Italia enfrenta el peor resultado posible

Dada la distribución de los votos y el predominio de los partidos con visiones populistas, será (muy) difícil formar gobierno

 

Joseph La Palombara, autor del notable libro de “Democracy Italian Style”, decía que siempre parecía que el país iba a caer al vacío pero sin embargo se sostenía, como la Torre de Pisa. Esa reflexión parece apropiada para este momento porque los resultados de las elecciones generales realizada el domingo en Italia tuvieron el peor resultado posible, aunque no haya sorprendido a nadie,  pensando en la constitución de un nuevo gobierno sólido.

 

Entre las fuerzas populistas, extremistas y xenófobas reunieron más del 50% de los votos. Ningún partido logró los escaños suficientes para poder formar gobierno. Los dos líderes que se adjudican el derecho a intentarlo, Luigi di Maio del Movimiento 5 Estrellas, que consiguió el 32,7% de los votos y Matteo Salvini de la Liga del Norte, no tienen capacidad de alianzas con otras fuerzas. La tarea del presidente de la República, Sergio Mattarella no será sencilla porque intentará que haya un acuerdo entre las distintas fuerzas pero no parece sencillo de lograr. Un posible entendimiento entre Matteo Renzi y Silvio Berlusconi al que aspiraba parte del círculo rojo italiano buscando replicar el acuerdo logrado en Alemania ya no será posible porque ambos tuvieron un muy mala resultado. La Liga del Norte con el 17% de los votos superó a  Berlusconi  en el espacio de a derecha que en total obtuvo el 37% mientras que Renzi sufrió un deterioro similar al de otras fuerzas socialdemócratas en Europa.  Cambios en la legislación electoral o la elección directa del jefe de Gobierno por el voto popular son algunas de las iniciativas que se escuchan en estos casos en los cuales el bloqueo político impide avanzar. Pero al mismo tiempo, según muchos analistas, es un país, que habiendo vivido la experiencia de Mussolini,  no es partidario de darle mucha fuerza a una sola persona y eso define los rasgos de su sistema electoral diseñado para fragmentar el poder.

 

Además, Italia volvió a demostrar que está social y regionalmente dividida. El populista Movimiento 5 Estrellas ganó en el sur del país en donde predominan los sectores  sociales que se sienten excluidos o perjudicados por el proceso de globalización.  Similar a lo que ocurrió con el apoyo a Alternativa para Alemania con el apoyo que recibió en las partes del país que habían sido parte de la RDA o el respaldo electoral que obtuvo Donald Trump en los estados industriales que integran el llamado Rust Belt.

 

De esta manera, la tercera economía de la eurozona seguirá sin un liderazgo político claro. No se trata de una circunstancia novedosa porque Italia ha tenido 64 gobiernos en setenta años.  Y a pesar de ello el país siguió funcionando. También La Palombara  decía que los analistas externos creían que en la política italiana “pasaba de todo” cuando en realidad no pasa nada.

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