Alivio en el Gobierno con los números de la economía y la tregua con el dólar

En medio de la batalla contra las consultoras, aún escépticas con el rumbo económico, el oficialismo utilizó todas las herramientas posibles para transmitir las buenas nuevas

 

Por Leandro Gabin 

 

Los últimos días fueron de buenas noticias para el Gobierno. En medio de la batalla contra las consultoras privadas, aún escépticas con respecto al rumbo económico, el equipo de Nicolás Dujovne utilizó todas los instrumentos posibles para transmitir las buenas nuevas. En Hacienda festejan que el nivel de actividad repuntó más de lo pensado y que el empleo se muestra robusto. Todas noticias que avalarían el discurso oficial de que “lo peor ya pasó” y que –como dice Mauricio Macri– el país está en un sendero de crecimiento sostenible.

 

Los datos sorprendieron no sólo a los economistas privados sino a varios dentro del Gabinete. La economía creció 2,9% en 2017 y el crecimiento interanual del cuarto trimestre fue 3,9%. Dentro de lo que dejó el dato del Indec se vio un fuerte crecimiento de la inversión, la mayor desde el tercer trimestre del 2012, que estuvo impulsada en primer lugar por los equipos durables importados y luego por la construcción. Además se revisó todo el 2017 y hubo revisión del 2016, que ahora da una caída de 1,8% en lugar de 2,2%. Por ende, la recesión, que comenzó en julio de 2015, mostró una fuerte caída en el segundo trimestre del 2016, pero la economía se recuperó durante el segundo semestre de ese año.

 

Con estos números, queda un arrastre estadístico de 1,3% de crecimiento para 2018. No sería imposible el 3% que sueña el Ejecutivo para el PIB del 2018. Algunos se animan a decir que será un poco más. De hecho, según el IGA-OJF la economía creció 5,9% en febrero contra el mismo mes del año pasado.

 

Para los inversores el dato es relevante porque si este año se crece arriba de 3% se dispararía el pago de los cupones atados al PIB. En el Ministerio de Finanzas quieren recomprarlos pero hay muchos aspectos legales que lo imposibilitan, como el año “de empalme” (2004 o 2013). Sea el que sea, eso generará juicios contra el Gobierno. Más bien, con los funcionarios de Finanzas que firmen eso. Por eso, Luis Caputo no quiere saber nada. La única opción que manejan en Finanzas es que el Congreso diga como tiene que calcularse ese empalme y desligue judicialmente a los funcionarios en caso de que desde el exterior o en la Argentina, los ahorristas decidan litigar (algo seguro).

 

En Hacienda dicen, además, que el déficit fiscal aún es muy elevado, pero está bajando. El consolidado Nación-provincias en 2015 fue 6,9% del PIB, mientras que en 2017 dio 6,5% y este año se estima que bajará como mínimo a 5,5% habiendo disminuido la presión tributaria en 2 puntos del PIB, sostienen en el Gobierno.

 

El show de las buenas noticias se completó con que el desempleo cayó a 7,2%, 0,4 puntos porcentuales menos que un año atrás se transformó en el valor más bajo desde que el dato de desempleo dejó de estar manipulado.

 

El crecimiento en el empleo alcanzó a 433.000 puestos en los 31 aglomerados urbanos relevados por el Indec. Por su parte, según datos del Ministerio de Trabajo, se crearon 268.000 puestos registrados.

 

Pero hay luces de alerta. Para Eco Go (los ex Bein), la tendencia de crecimiento en el empleo abre un interrogante frente a un modelo en el que la apertura económica resulta una de las anclas antiinflacionarias para los próximos años (y como mecanismo de aumento de la competitividad en sectores con niveles de precios muy por encima de los internacionales como textiles y electrónica de consumo). “Teniendo en cuenta que los empleos en ‘riesgo’ en estos sectores superan los 300.000 (2,3% de la PEA) y, difícilmente la tasa de desocupación presente un descenso más allá de los niveles actuales en los próximos años, como contracara del aumento en la productividad de la economía”, destacan.

 

Además, otra alerta amarilla que remarca la consultora es que dos tercios de los 268.000 puestos registrados generados en 2017 correspondieron a monotributistas, empleados de casas particulares, sector público y monotributistas sociales, con condiciones laborales y niveles de ingresos inferiores en promedio a los asalariados registrados en el sector privado. Por ahora en el Gobierno prefieren focalizarse en la cantidad y no tanto en la calidad del empleo generado.

 

Y en términos de consumo, se mantiene con buen ritmo la compra en centros comerciales pero en supermercados se vio un parate. “Estos indicadores están mostrando que el consumo continúa creciendo sostenidamente en centros de compras a un ritmo cercano al 4% pero se nota una desaceleración en el consumo en supermercados. Luego de dos meses con variaciones reales positivas, enero fue el primer mes en el que el consumo en supermercados ingresó a terreno negativo”, dice ACM.

 

Observando la dinámica, señala la consultora, hay que monitorear en los meses que vienen como sigue la película porque “la recuperación del salario en las paritarias es un elemento clave para motorizar el consumo en el segundo semestre, para el que se espera una menor inflación que en el primer trimestre”.

 

Por otro lado, el dólar sigue controlado con fuertes intervenciones que seguirán hasta que aparezca la liquidación de la cosecha. En el sector no creen vaya a haber un aluvión de divisas de la cosecha, pero sí se espera que algo de alivio traiga. Pero eso quizás no alcance y es por eso que el Central de todas formas deberá seguir jugando fuerte para mantener el techo del tipo de cambio. “A mí me parece bárbaro que venda en serio y así desinfle su balance contra las Lebac y que no pague tasas altas. Si no para qué tiene más de US$ 60.000 millones de reservas”, reseñaban desde una de las mesas de dinero más activas del microcentro. Reconquista 266 ya utilizó US$ 1.500 millones desde marzo para frenar la estampida. Pero en ese tiempo, las reservas no se movieron significativamente.

 

El dólar adormecido a base de vender los de las reservas también está en espíritu de llevar buenas noticias. La inestabilidad del dólar, si bien en Gobierno dicen que no pegó tanto en los precios, trae un panorama de mayor calma y quita de la discusión la pregunta de cuánto más se devaluará la moneda local. En los mercados de futuros como el Rofex siguen pronosticando que estará en $23,50 para finales del año próximo. ¿Qué están viendo? Que el dólar le ganará a la inflación en 2018.

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