En 2017, sólo el 30% de los empleos creados fueron asalariados privados

De los 268.000 nuevos puestos registrados, sólo 81.600 correspondieron a esa categoría. La construcción sigue siendo el motor y la industria no se recupera

 

Por Juan Strasnoy Peyre 

 

Fueron 268.000 los nuevos empleos registrados, 192.200 en el sector privado, de los cuales sólo 81.600 fueron asalariados -el 30,4% del total-. Con esos números cerró el mercado laboral el año pasado. Un escenario que confirma el proceso de moderada recuperación, con la incorporación de 353.000 trabajadores registrados desde diciembre de 2015, aún por debajo de la expansión de la Población Económicamente Activa (PEA) durante el mismo período, estimada en unas 400.000 personas al año.

 

“Son  números alentadores. Sigue creciendo el empleo. Y creo que las políticas macro y microeconómicas están funcionando en cuanto al crecimiento de la actividad y del empleo. Pero hay que hacer más, y ahí es cuando entran las modificaciones laborales, que es lo que se va a discutir en los próximos meses”, consideró ayer el subsecretario de Políticas y Estadísticas Laborales, José Anchorena, durante la presentación de los datos de diciembre del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en un encuentro con periodistas del que participó El Economista. Además, el funcionario estimó que en 2018 se creará 50% más de trabajados asalariados privados.

 

En detalle

 

En diciembre se contabilizaron cerca de 12,4 millones de trabajadores registrados. De los 268.000 que se incorporaron en 2017 (2,2%), 192.200 correspondieron al sector privado, 38.500 al sector público y 37.300 al monotributo social. Anchorena celebró que el empleo privado creció a un ritmo mayor (2,2%) que el público (1,2%).

 

 

Pero al mirar hacia dentro del sector privado, se ve que sólo 81.600 puestos correspondieron a la categoría asalariados, que creció 1,3% interanual; mientras que en el mismo período se sumaron 98.300 monotributistas (6,6%), una modalidad en la que convive una minoría de profesionales con altos ingresos y una mayoría de trabajadores con bajos ingresos y/o en relaciones de dependencia encubiertas. El cuadro lo completan 21.100 nuevos empleados domésticos (4,6%) y 8.800 autónomos menos (-2,1%).

 

Si se toman los últimos dos años (los de la administración de Mauricio Macri), el crecimiento de los trabajadores en relación de dependencia del sector privado es aún más bajo: sólo se incorporaron 41.600 trabajadores, lo que implica un alza de apenas el 0,6%. Así, quedó muy lejos de equiparar la expansión de la PEA (1,1% anual). De hecho, esta categoría representó sólo el 6% de los empleos formales creados desde noviembre de 2015.

 

Sin embargo, en la variación mensual desestacionalizada las cifras se invierten: en diciembre se crearon 10.800 puestos asalariados privados (0,2%) y se perdieron 8.400 monotributistas (-0,5%). “La creación de empleo asalariado privado registrado se está acelerando. Desde el mínimo (junio de 2016) crece a un ritmo levemente mayor al 1% promedio, pero en diciembre llegó a 1,4%. ¿Fiesta? No”, señaló Federico Moll, economista de Ecolatina. Y agregó: “Si queremos que este tipo de empleo reemplace al público, al no registrado y al cuentapropismo necesitamos bastante más. De hecho, la elasticidad empleo/producto es todavía baja (por cada punto de crecimiento, este tipo de empleo crece sólo 0,3%)”.

 

En ese sentido, Anchorena dijo que lo más importante es que el trabajo asalariado privado crezca por encima de los 10.000 puestos por mes y reafirmó que la apuesta del Gobierno para que la generación se acelere es la discutida reforma laboral. “Algunas políticas alternativas hay que hacer, porque el empleo registrado está creciendo pero todavía hay un número muy importante de trabajadores no registrados, part time que querrían trabajar más horas, de baja productividad, etcétera”, sostuvo.

 

 

 

Sectores y salarios

 

Al igual que las anteriores mediciones, los datos del empleo asalariado privado de diciembre del SIPA confirman que la rama que más tracciona es la Construcción, donde se generaron 42.600 empleos en 2017 (10,3%). La variación mensual sin estacionalidad reafirma su tendencia, con una suba del 0,8%.

