Después de los tarifazos, la inflación no lograría romper la inercia previa

Para el Gobierno, lo peor ya pasó pero, según varios analistas, costará disciplinar a los precios (aun sin ajustes de tarifas)

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

La inflación de febrero habría estado por encima de 2,5%. El número oficial se conocerá el miércoles de la semana que viene. Pero, a priori, se trataría del pico inflacionario del 2018. Los precios seguirán encendidos al menos hasta junio, cuando venga el último incremento pautado para las tarifas del transporte público. A partir de entonces, sí, se espera una desaceleración. Coinciden en eso el Gobierno y el grueso de los analistas. Pero la gran pregunta es qué tan profunda será esa virtual baja. ¿Se romperá la inercia que ya traía la dinámica de los precios?

 

El viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani, afirmó en una entrevista con Infobae: “En mayo ya se debería notar una reducción muy importante. Veo algo más parecido a lo sucedido en 2016, cuando la desaceleración fue muy importante en el segundo semestre”.

 

Los analistas no se muestran tan seguros respecto a ese optimismo, aunque dan por hecho que habrá desaceleración. La lectura parece ser que, así como se resaltó en forma casi unánime cuando el ex ministro Alfonso Prat-Gay dijo su célebre “la inflación ya no es un tema”, todavía no está tan garantizado que se logren romper los pisos previos al salto de diciembre. Entonces la pregunta parece ser si una vez que pase lo peor (en general descuentan que hacia el segundo semestre efectivamente habrá ocurrido) se viene el mejor de los mundos o si la lucha seguirá estando abierta.

 

La inercia

 

Lo resumió el director de FyEConsult, Hernán Hirsch, consultado por El Economista: “Después de junio se vendría una desaceleración. Ahí la pregunta es cómo llega a fin de año. Veo difícil lograr el 1% de inflación mensual que prevé el Gobierno. Va a estar en niveles más altos. Podrás hacer 1,2% en algún mes, pero no mucho más abajo. Volvés a niveles previos al pico que arrancó con esta nueva tanda de subas de precios regulados”.

 

En esa línea, el jefe de Research de Max Valores, Ezequiel Zambaglione, reseñó lo que se viene en el corto plazo: “Quedan programados algunos ajustes de tarifas. Desde ahora acá hasta mayo vas a tener inflación alta. Y en junio incluso puede ser un poco alta por lo que queda de transporte”. Y a partir de entonces se volvería a los niveles inerciales previos, ya que para Zambaglione habrá una inflación “más cercana al 1,4% o 1,3%, que es la que venías teniendo sin regulados”. Así, para el analista de Max Valores los precios estarán bastante por encima de la meta de 15% que planteó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en los últimos días del año pasado.

 

“Para 2018 estimamos 20,5-21% para la inflación general interanual de diciembre. A lo que apunta el Gobierno, creo, es a terminar el año con la inflación alineada con el 15%. Terminar el año en 1,2% mensual, es decir con la inflación corriendo cerca del 15%”, le dijo a El Economista.

 

La tasa

 

La intervención que hizo ayer en el mercado de cambios el BCRA deja sobre la mesa una realidad que es difícil no percibir: la tasa, el principal instrumento antiinflacionario que muestra el Gobierno en un contexto de tarifazos, no alcanza para disciplinar al mercado y su presión sobre el tipo de cambio. La política monetaria se queda corta (luego habrá lugar para discutir si se trata de que la tasa se queda corta como instrumento o si es su implementación la que falla) para disciplinar a la compra de dólares y la devaluación y pass through que genera.

 

En ese sentido, el director de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, está entre los que sostienen que la falla es la implementación. Y eso no hace que el problema sea menor. Afirmó: “La intervención en el mercado cambiario llega apenas unos días después de la última decisión de tasa que tomaste. Considero que tenía que intervenir en el mercado cambiario para marcar la cancha. Quiere decir que fue una mala decisión de tasa. El problema es de implementación del instrumento porque nadie le cree que vaya a subirla”.

 

Perforar el piso

 

Y ahí se juega, para muchos, una clave para vislumbrar qué ocurrirá una vez que lo peor haya pasado. Hirsch afirmó: “La situación empeora si se pasa de un esquema en el que el BCRA tenía un fuerte compromiso con la lucha con la inflación a uno en el que no queda tan claro. Hoy no hay certeza de que siga siendo la prioridad. Al año lo veo cerrando en una inflación de 22-23%. Es decir que no veo una desaceleración marcada en 2018”.

 

En esa misma línea, para Caamaño Gómez, los niveles que pueda alcanzar el IPC a partir del segundo semestre dependerán de lo que ocurra con la tasa. “Si el BCRA no sigue flexibilizando uno puede tener esperanza de que la inflación perfore el 1,5% mensual. Si no, va a ser muy difícil”, dijo a El Economista.

 

Y adelantó: “Nosotros tenemos una proyección de 20,5% para la interanual de diciembre de 2018. Eso requiere que después de julio la inflación desacelere por debajo del segundo semestre del año pasado. Es decir, que perfore el 1,5%. Si se queda trabada en 1,5%, tenés una inflación entre puntas de 22-22,5%. En el segundo semestre necesitás perforar el 1,5% y para eso tenés que dejar de flexibilizar la política monetaria”.

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