“El venture capital está ínfimamente desarrollado”

El Economista dialogó con Ignacio Plaza, quien se desempeña como directivo del fondo Cygnus-Draper

Por Ariel Bazán

 

Luego de haber ganado una importante licitación en la CABA para financiar a startups locales, Ignacio Plaza, directivo del fondo Cygnus-Draper, habló con El Economista sobre cómo funciona el negocio del venture capital (capital de riesgo) en Argentina.

 

¿Hace cuánto que están invirtiendo en startups?

 

Llevamos cinco años haciendo inversiones en ese segmento. Cuando hubo una adquisión de Primary por parte de Rofex empezamos a invertir en distintas compañías y decidimos crear un vehículo para que otros pudieran invertir en esto: el fondo Signus 1. También creamos un club de ángeles (inversores que participan en proyectos innovadores no sólo con capital sino involucrándose) que invirtió en unos 10 o 15 proyectos. Y en paralelo, en 2013 propuse en Rofex hacer un fondo corporativo pequeño que invirtió en unas 15 startups relacionadas con industrias en las que ya estábamos, básicamente fintech, y algunas otras que nos parecían importantes, como energía y biotecnología.

 

¿Cuándo arrancarán con el fondo Draper-Cygnus, que ganó la última licitación en la CABA para acelerar varias startups en conjunto con el gobierno porteño?

 

Ahora viene un tiempo de los procesos legales del gobierno de la CABA, ya que cuando hay que hacer un contrato definitivo se debe hilar muy fino con las cláusulas legales, y después seguramente habrá una publicación formal de los ganadores. Con los US$ 12 millones que puso el gobierno porteño y lo que tenemos comprometido formal e informalmente estamos en condiciones de estar operativos en marzo. Iniciaremos con la mitad del capital buscado de US$ 60 millones y después quedará abierto el fondo para reunir el resto durante un año.

 

¿Qué rentabilidad debe esperar el inversor que entre al fondo Draper-Cygnus?

 

El fondo tiene que dar una rentabilidad por encima del 20% de TIR. Los inversores típicos de este tipo de fondos son empresarios o alguna institución y el capital se va pidiendo a medida que se va invirtiendo a lo largo de cinco años. Al inversor se le tiene que dar esa TIR y más o menos triplicar o cuadruplicar su capital. Según como sean los flujos, puede ser que la multiplicación del capital sea 3,5 y la TIR de 22,3, eso va variando. Y lo interesante en Argentina es que se puede deducir parte de la inversión como si fuera un gasto.

 

¿Recibe algún otro tipo de beneficio el inversor?

 

Sí, porque muchos lo que quieren es aprender sobre el futuro, las nuevas industrias, para aplicarlo a sus propios negocios. Es decir, no sólo multiplican el capital invertido sino que también aprenden para mejorar sus negocios o ayudar a alguna compañía con la que tienen alguna colaboración.

 

¿Cómo está el sector del venture capital en Argentina?

 

Está ínfimamente desarrollado: para ser comparable a un mercado desarrollado debería crecer entre diez y cien veces. La propia industria debe evolucionar, quizás empiecen a crecer otras formas de financiar los proyectos, con ofertas de monedas digitales (ICO) o crowdfunding. El venture capital por medio de fondos para financar proyectos es una de las maneras pero también existen otras, ya que por ejemplo con criptomonedas podés crear una empresa o proyecto y emitir tu propia moneda.

 

¿Hay un mejor escenario para el venture capital con el desarrollo de la fintechs y otras tecnologías?

 

Creo que hay un escenario propicio porque cada vez te cuesta menos poner en marcha una empresa. Antes te costaba US$ 5 millones y hoy con nada arrancas y podés crear una comunidad atrás de una idea. En todas las industrias está pasando lo mismo, todo se digitaliza: si por ejemplo en el agro se creara una empresa de robots open source, podrías cambiar una industria super tradicional en otra super tecnológica. Es decir, lo interesante de todo esto es que la posibilidad de cambio es monstruosa porque lanzar un proyecto nuevo está ahora al alcance de todo el mundo. Así como (el creador del bitcoin) Satoshi Nakamoto podría estar cambiando el concepto del dinero, cualquiera con una idea podría cambiar ahora cualquier industria o crearla.

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