Luces y sombras en el mercado de trabajo

El último informe de mercado de trabajo del Indec trae noticias positivas: sin embargo, otros datos invitan a moderar el entusiasmo

 

Por Martín Trombetta Becario del Conicet y profesor de la UADE

 

El último informe de mercado de trabajo publicado por el Indec arroja noticias positivas que fueron muy bien recibidas en los ámbitos especializados. En particular, se destaca el aumento de la tasa de empleo de 41,9% en el último trimestre de 2016 a 43% en el último trimestre de 2017. Basándonos en proyecciones poblacionales, este aumento equivale a la generación de 680.000 puestos de trabajo. También se observa una importante caída del desempleo (de 7,6% a 7,2%) acompañada de un aumento en la tasa de actividad. Es innegable que se trata de buenas noticias, en el contexto de una economía que ya acumula al menos seis trimestres consecutivos de crecimiento. Sin embargo, otros datos invitan a moderar el entusiasmo y a realizar una evaluación más cautelosa de la evolución del mercado de trabajo argentino.

 

El Ministerio de Trabajo publicó recientemente un informe que señala que en 2017 se crearon solo 268.000 puestos de trabajo registrados, incluyendo asalariados privados y públicos, monotributistas y monotributistas sociales. Eso implica que los restantes 412.000 puestos creados pertenecen al sector informal y constituyen, por lo tanto, empleo de peor calidad. Estos trabajadores perciben salarios más bajos, no están alcanzados por la legislación laboral y no gozan de estabilidad en sus puestos. No realizan aportes a la seguridad social, lo cual comprometerá su posibilidad de acceder a beneficios previsionales en el futuro. El hecho de que más del 60% de los puestos creados sean de este tipo muestra que el funcionamiento del mercado de trabajo argentino actual dista de ser el ideal.

 

Trabajo publicó recientemente un informe mostrando que, en 2017, se crearon solo 268.000 puestos de trabajo registrados

 

Corresponde destacar también, que de los 268.000 puestos formales generados, 98.000 (37%) corresponden a monotributistas. El ingreso de un trabajador al régimen de monotributo no necesariamente implica la creación de un puesto nuevo, en particular dado que los beneficios de este régimen aumentaron considerablemente merced a su incorporación al régimen de asignaciones familiares en 2016. Tampoco es despreciable la contribución del monotributo social, en el que se generaron 37.000 puestos (14%). El monotributo social comprende actividades de la llamada economía social, separadas del mercado de trabajo tradicional. Si descontamos estas contribuciones, obtenemos un aumento de tan solo 133.000 puestos registrados, de los cuales 38.000 (o 29%) fueron generados en el sector público.

 

La caída del desempleo a partir de la generación de puestos informales no es algo que debería sorprender. Argentina presentaba en 2016 un nivel de desempleo particularmente alto para los estándares de la región, pero con un nivel de informalidad más bien bajo. De este modo, la mayor apertura de la economía podría estar motorizando cierta convergencia hacia valores típicos de América Latina. La venidera reforma laboral promete ser definitoria en este proceso: las instituciones y políticas laborales serán clave a la hora de definir el costo relativo de los puestos formales y, por consiguiente, los incentivos de las empresas a crearlos.

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