Intendentes oficialistas con lista única en PBA

La estrategia de Cambiemos será ir por las reelecciones en los distritos en los que gobierna y abrir el juego donde es oposición

 

La estrategia no está definida. Falta bastante más de una año para las elecciones del año próximo. Pero ya hay algunas certezas en Cambiemos. Una, por caso, es respaldar la chance de los intendentes oficialistas y fortalecer sus pretensiones de reelección. Con lista única, casi sin excepciones. Y con margen acotado para que listas disidentes dentro del espacio puedan jugar con “lista corta”, con lo que esto significa en términos de desventaja inicial. En tanto, en los distritos donde es oposición, la idea del comando bonaerense de la gobernadora María Eugenia Vidal apunta a ofrecer la posibilidad de abrir el juego y permitir unas primarias acotadas, con no más de dos candidatos. En la medida de lo posible.

 

Cambiemos administra 68 de los 135 municipios de la provincia. Todos estarán habilitados en 2019 a buscar otro mandato. La sanción de la ley que impide las reelecciones indefinidas no es retroactiva, por lo que comienza a regir a partir de su aprobación en 2016. En su afán reeleccionista, la alianza de gobierno también repetiría su fórmula al ejecutivo provincial, con lo que el radicalismo se aseguraría un lugar en el binomio que compita, con el vicegobernador Daniel Salvador. La provincia de Buenos Aires, por cierto, es donde mejor pudo engarzarse Cambiemos como frente electoral y coalición de gobierno. Y desde uno y otro lado de la alianza pretenden repetir el esquema.

 

El primer borrador de estrategia también sostiene que Cambiemos apostará fuerte en aquellos distritos donde, siendo oposición, hizo buena elección previa y el componente, socioeconómico no le resulta tan lejano. Avellaneda es uno de esos distritos. Ahí apuesta sus fichas a la senadora nacional Gladys González, que ya fue candidata en 2015 y cayó derrotada por Jorge Ferraresi. Mientras que apunta a acortar la distancia en aquellos distritos donde la brecha con el oficialismo peronista fue más grande. En ese sentido, el caso de La Matanza figura entre los anotados. Allí señalan al ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, como candidato posible, con un alto grado de visibilidad y recorrido. La distancia, en 2017, fue de casi 20 puntos entre Unidad Ciudadana y Cambiemos.

 

En este esquema, dos distritos importantes aparecen como casos especiales. Que quizá cuenten con algunas excepciones a la regla. Por un lado, San Isidro. Allí gobierna Gustavo Posse desde 1999, pero con la nueva ley queda habilitado para otro mandato. En la alianza de gobierno local existen sectores que pretenden despegarse de Posse, con ganas de enfrentarlo, por más que la decisión sea ofrecer lista única. La buena relación que logró establecer con la gobernadora Vidal quizá termine de cerrar el camino a posibles contrincantes.

 

El otro caso especial es el del partido de General San Martín. Allí gobierna uno de los intendentes más cuestionados de la provincia: Carlos Arroyo. Propios y ajenos ponen en duda que haya segunda oportunidad para él. De hecho, Vidal apuntaló la posibilidad de que el diputado Guillermo Montenegro, oriundo de Mar del Plata, pudiera ser candidato del distrito. Pero también juegan sus fichas los radicales Maximiliano Abad, presidente del interbloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados bonaerense, y Vilma Baragiola, presidentes de bloque en el concejo local, que resisten el ingreso de Montenegro a la política local.

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