“Si la Justicia lo habilita, Lula es el gran favorito”

El Economista dialogó con Juan Pablo Lohle, exembajador en Brasil (2003-2011)

 

Entrevista a Juan Pablo Lohlé Exembajador en Brasil

 

El Economista dialogó con el Juan Pablo Lohlé, exembajador de Argentina ante Brasil (2003-2011) y director del Centro de Estudios Políticos Estratégicos Internacionales (CEPEI), sobre las elecciones presidenciales venideras y el impacto sobre Argentina.

 

La gran duda electoral que persiste es si Lula podrá competir porque, si lo hace, ganaría cómodo, según todas las encuestas.

Lula gana en todas las hipótesis. Tiene una intención de voto de 33-34% y Jair Bolsonaro, marcha muy atrás: 18-19%. Lula, como dijo, va a jugar hasta el final. Si el Supremo Tribunal Federal, algo así como nuestra Corte Suprema, toma una decisión política de modificar el fallo de las tres instancias previas (las de Sergio Moro, el TR4 de Porto Alegre y el Tribunal Superior de Justicia), se viene una crisis política. La lógica indica que el Tribunal Superior ratificaría los fallos previos. Lo contrario sería considerado un disparate por unos y, para el PT, un acto de justicia. Es un tema muy delicado.

 

Pero también sería problemático ratificar el fallo e impedir que compita…

El problema de los que están contra Lula es que piensan que inhabilitarlo es la mejor manera de sacárselo del juego político. Pero en Argentina sabemos, por la proscripción del peronismo, que lo único que logra es potenciarlo y hacerlo crecer. Pero los brasileños no tienen esa experiencia incorporada, amén de ser un país con una cultura política diferente.

 

Igual la Justicia es independiente…

Sí, más que acá. Los hechos así lo demuestran. Si a Lula lo inhabilitan judicialmente, él va a decir que fue proscripto, más allá de la condena ratificada en tres instancias.

 

Y la apuesta de algunos sectores sería licuar ese descontento popular con crecimiento y con un nuevo Presidente…

Es una apuesta muy arriesgada. El desempleo sigue siendo muy alto y la participación popular en la política sigue siendo un eje del PT. Ningún otro partido lo tiene en esa magnitud. El PSDB pudo tenerlo en su momento, pero falló con su alianza con el PMDB de Michel Temer. La sociedad se lo está cobrando. Por eso, estos días vimos a Fernando Henrique Cardoso hablando bien de Lula.

 

¿Hay probabilidades de que el sucesor de Temer no sea Lula, Bolsonaro o Marina Silva?

Lo están tratando de fabricar, pero no han tenido éxito hasta ahora. Uno de ellos era el presentador de TV Luciano Huck pero, luego de hacer consultas, desisitó.

 

¿Qué pasa con Henrique Meirelles, la gran esperanza blanca?

Es un dirigente interesante, pero tiene poco carisma. Fue presidente del Banco Central de Lula y ministro de Hacienda de Temer. Es un banquero con una formación sólida, grandes contactos y muy buenas relaciones internacionales. Las encuestas le dan 1,5%. No podes salir a competir con alguien que tiene 33% de arranque. La Casa Rosada debiera mirar a los candidatos con posibilidades reales de ganar.

 

¿Qué debe hacer Argentina?

Brasil es un socio estratégico para nosotros y lo que ocurra con la elección va a definir qué debemos hacer a futuro. Ya tenemos un déficit bilateral de casi US$ 8.000 millones. Los brasileños no respetan el “flex” y los autos que hacemos acá tienen 80% de componentes brasileños en desmedro de la industria autopartista local. No hay una relación fuerte con Brasil porque Temer es un “pato rengo”. Pero, ¿cuál es la alternativa y quienes son los estrategas del Gobierno que están articulando en Brasil?

 

¿Qué resolución le conviene más a Argentina?

Deberíamos tener más política y mucho mayor influencia en Brasil. No estamos caminando Brasil. Empezaría a mandar personas del Gobierno a hablar con los empresarios paulistas y el PT, el PMDB y el PSDB para tener una composición de lugar y entretejer con los actores locales relevantes.

 

¿Se habrán quemado con leche por el paso en falso con Hillary Clinton?

No digo que se jueguen por uno. Hay que mandar a alguien a hacer política. Además, si no hablamos del tema Venezuela con Brasil, la crisis venezolana nos va a explotar en las manos. Y, por una cuestión de peso, Venezuela no se va a pelar con Brasil sino con nosotros. Brasil, para nosotros, es clave y necesitamos una participación activa. El Gobierno tiene que ponerse a trabajar en Brasil y hasta nuestra seguridad regional depende en parte de eso.

 

Y, si gana Lula, ¿cómo ve la relación con Macri?

Va a ser muy difícil y puede complicarle la vida a Macri. Va a articular para dejar la cancha abierta para una alternativa más afín a él en 2019. No veo una convivencia creativa salvo que Macri haga un cambio importante y una adaptación a la nueva realidad.

 

Y, además, olvidarse del TLC con los europeos…

El acuerdo se demora por las nuevas exigencias europeas y Macri volvió disgustado de Francia por la falta de resultados cuando las expectativas eran más optimistas.

 

¿Y si gana Bolsonaro o Silva?

Hay un principio del realismo que dice que, mientras Brasil nos siga vendiendo lo que nos vende, va a haber fuerzas allí que tratarán de preservar la relación. Pero a nosotros nos va a hacer redefinir nuestra estrategia sobre todo por el déficit, que hoy ya es récord. Ambos somos países proteccionistas y nos cuesta abrirnos, pero Brasil tiene un margen de acción mayor por su tamaño y su desarrollo. Va a haber ganadores y perdedores. En 2017, entraron US$ 67.000 millones de inversión en Brasil y acá, US$ 3.000 millones. Eso puede cambiar si nosotros nos damos un consenso nacional con políticas muy definidas que sean compartidas por todos e, incluso, refrendadas constitucionalmente. Sino seguirán los vaivenes. Si no hay un acuerdo vinculante y en serio entre empresarios, sindicalistas y la política, nos va a costar redefinir nuestra estrategia con Brasil.

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