La desocupación cayó al 7,2%, con fuerte suba del empleo en 2017

Las tasas de ocupación y de actividad crecieron más de un punto en el mismo período. Dudas sobre la calidad de los puestos creados

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

La presentación de los indicadores laborales de la EPH del cuarto trimestre dejó buenas noticias y algunas interrogantes. La desocupación cayó cuatro décimas durante 2017: del 7,6% a fines de 2016 al 7,2% un año después. Sin embargo, lo más importante es que esa caída se dio en simultáneo con una expansión del mercado de trabajo, plasmada en una mayor tasa de actividad (pasó de 45,3% a 46,4%), lo que implica que el menor desempleo se explicó por la creación de nuevos puestos laborales. Así, los números publicado ayer por el Indec mostraron un fuerte crecimiento del nivel de empleo, que subió del 41,9% al 43% en el mismo período. Las dudas: ¿cuál es la calidad de los puestos creados?, y ¿qué modalidades traccionaron la suba? Los datos desagregados se conocerán el próximo martes, pero hay algunas pistas que permiten adelantar una lectura.

 

Números

 

El mapa laboral se completa con 14,7% de personas ocupadas que demandan empleo y 10,2% de subocupación (gente que trabaja menos de lo que necesita). Ambas categorías permanecieron prácticamente estables durante 2017.

 

Por otra parte, al discriminar por regiones, la desocupación sólo supera el 9% en los partidos del GBA (9,2%) y en Mar del Plata (9,3%). Mientras que en los aglomerados del interior promedia 5,7% y en la CABA 5,9%.

 

La consultora LCG destacó que “puesto en números, 441.000 trabajadores consiguieron empleo en el último año. De este total, 19.000 se mantenían desempleados. El resto se incorporó al mercado de trabajo, presumiblemente para sumar ingresos dentro del hogar ante una situación económica delicada o ante la perspectiva más certera de poder conseguir un empleo”.

 

En diálogo con El Economista, el analista del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), Daniel Schteingart, consideró que “los datos que salieron son muy buenos, mejor que lo esperado. Sobre todo porque, además de que bajó un poquito el desempleo, hubo una fuerte suba de la tasa de empleo. Un punto porcentual es bastante en un intervalo corto de tiempo. De hecho, si se hace una proyección a todo el país (la EPH cubre 31 aglomerados urbanos) son 700.000 empleos más, aunque al tratarse de una encuesta no es un número del todo fino. Lo que habría que ver es la calidad de ese empleo que se está generando”.

 

 

¿Calidad?

 

Las pistas para leer la composición del nuevo empleo vienen de los datos del trabajo registrado del sistema previsional (SIPA), que publica mensualmente el Ministerio de Trabajo. Números que no se pueden trasladar mecánicamente a la EPH pero que muestran la dinámica real del sector formal. Allí, se ve que en 2017 el empleo registrado total creció 2,2% (268.000 nuevos puestos), los asalariados privados sumaron 1,3% (81.600) y los públicos 1,2% (38.500), mientras que los monotributistas aumentaron 6,6% (98.300) y los monotributistas sociales 9,8% (37.300).

 

“En la rama registrada de la economía, durante el último año los asalariados registrados tanto privados como públicos crecieron a una tasa similar al crecimiento vegetativo de la población. Con lo cual, el crecimiento superior te lo explican las modalidades más precarias de inserción al mercado de trabajo, que básicamente son monotributistas, monotributistas sociales y trabajadores de casas particulares, que crecen a tasas bastante más elevadas”, explicó a este diario Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social (ODS) de la CTA Autónoma. Y de cara a la publicación de los datos desagregados de la EPH señaló: “Hay que ver, por un lado, qué pasó con el sector informal y, por otro, qué pasó con la tasa de asalarización, que es el porcentaje de asalariados sobre el total de ocupados”.

 

En esa línea, Schteingart estimó que “en base a lo que viene pasando con el empleo asalariado formal -que crece pero con tranquilidad-, lo que probablemente esté moviendo la aguja es el cuentapropismo y el trabajo en negro. Entonces, vos tendrías más gente que labura –por encima del crecimiento de la población–, pero probablemente esa gente se inserta en laburos precarios. Con los datos completos, confirmaremos o no esta hipótesis”.

 

Hacia delante

 

A partir de un avance en la tasa de empleo que superó las previsiones durante 2017, la otra gran pregunta es qué pasará este año. La mayoría de las estimaciones privadas, e incluso los propios funcionarios del Ministerio de Trabajo, no esperan grandes saltos para 2018, al menos en el sector formal.

 

Si bien el ODS no realiza proyecciones de empleo, Campos advirtió que hacia delante “hay que ponerle el ojo a la construcción, porque tanto la caída de 2016 como el crecimiento de 2017 se explican en gran medida por lo que pasó con este sector, que está muy ligado a decisiones de política pública –no sólo obra pública, sino también incentivos a la construcción privada–. Y no parecería que en el mediano plazo pudiera haber un mercado de trabajo traccionado permanentemente por la construcción y con el sector de producción de bienes cayendo constantemente”.

 

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