Los analistas ven en el salario la principal ancla contra la inflación

Con el dólar y las tarifas en alza, el Gobierno apuesta a usar a los salarios para anclar los precios

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

El dato de inflación publicado ayer por el Indec puso en jaque otra vez a la meta de inflación. Sólo en dos meses, la inflación acumulada es de 4,2%, el 28% de la meta. Además, el número que más fuerte subió (0,6 punto) es el que más le importa a Federico Sturzenegger: la inflación núcleo fue de 2,1%. La preocupación que comienza a surgir es que la inflación se mantenga en el orden del 23%-24% en 2018, generando que el Gobierno ingrese en un año electoral sin poder mostrar un proceso de desinflación.

 

El gradualismo que desembarcó tras el cambio de metas se sigue plasmando en los datos. El relajamiento de tasas (que impulsó al alza las expectativas inflacionarias) y las subas de dólar, precios regulados y precios mayoristas, están teniendo impactos en las mediciones del Indec.

 

Guido Lorenzo (ACM) explicó que para alcanzar la meta deberíamos tener una inflación promedio por debajo de 0,5%, algo que no ocurre desde hace diez años. El profesor de la UBA indicó que la fuerte suba de la inflación núcleo es el producto de la suba del tipo de cambio y los aumentos de segunda ronda de las tarifas. Otros analistas también suman la “pesada inercia” como uno de los factores que generan que la inflación núcleo no ceda.

 

Ancla salario

 

En nuestro país, la inflación tiene cuatro anclas principales: el dólar, las tarifas, los salarios y la inercia. Para Matías Rajnerman (Ecolatina), el principal freno inflacionario será el salario, ya que dólar y tarifas tendrán un crecimiento importante en 2018. El economista de Ecolatina explicó que sólo con bajar el “efecto arrastre” no alcanza para una desinflación tan ambiciosa como la que quiere el Gobierno. “La suba de salarios en general, y el proceso paritario que abarca a la mayoría de los trabajadores formales en particular, serán clave para contener a la inflación”, opinó.

 

La meta del 15%, según Lorenzo, tiene una función importante. “Se está logrando anclar las expectativas en las negociaciones paritarias”, explicó. La mayoría de los gremios están cerrando los aumentos salariales en el orden de 15% sin cláusulas gatillos, aunque con una revisión dentro de nueve meses.

 

El economista de ACM señaló que si bien el salario podría funcionar como ancla, también deterioraría la demanda. “Lo ideal en este régimen es que el ancla sea la meta, pero a falta de eso el tipo de cambio y los salarios nominales son los que se postulan como candidatos a reemplazarlos”, explica.

 

Para Federico Furiase (Eco Go), la clave será un mix de políticas. “El BCRA interviniendo en el mercado de cambios frenará el dólar permitiendo mantener ancladas lasnegociaciones paritarias en un contexto de mayor apertura de la economía”, explica el director de Eco Go.

 

La meta que se aleja

 

En este esquema macroeconómico de suba del dólar y déficit fiscal no es ninguna sorpresa que no se cumpla la meta. “La inflación acumulada estará en el orden de 8% en los primeros cuatro meses del año” señaló Furiase y agregó que “será difícil que el BCRA ancle expectativas si no puede subir la tasa de interés”. Para el profesor de Finanzas de la Universidad Torucato Di Tella, el nuevo instrumento que utilizará Federico Sturzenegger serán las intervenciones en el mercado de cambios para contener el dólar.

 

El BCRA admitió ayer por segunda vez que el deslizamiento del tipo de cambio puede ralentizar el sendero desinflacionario, cuando el propio Sturzenegger sostenía en el 2017 que lo único que importaba observar eran los agregados monetarios. Para Rajnerman se está admitiendo que no alcanza sólo con una tasa de interés elevada (o, lo que es lo mismo, una política de monetaria dura) para desacelerar la inflación.

 

“Dado que la suba de precios es un fenómeno multicausal, corresponde abordarlo con múltiples herramientas. Celebró que la autoridad monetaria reconozca la importancia de la evolución del dólar en el proceso inflacionario”, señaló

 

Rajnerman y manifestó la importancia de cambiar ciertas apreciaciones que en su momento lo llevaron a subestimar las propias complejidades del proceso inflacionario. Rajnerman proyectó que conforme a las estimaciones de Ecolatina, la inflación de 2018 estará más cerca de 20% (o incluso por encima) que del 15% al que apunta el Gobierno. El desafió para el poder ejecutivo será alcanzar un número que le permita continuar hablando de un proceso de desinflación. No obstante, alcanzar este objetivo a costa de una fuerte caída del salario real, también será muy costoso en términos electorales y económicos de cara al 2019.

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One Comment

  • Marc dice:

    Se juegan todas la cartas por la recesión. Es posible que eso baje la inflación, pero ¿A que costo?…Al menos los tres años de crecimiento esperados por el presidente, se ponen en duda. Y las consecuencias de mejorar indicadores fiscales y sociales, más aún. Los “ajustadores”, ven solo la baja del Gasto nunca la potencial menor recaudación via impuestos al consumo, al trabajo, por falta de empleo y hasta por mayor evación y elusión impositiva dado el menor poder estatal. En el neto no es claro donde termina el resultado. Esto parte de supuestos ficticios, que el sector privado absorverá la menor actividad pública, cosa improbable. Con lo cual es sistema tiende a caer y comenzar un círculo vicioso, no virtuoso.

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