“El precio del crudo recién llegará a US$ 80 en 2020”

El Economista dialogó con Diego Calvetti, socio líder de KPMG para Petróleo, Gas y Minería, sobre sus proyecciones respecto del alza que está experimentando el crudo en todo el mundo

 

Entrevista a Diego Calvetti Socio líder de  KPMG para petróleo, gas y minería

Por Ernesto Nimcowicz

 

El Economista dialogó con Diego Calvetti, socio líder de KPMG para Petróleo, Gas y Minería para conocer la proyección con respecto al alza que está experimentando el crudo en todo el mundo y su impacto sobre el mercado local de las naftas y los combustibles y cómo seguirá la tendencia a mediano plazo. En su perspectiva, aunque el valor del crudo tuvo un pico de precios en enero pasado cuando el brent alcanzó los 70 US$ y el WTI en US$ 66 en enero pasado por primera vez en cuatro años, no seguirá escalando abruptamente y tenderá a estabilizarse y recién trepará a los US$ 80 en 2020.

 

¿Qué se espera para el 2018 respecto al alza del crudo, el dólar y el impacto sobre las naftas?

Básicamente, se deben en tener en cuenta las variables que impactan dentro del cálculo de los combustibles o las naftas en las que el insumo básico es el crudo y por otro lado está el impacto de las devaluaciones sobre el tipo de cambio en la relación sobre los costos. Ya que gran parte de los costos, porque de esta industria está ligada al dólar.

 

Con respecto a los precios estamos en el mejor momento de los últimos tres años del precio internacional del crudo. Podemos estar  pasando un nivel relativamente cómodo de precio pero hay que ver si los fundamentals de la economía  toleran ese precio en el corto y largo plazo. Y la gran mayoría de los analistas cree que el precio del barril recién superará los US$ 80 en 2020. Y para otros recién en 2035. Con lo cual, claramente, ese puede ser el valor del barril que estamos viendo hoy que en el contexto para los próximos cinco años yo diría que es un valor medio o por encima de la media. Yo  creo que nos vamos a mover en un barril más cercano a los US$ 65 y los US$ 70 como tenemos hoy. Difícilmente supere los US$ 80 el barril en el corto plazo.

 

¿Entonces, el pico de US$ 70 de enero  pasado fue una excepción?

Hay una realidad que es cómo se va comportando el resto del mercado. Los países productores de la OPEP pisaron producción para recuperar precio, pero al mismo tiempo se dieron cuenta de que revivieron a todos los productores de shale norteamericanos. Y al hacerlo, comenzaron a ganar sobre los productores de la OPEP.   Con lo cual, es como un juego de ajedrez, donde gana uno y pierde el otro. Y en este contexto, Estados Unidos se está convirtiendo en uno de los principales productores del mundo gracias a la revolución del shale oil. Acá la gran enseñanza es como los productores de shale de EE.UU se fueron reeducando y cuando había un barril a US$ 45 todos pensaban que la rentabilidad se había terminado para el mercado estadounidense, ellos consiguieron darle la vuelta ganando eficiencia y reduciendo los costos.

 

En este juego de ajedrez entre los países productores de la OPEP y los Estados Unidos. Y creo que los precios que hubo recientemente pueden ser el techo de lo que vamos a ver en el mediano plazo. Es decir, los precios van a andar entre los US$ 60 y los US$ 68. Y eso es bueno para nosotros porque el mercado local no se va a poder despegar del barril del WTI.

 

En su perspectiva, no seguirá escalando abruptamente y tenderá a estabilizarse y recién trepará a los US$ 80 en 2020

 

¿Porqué dice que es bueno para nosotros?

Porque nuestro mercado se guía sobre todo por el valor del WTI más algún factor de ajuste.

 

¿Y con respecto al dólar?

Es el otro componente clave. Este 2018 se está apreciando a una velocidad más rápida. Mientras en años anteriores se percibía un atraso cambiario hoy se ve que el dólar tal vez vuelva a hacer punta con el impacto sobre la inflación. Con lo cual la tirantez en el precio de las naftas va a venir más por ese lado por la inflación de costos que tal vez por el valor del crudo en sí mismo. Y lo vemos cerca de los $ 23 para fin de año.

 

¿Es decir más por el movimiento del dólar que por el crudo?

Sí, y ahí habrá que ver en qué medida la industria consigue poder absorber ese tipo de cambio. Me refiero a no hacer un traslado completo sino poder aguantar una parte a través de la eficientización de los costos. Pero allí entran a jugar otros componentes. Hay tres patas que son la tecnología, la mano de obra y los impuestos. Y ahí viene justamente el reclamo de YPF de plantear al Gobierno  mover el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) para de esa forma poder aflojar un par de  puntos. Lo dijo recientemente, el presidente de la petrolera Miguel Angel Gutiérrez y también hubo alguna referencia del ministro de Energía Juan José Aranguren pero debería pasar por el Congreso.

 

Pero tengo entendido que el Gobierno lo  habría descartado porque es más lo que pierde que pierde por la recaudación que lo que iban a bajar las naftas. 

Las cuestiones económicas empiezan a cruzarse con las políticas. La nafta es un precio base para todos los precios y al Gobierno en el proceso de baja de la inflación, cuanto menos movimiento de precios de alta visibilidad y alto impacto haya, más le va a permitir avanzar en el camino de la reducción de la inflación.

 

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