La lógica de repetir las fórmulas del éxito

Cambiemos empieza a analizar las posibles candidaturas para 2019

 

Los movimientos del oficialismo de  cara a las elecciones del año que viene comenzaron a hacerse más públicos luego de la reunión del PRO de la semana pasada en la cual se habló abiertamente de la reelección del Presidente. Días antes, el titular de la UCR, Alfredo Cornejo, afirmó que le gustaría que un radical sea el compañero de fórmula de Mauricio Macri en 2019.

 

En sistemas electorales que permiten la reelección inmediata es natural que los que están en los cargos vuelvan a ser candidatos. Así fue siempre. Está en la naturaleza del diseño político vigente y por eso es lógico que por el lado de Cambiemos Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales busquen un nuevo mandato en 2019.

 

¿Habrá recomposición de fórmulas como propicia Cornejo? Siguiendo la lógica política, la respuesta en principio sería negativa. Lo más probable es que Macri insista con Gabriela Michetti, con la que ya ganó dos elecciones, y porque además, abrir la fórmula implicaría una redefinición del acuerdo que existe hoy entre el PRO y la UCR, que no parece ser la intención de la Casa Rosada. Con el mismo razonamiento no tiene razonabilidad política alterar la fórmula bonaerense y la lógica indica que se repetirá la fórmula entre Vidal y Daniel Salvador. ¿Qué sentido tendría para Vidal colocar a un macrista de vice e irritar al radicalismo que tiene más de 40 intendentes en la provincia y asegura gobernabilidad con sus legisladores?

 

Dada su importancia, la falta de candidatos indiscutibles hará que Cambiemos mire con atención a Córdoba y Santa Fe

 

Un caso distinto se plantea en la CABA porque si bien la intención de Rodríguez Larreta es repetir la fórmula, Diego Santilli podría desistir de integrarla para así conservar la posibilidad de ser candidato a jefe de Gobierno en 2023.

 

Por otra parte, en algunas provincias ya hay candidatos definidos como Eduardo Costa en Santa Cruz pero en la mayoría de los distritos, y en particular en los más grandes, el juego sigue abierto.

 

¿Se habilitará la competencia en primarias allí donde ese mecanismo existe? ¿O se buscará armar las candidaturas sobre la base de acuerdos entre los socios de Cambiemos? Y en este caso ¿se harán negociaciones distrito por distrito o se definirá una estrategia nacional? Dada su importancia, la falta de candidatos indiscutibles y la posibilidad de un triunfo hará que Cambiemos mire con particular atención a Córdoba y Santa Fe.

 

Estos temas ya están ahora en pleno análisis –aunque se declare lo contrario– porque es políticamente correcto decir que este es momento de gobernar y no de pensar en elecciones. Pero además, quienes no tienen responsabilidades de gobierno deben enfrentar la ardua tarea de intentar  instalar sus candidaturas desde el llano.
Dada

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