“La clave es crecer por productividad”

El Economista dialogó con Marcos Dal Bianco (Economista Principal de BBVA Research)

 

Entrevista a Marcos Dal Bianco Economista Principal de BBVA Research

 

El Economista dialogó con Marcos Dal Bianco (economista principal de BBVA Research) sobre la visión que tiene la entidad sobre el desempeño de las principales variables en el tercer año de Macrinomics.

 

Tras el cambio de metas inflación de fines de diciembre pasado, los economistas esperan para 2018 algo más de inflación que antes y, a su vez, algo más de crecimiento. ¿Coinciden? ¿y qué números manejan en BBVA?

El cambio de metas implicará más inflación este año por dos causas. En primer lugar, explícitamente la política monetaria se volvió más laxa, lo que implica un dólar más alto (como ya se vio) y algo más de actividad. Por otra parte, la interferencia del Poder Ejecutivo en la política monetaria afectó la credibilidad del BCRA con respecto a su compromiso por bajar  la inflación.  Y en esto fue más importante porque el cambio de metas en sí, la baja en enero de 150 puntos básicos en la Tasa de Política Monetaria, hizo que los agentes recalcularan al alza sus expectativas de inflación.  Por todo esto, prevemos una inflación de 18,5% este año.  Con respecto al crecimiento, si bien el relajamiento de la  política monetaria es reactivante  (vía mayor consumo e inversión privada), otros factores, como la pérdida de cosecha asociada a la sequía, juegan en sentido opuesto. En suma, la economía argentina volverá a crecer en 2018 tras el crecimiento de 2,8% de 2017, aunque nuestra previsión para este año de 3,3% tiene un leve sesgo a la baja dependiendo del impacto final de la sequía sobre la producción agropecuaria.

 

¿Cuáles serán los drivers de ese crecimiento?

La economía argentina crecerá  impulsada principalmente por la inversión y el consumo privado y, en segundo lugar, por la mejora de la demanda externa. La expansión de la inversión se acelerará por las expectativas de que la política económica actual continúe luego de 2019 y por la reforma tributaria. El consumo seguirá creciendo ya que los salarios reales continuarán recuperándose de la caída de 2016 y el empleo mejorará ligeramente. En ello será clave, como en 2017, el rol dinamizador del crédito al sector privado, que estimamos crecerá 31% este año, bien por encima de la inflación. Además, prevemos un crecimiento mundial más dinámico. La revisión al alza de 0,5 punto porcentual del crecimiento de Brasil y la de un punto porcentual a partir de 2019 en China implicarán una mejora en la demanda externa de bienes y servicios argentinos, con exportaciones totales que crecerán en términos reales en torno a 5%.

 

El Gobierno se congratula por tener un modelo sustentable, esto es, capaz de generar crecimiento sin alimentar nuevos desequilibrios macro. ¿Comparten o todavía no se vislumbra ese modelo virtuoso?

Es imposible analizar la sustentabilidad del modelo económico actual sin considerar la muy deteriorada situación macroeconómica e institucional heredada y la relativa debilidad política de un gobierno en minorías que debe negociar las políticas. Considerando esto, el Gobierno está haciendo una labor positiva al equilibrar las correcciones con la viabilidad política y social de los cambios. La sustentabilidad –el acceso al financiamiento– dependerá del cumplimiento del cronograma de reducción del déficit fiscal y de la concreción de reformas más estructurales que tiendan a mejorar la competitividad de Argentina. Hay señales de alerta, como el alto déficit de cuenta corriente, que muestran que se debe seguir trabajando para reducir la inflación, sanear las cuentas públicas, mejorar la productividad y reducir el costo argentino. Para esto habría que fortalecer los mecanismos de defensa de la competencia, reducir los costos de logística, mejorar la infraestructura, y promover a la digitalización de la economía. En síntesis, la clave es crecer por productividad, la variable sobre la que efectivamente se puede y debe trabajar y que trasciende la coyuntura. El resto viene como consecuencia de esto.

 

El 2018 arrancó con algunas turbulencias financieras y el país aún debe financiarse en los mercados. ¿Avizora algunas complicaciones en ese frente?

El entorno financiero global está más volátil y subieron las tasas de interés globales a comienzo de 2018. Esto afecta a países que dependen del financiamiento en los mercados de deuda como Argentina y ha encarecido en el margen el costo de colocación de deuda. Pero el Gobierno se aseguró la mitad del financiamiento que necesita para este año y aún en los días de máxima volatilidad logró colocar deuda. Argentina sigue siendo una “buena historia” en el panorama mundial. El país tiene buenas perspectivas económicas que permitirán continuar reduciendo el riesgo país y que los inversores globales sigan financiándolo, si continúa con su actual programa económico de reducción del déficit fiscal y mejoras de productividad de la economía.

 

¿Qué hipótesis manejan para Brasil en 2018? El mercado espera un crecimiento de 3%, pero en los últimos años el Giganta sudamericano amagó varias veces con recuperarse y finalmente no lo hizo…

Prevemos un crecimiento de 2,1% en Brasil para 2018, un poco más conservadores que el consenso que está en 2,5/2,7%, pero será su segundo año consecutivo de expansión tras el 1% que creció  en 2017. Para las exportaciones argentinas, especialmente las industriales, es mucho más importante el crecimiento de Brasil que el tipo de cambio bilateral entre el peso y el real. Si bien en nuestro escenario base la economía brasileña se seguirá recuperando y se consolidará el crecimiento, no se puede descartar que los riesgos políticos y fiscales existentes se materialicen, frenando la recuperación e incluso generando un nuevo episodio de retroceso económico.

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