Hasta que lleguen los agrodólares, las ventas del BCRA serán más frecuentes

Hasta entonces, el BCRA dejará a un lado el libreto de la flotación libre

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.  La frase de la célebre canción de Joan Manuel Serrat, en Argentina, podría ser dicha más que por un poeta por el propio BCRA.  Ayer, el dólar minorista cerró a $20,68 y el mayorista a $20,38, luego de una intervención de US$ 123 millones en el Mercado Unico Libre de Cambios (MULC). Las ventas en toda la semana del BCRA alcanzaron los US$ 173 millones.

 

Algunos analistas comienzan a ver que el organismo presidido por Federico Sturzenegger comienza a marcar un techo a la divisa dejando a un lado su regla de flotación libre. Los US$ 62.000 millones de reservas marcan un poder de fuego capaz de sostener el tipo de cambio en el nivel que desee el BCRA, pero el propio Sturzenegger no quiere intervenir. O quería.

 

El año pasado, en una entrevista con Jorge Fontevecchia en el diario Perfil, Sturzenegger señaló que “Las intervenciones son cuando hay movimientos disruptivos y en situaciones particulares”. El camino parece empezar a cambiar, y la flotación está perdiendo muchos grados de libertad.

 

La flotación

 

El expresidente del BCRA Martín Redrado, en diálogo con El Economista, dijo que lo que estamos observando es una flotación confusa. “El BCRA ha dejado de utilizar la tasa de interés como una referencia para poder alinear las expectativas de precios y ahora básicamente está utilizando varios instrumentos sin dar claridad de hacia dónde va”, explicó Redrado y señaló que “hemos visto en estos días un BCRA que quiere ponerle un techo al tipo de cambio porque está teniendo un impacto sobre precios”. Los precios subieron 1,8% en enero y la marca de febrero rondaría el 2,6%.

 

Redrado señaló que la hipótesis inicial del BCRA (que la devaluación no se trasladaría a los precios) no se cumplió. “La única señal es la preocupación que el BCRA tiene por el impacto de la política cambiaria en los precios, pero todavía no ha sido claro sobre si quiere quedarse con una flotación libre o una discrecional”, señaló el Director de la Fundación Capital y aclaró que en el BCRA “están en un proceso de aprendizaje de la política cambiaria”.

 

Guido Lorenzo (ACM) opinó que no son tan grandes las intervenciones del BCRA. “Antes, nuestros banqueros centrales podían colocar hasta US$ 500 millones en el MULC”, señala y aclara que el BCRA está acompañando la demanda para que el precio no suba, dada la falta de oferentes que está habiendo a este precio. El economista indica que bajó la entrada de dólares por el carry y la cosecha no se está liquidando. “El BCRA queda como el único oferente a esta barrera que puso al dólar mayorista en el corto plazo de $20,50”, dice el profesor de la UBA.

 

Diego Falcone (Cohen) señala que el BCRA está abasteciendo a la plaza seca con los US$ 3.000 millones que compró directamente al Ministerio de Finanzas. “Los dólares que trajo Luis Caputo no entraron en el MULC y el país siguió creciendo, con un muy buen enero y febrero, con lo cual la demanda de dólares continuó en alza”, señaló el Head Portfolio Manager de Cohen y aclaró que el objetivo es tranquilizar las aguas.

 

El fin de la regla Redrado señaló que la principal causa de la intervención es la creciente inflación. “El tipo de cambio ha tenido un aumento de 17% desde mediados de diciembre hasta la fecha, y eso no fue inocuo en exterminios de precios”, explica.

 

“Cuando se interviene, y esto lo digo desde la experiencia, es necesario hacerlo con mucha contundencia y bajar el tipo de cambio”, señala Redrado y explica que “la única manera de que haya más oferta de divisas es que los compradores de dólares sienten que están perdiendo”. Esta política cambiaria está asegurando el precio del dólar día a día. “La flotación va en una sola dirección: hacia arriba”, opina Redrado.

 

Falcone señaló que la película está cambiando y el BCRA está entendiendo recién ahora el daño que hizo el cambio de metas. “Las reglas firmes que antes tenía el carry trade por observar un halcón que peleaba contra la inflación en el BCRA, ven ahora una paloma que deja que la inflación se le escape”, señala Falcone e indicó que “ya no hay autonomía y el BCRA está más sujeto a lo que digan desde arriba”. El negocio asegurado de venir y poner pesos ahora posee un mayor riesgo. “El BCRA está aprendiendo a moverse en un contexto distinto al de antes del 28 de diciembre”, indica Falcone.

 

Lorenzo señaló que el BCRA estaría empezando a dejar su regla de flotación libre del tipo de cambio. “El dólar tocó $20,44 en dos días seguidos y recién entonces fue cuando intervino”, explica el economista de ACM y señala que “los recortes en las proyecciones de cosecha ponen nervioso al mercado: menos oferta aparece, más demanda surge, porque se percibe barato”.

 

“La política comienza a ser mucho más discrecional, al mercado la preocupa la incertidumbre con la que se abastece la demanda y no se entiende muy bien qué es lo que va a hacer el BCRA a futuro”, concluyó el profesor de la UBA.

 

Redrado concluyó: “Estamos ante un BCRA confundido en términos de qué tiene que hacer con la política cambiaria y en un proceso de prueba y error. La visión es no intervenir, pero el nuevo impacto inflacionario de la devaluación complica sus políticas”.

 

Para Falcone estamos viendo la transición hacia una nueva versión de tipo de cambio casi flotante y el BCRA va a empezar a estar más metido de lo que quisiera en el mercado. “El BCRA rompió el 28 de diciembre la confianza de los inversores al someter su absoluta autonomía a lo que quiera ahora Nicolás Dujovne y Luis Caputo. Antes intervenía dos o tres veces en el año de una manera muy puntual, y ahora se tendrá que embarrar un poco más”, concluyó

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *