedece a temas internos y en externos.

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