 

 

Los otros dos sectores que crecieron por encima de los 10.000  puestos anuales fueron las actividades inmobiliarias y empresariales (17.200), un rubro que “suele correlacionarse mucho con el EMAE” según Anchorena, y el Comercio (12.300).

 

A contramano, la Industria y la Explotación de minas y canteras mostraron importantes sangrías el año pasado. La primera expulsó 17.600 trabajadores (-1,5%) y la segunda 2.400 (-2,9%). En ambos casos, la caída se moderó pero aún no se detuvo: en diciembre perdieron 0,1%.

 

En cuanto a la evolución de los salarios, en el acumulado anual le ganaron por unos cuatro puntos a la inflación: 29,2% fue la suba acumulada de la remuneración promedio y 30,4% el alza de la remuneración mediana (que divide en dos mitades los ingresos percibidos), contra el 25% de la inflación promedio anual.

 

Pero si se compara diciembre de 2017 con el mismo mes de 2016, la evolución del salario real es distinta: la suba promedio de los ingresos fue del 23,6%, por debajo del 24,8% de inflación, y la mediana 25,2%, apenas por arriba. Para Anchorena, lo que explica la diferencia entre la remuneración mediana y la media es que “los salarios de menores ingresos subieron más que los de mayores ingresos”. Sin embargo, puede no ser la única explicación. Tal como marcó Moll, “dentro de los asalariados privados crecen sectores ligados a servicios, los cuales tienen un nivel de salarios algo menor al promedio. De hecho, el 100% del crecimiento responde a ramas con salarios menores a la media”.

 

¿Y 2018?

 

Los funcionarios de la cartera laboral plantean que para que haya un salto en la creación de empleo se necesita aplicar las modificaciones a las regulaciones laborales que negociaron con el ala más dialoguista de la CGT y las cámaras empresarias, pero que son fuertemente resistidas por los más combativos cuando llegaron al Congreso. “La reforma se está debatiendo bastante, se está negociando en el Congreso, hay negociación con los sindicatos. Ya sea por partes o entera hay que ir avanzando con urgencia porque hay que incorporar gente en el blanqueo laboral. Hay 9 millones de personas en edad laboral que no están incluidas. Que haya sectores de oposición que quieren patear para adelante la pelota es un crimen, esa es la urgencia”, dijo Anchorena.

 

Pero, independientemente de si el Gobierno logra imponer su perspectiva o si el sindicalismo más confrontativo logra frenarla, el subsecretario cree que de consolidarse el crecimiento mensual por encima de los 10.000 puestos, “estaríamos cerca de crear 120.000 ó 130.000 empleos asalariados privados en 2018”, es decir, 50% más que este año. Pero admitió que “tenemos que poner énfasis como sociedad para que este número sea más cercano a 15.000, 20.000 mensuales para incluir a las personas que están fuera del mercado”, cifras que están bastante lejanas.

 

Además, los resultados de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de enero, que también presentaron ayer los funcionarios, no dan señales muy optimistas. Las expectativas netas de contratación de personal por parte de las empresas relevadas fue de 5,4%, un número que en Alem al 600 consideran dentro de la franja de la estabilidad. Este indicador se había ubicado alrededor del 8% entre agosto y octubre.

 

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One Comment

  • EduardoP. dice:

    Quienes afirman que los resultados podrían ser mejores olvidan que venimos de un país casi socialista. Aquí se optó por el gradualismo, que avanza en forma más pausada para dosificar el impacto negativo de la rectificación económica. Eso es lo que votó la gente en 2017, más allá de lo que pudieran filosofar los teóricos iluminados. Nadie puede negar que se avanza. El año que acaba de cerrar el PBI creció un 2,8% y la inflación cedió a la mitad pese a la recomposición tarifaria. Hoy se publica que la venta de autos en febrero fue la mayor de la historia. La construcción avanza como nunca se vio; y cuando el albañil cobre y gaste surgirá un efecto multiplicador de bonanza social. El camino es correcto y las rectificaciones se harán sin duda cuando resulte oportuno.-

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