Pymes: el problema entre las finanzas y las microfinanzas

La dificultad para acceder al crédito ha sido un límite constante para el desarrollo de las empresas de menor tamaño pese al aporte que realizan al crecimiento económico y a la generación de empleo

 

Por Ignacio E. Carballo Universidad Autónoma de Madrid, UCA y Centro de Estudios de la Estructura Económica (CENES) de FCE-UBA / CONICET

 

Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPYME) son consideradas la columna vertebral de la economía. Con frecuencia, en los países de bajos ingresos, se alienta a los gobiernos a apoyar el desarrollo de este sector mediante financiamiento productivo. Pero, ¿puede tratarse al universo MiPYME como algo homogéneo? ¿Padece la microempresa restricciones similares a la pyme?

 

Comencemos por analizar su relevancia para la economía. Frecuentemente se señala que el universo MiPYME fomenta el crecimiento del PIB y la generación de empleo. No obstante, su contribución varía de un país a otro. En economías de altos ingresos, la pyme puede representar una importante proporción del PIB y hasta afectar al equilibrio económico. Pero en los países de bajos ingresos, la presencia pyme se reduce dando lugar a las micro y grandes empresas, quienes tienden a desempeñar un rol más preponderante.

 

Específicamente, los datos señalan que en los países de ingresos altos, la pyme genera más del 50% del PIB y más del 60% del empleo. En los países de ingresos bajos, por otro lado, implican el 30% del empleo y el 17% del PIB, con un gran número de microempresasy algunas grandes, pero menor presencia pyme.

 

En los países de bajos ingresos, gran parte del trabajo productivo se realiza con microempresas que no están registradas ante las autoridades fiscales y que se gestionan de manera informal. A medida que las naciones se enriquecen, disminuye la participación de las empresas en el sector no registrado mientras que las empresas formales se vuelven más dominantes y la pyme gana terreno. En economías de ingresos medios, la contribución de la pyme al PIB puede llegar al 40%, aunque el sector informal sigue desempeñando un papel importante.

 

En un estudio realizado sobre 18 países de ingresos medios altos y altos durante un período de diez años, la OCDE estimó que la pyme emplea en promedio el 65% de la mano de obra y pueden representar hasta el 75% de la creación bruta de empleo. Sobre países de bajos ingresos, Dalberg Global Development Advisors concluye que la pyme hace una contribución de hasta el 78% a la creación de empleo. Por su parte, la OIT junto con la Agencia Alemana de Desarrollo Internacional (GIZ) estiman la proporción media de empleo a nivel mundial que generan las pymes en 67%.

 

¿Puede tratarse al universo MiPYME como algo homogéneo? ¿Padece la microempresa restricciones similares a la pyme?

 

A pesar de estas significativas contribuciones a la economía, la pyme enfrenta numerosos obstáculos, sobre todo en su capacidad de acceder al crédito. Su camino es a veces más difícil que aquel de la microempresa. El Banco Mundial estima que casi el 70% de las pyme en economías en desarrollo no tienen acceso al financiamiento y que esta brecha puede alcanzar los US$ 2,6 billones.

 

Es necesario entonces distinguir el problema pyme de las microempresas. Estas últimas, generalmente financian pequeñas cantidades por períodos cortos y tienden a cubrir sus necesidades de financiamiento a través de instituciones microfinancieras (IMF) que cuentan con herramientas de evaluación de riesgos diseñadas para evaluar a empresas informales. Cuando la microempresa no puede obtener financiamiento de una IMF, la evidencia demuestra que recurre a redes de préstamos, cooperativas o proveedores, amigos o, en el peor de los casos, prestamistas informales.

 

Por su parte, las soluciones financieras que requiere la pyme suelen ser créditos más grandes o planes financieros más complejos. Típicamente, las IMF no pueden ofrecer tales soluciones a la PYME debido a la naturaleza de sus modelos de negocio o restricciones regulatorias impuestas a los tipos de productos que brindan. Por lo tanto, la PYME debe recurrir a instituciones financieras más grandes, pero por su falta de garantías, estados financieros incompletos, antecedentes inexistentes o ausencia de planes de negocios, le niegan financiamiento.

 

Así, a menudo se considera que la pyme es demasiado grande para las IMF que no pueden ofrecerles soluciones adecuadas; demasiado riesgosas para instituciones financieras más grandes como los bancos; y demasiado necesitadas de financiamiento para fuentes alternativas o informales. Aunque la situación ha empezado a mejorar, para muchas pymes atrapadas entre las finanzas y las microfinanzas, la supervivencia a corto plazo es la principal prioridad.
1 Las opiniones aquí expresadas corresponden al autor y no comprometen a las instituciones que representa

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