No pasa de moda

La política cambiaria es un misterio que no sabemos quien la va a resolver: si será el BCRA o el equipo económico de Jefatura de Gabinete

 

Por Guido Lorenzo ACM Consultora

 

La idea de la flotación libre llevada a cabo por el BCRA era justamente que hoy no se esté hablando del precio del dólar. No obstante, más allá de la poca coherencia entre los dichos y los hechos por parte de Federico Sturzenegger, hoy el precio del dólar vuelve a estar presente en tapa de diarios y en conversaciones diversas.

 

Sucede que la libre flotación se frenó con una tibia intervención el lunes, otra ayer (en $20,4) y que ahora no sabemos cuando va a terminar. Cuando sucede un shock endógeno o exógeno, real o financiero, el dólar bajo flotación libre se acomoda a un nuevo nivel que se corresponde a ese nuevo contexto. Sobre ese nivel de referencia se monta cierta volatilidad que es tan sana para la economía como el propio hecho de que la moneda cambie de nivel ante esos shocks.

 

En este caso, el dólar sube sin ningún evento disruptivo alrededor y la pregunta es hasta cuándo existirá esta tensión. Algunos indican que hasta que pasen las paritarias pero, en mi opinión, no hay intenciones de contener al dólar de cara a las paritarias. Se estaría postergando inflación en un período de tiempo muy corto a un costo elevado.  Un  dólar más alto y una inflación de alrededor del 20% ya está descontada en las negociaciones salariales del 2018.

 

La estrategia de apostar al peso ya no es atractiva y la recomposición de carteras así lo está demostrando

 

La intervención va a cesar solamente cuando aparezca oferta que compense la demanda de importaciones, la demanda de fondos del exterior que se vieron afectados por la suba del tipo de cambio de diciembre y la demanda minorista que toma fuerza, sumado a los que deben comprar para realizar los pagos de tarjeta en el exterior. En este contexto, no se entiende por qué se aplica la política de disminuir las retenciones a la soja  en forma mensual, lo que único que hace es demorar que aparezca la tan deseada oferta de la cosecha gruesa que tranquilice al mercado de cambios.

 

Por lo tanto, el BCRA se mantendrá activo en él hasta al menos la tercera semana de marzo que es cuando esperamos que se empiece a incrementar el ritmo de liquidación de divisas. Más aún, considerando que la depreciación promedio mensual del último mes fue del 4%, lo que no es compatible con el sendero de desinflación buscado por el ente monetario. Si bien es cierto que para desanclar el dólar de los precios lo ideal sería que no ocurran intervenciones prolongadas, la inherente relación que existe entre ambas variables lleva a pensar en un cambio de régimen sin explicitación del presidente del BCRA.

 

La estrategia de apostar al peso ya no es atractiva y la recomposición de carteras del sector privado parece ya haber tomado nota de esto. La aspiradora de pesos mediante Lebac irá perdiendo fuerza y ganará lugar la demanda de dólares.

 

El gabinete económico o el BCRA tendrá que tomar la decisión entre un peso más depreciado acorde a los resultados de la cuenta corriente o bien un peso más fuerte que ancle expectativas de inflación. Por lo pronto, la política cambiaria es un misterio que no sabemos quién va a resolver: el BCRA o el equipo económico de Jefatura de Gabinete.

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