Más empleo pero más precario

La suba de la tasa de empleo en 2017 fue impulsada por el cuentapropismo y el trabajo en negro (73,2% de los puestos creados). La informalidad llegó al 34,2% en el 4ºT

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

Confirmado. Tal como anticipó El Economista, la suba de la tasa de empleo durante 2017 estuvo impulsada por modalidades precarias. Sólo el 26,8% de los puestos creados fueron asalariados formales y el 73,2% restante fueron asalariados en negro (32,1%) y cuentapropistas (41,1%). Así, de acuerdo a los indicadores socieconómicos de la EPH publicados hoy por el Indec, la informalidad laboral en Argentina se ubicó en el cuarto trimestre en 34,2%, 6 décimas por encima del 33,6% relevado un año atrás.

 

Según los datos de la encuesta realizada en 31 aglomerados urbanos, entre los cuartos trimestres de 2016 y 2017 hubo una aceleración en la creación de empleos, que llegó a los 694.000 nuevos puestos (lo que implicó una suba de la tasa de empleo de más de un punto). Sin embargo, entre ellos apenas 186.000 fueron asalariados en blanco, 223.000 asalariados en negro y 285.000 no asalariados (una categoría en la que predominan los monotributistas).

 

El analista del IET Daniel Schteingart explicó que hoy hay 43 personas empleadas por cada 100 habitantes, “de los cuales aproximadamente la mitad son asalariados formales, un cuarto asalariados informales y otro cuarto no asalariados”.

 

Por su parte, Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, además de destacar la expansión del empleo no registrado, remarcó que “la tasa de asalarización -porcentaje de asalariados sobre el total de los trabajadores ocupados- cayó del 75,4% al 74,8% (crece el cuentapropismo). No es un mercado de trabajo muy virtuoso que digamos”.

 

 

Según el informe del Indec, la informalidad fue un poco mayor en los conglomerados de más de 500.000 habitantes, donde llegó al 34,8%, mientras que en los de menor población la tasa se ubicó en el 31,8%. En el conurbano bonaerense, alcanzó el 37,7%.

 

Además, la tasa de actividad (personas que tienen o buscan trabajo sobre el total de la población de referencia) subió al 58,1% y la de empleo trepó al 53,9%, en ambos casos para la población de 14 años en adelante. La desocupación, como ya había anunciado el organismo la semana pasada, cayó al 7,2% (cuatro décimas menos que en el 4ºT de 2016).

 

Sube más entre jóvenes

 

Por otra parte, los indicadores socioeconómicos de la EPH muestran que la mejora en la tasa de empleo fue más alta en los jóvenes que en la población mayor a 30 años. Y dentro de la juventud, creció proporcionalmente más en mujeres que en varones. Entre el 4ºT de 2016 y el de 2017, pasó del 47,4% al 50,1% en varones de entre 14 y 29 años y del 29,7% al 32,4% para las mujeres de esa misma franja; mientras que en hombres adultos subió del 87,4% al 87,8% y en las mujeres de más de 30 años avanzó del 60,9% al 62%.

 

“Dado que el empleo joven tiende a ser más precario que el de los adultos, ello es coherente con el mayor dinamismo relativo de los cuentapropistas/asalariados informales vis à vis los asalariados formales. Dicho en otras palabras, jóvenes antes inactivos ahora tienen changas”, consideró Schteingart.

 

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One Comment

  • Claudio Castro dice:

    Por supuesto, cuando el empleo privado se estancaba y solo crecía el empleo público para financiar militantes era mejor. Sabemos que el régimen laboral argentino no fomenta la formalidad y un sector político-gremial bloquea la posibilidad de una reforma. Contemos toda la historia. ¿Y si no hubiera crecido el empleo? Hubieran dicho que la política del gobierno no fomenta la creación de puestos de trabajo. No me cabe duda que El Economista está a favor del capitalismo pero lo disimula bastante bien.

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