Peña: “Hay crecimiento sostenido”

La Jefatura de Gabinete publicó una carta en la que enumera logros del Gobierno nacional

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

La Jefatura de Gabinete publicó ayer una carta de contenido puramente económico, en la que celebra lo que consideró logros que se enmarcan en “un ciclo de crecimiento sostenido”: adelantó que se crecerá por segundo año consecutivo, lo que permitiría una variación positiva del nivel de actividad en año par por primera vez desde 2010, festejó la desaceleración inflacionaria tras el pico de 41% de 2016 y afirmó, dejando a un lado la existencia paralela de rojo de cuenta corriente, que el endeudamiento externo irá reduciéndose a medida que se achique el déficit fiscal.

 

Sostenido

 

Así, el Gobierno celebró lo que considera un éxito en los tres frentes que parece haber decidido atacar en forma prioritaria: crecimiento sostenido, desinflación y reducción del rojo fiscal. En cuanto al ciclo de crecimiento sostenido en el que afirmó que la economía está inmersa, sostuvo: “En la segunda mitad del año pasado la actividad económica consolidó el ritmo de crecimiento sostenido iniciado el año anterior, recuperó todo el terreno perdido desde mediados de 2015 y ya se encuentra en su máximo histórico”.

 

El dato es interesante: a febrero, los analistas coinciden en que la actividad económica ya debe haber superado su pico anterior. A noviembre (último dato oficial publicado) todavía se encontraba una décima por debajo. Agregó al respecto: “Hasta noviembre, último dato disponible, la economía llevaba más de cinco trimestres consecutivos de crecimiento, la fase más prolongada en la Argentina desde 2011 y todos los analistas coinciden en que continuará”. Y todo parece indicar que con el dato de diciembre se logrará redondear el sexto trimestre consecutivo de alzas.

 

Anclas

 

“Este será el primer año par de crecimiento –es decir, no electoral– desde 2010, con lo cual se cortará el serrucho que, desde entonces, intercaló años de crecimiento con otros de recesión”, agregó en en la carta, que además presentó una visión muy discutida entre analistas: “Se trata de uno de los procesos de crecimiento más sanos, sin distorsiones ni ayudas artificiales, en décadas para la Argentina. No estamos usando el tipo de cambio como ancla para bajar la inflación, no estamos bombeando artificialmente el consumo, no estamos apostando a una sola receta mágica”.

 

El Gobierno celebró lo que considera un éxito en los tres frentes que parece haber decidido atacar en forma prioritaria: crecimiento sostenido, desinflación y reducción del rojo fiscal

 

Acerca de la cuestión del tipo de cambio, son muchas las discusiones respecto a si no son el endeudamiento en dólares y la alta tasa de interés real (desde ACM sostienen que es de 7% real, tan alta que todavía tiene margen para seguir bajando) los que mantienen al dólar (y así a la inflación) anclado.

 

Con todo, la carta sostuvo: “El año pasado –y este año volverá a ocurrir– se dieron cinco dinámicas virtuosas que no ocurrían simultáneamente desde hace más de 100 años: creció la economía, bajó la inflación, se redujo el déficit fiscal, bajó el gasto público y se redujo la presión impositiva”. Al respecto la coincidencia entre analistas es que el crecimiento comienza ahora que se logró alcanzar el pico histórico.

 

El rojo fiscal La mayor discusión respecto al rojo fiscal se da en cuanto a qué tomar en cuenta: el déficit primario, donde efectivamente se dio una reducción incluso por debajo de la meta, o el déficit total (es decir, el financiero), donde en realidad se percibe un crecimiento por la nueva carga de intereses, que también puede ser leída como mayor gasto público.

 

Al respecto, el jefe de Gabinete afirmó: “El déficit fiscal total (que suma al déficit primario los pagos por intereses de la deuda), creció 0,2% del PIB el año pasado. Este aumento es lógico y esperable: en un proceso de reducción gradual del déficit, la necesidad de financiamiento se va reduciendo con los años, pero no se elimina instantáneamente. A partir de 2018, con el déficit primario bajando al menos un punto por año, según establecen nuestras metas fiscales, el déficit financiero también ira bajando gradualmente”.

 

El externo

 

Lo que deja a un lado esa explicación es la necesidad de financiamiento en divisas que exige la existencia paralela de déficit externo de cuenta corriente, que creció con mucha fuerza y roza el 5% del PIB. Al respecto, la carta reconoció: “Para este año, el Ministerio de Hacienda proyecta una cifra similar”.

 

Ahí hay dos cuestiones diferenciadas: en la primera parte de la carta, el Gobierno sostiene que en cuanto se reduzca el déficit fiscal se reducirá a la par el endeudamiento. Pero en el último de los apartados reconoce la existencia de déficit de cuenta corriente y sostiene: “Creemos que el déficit externo es un tema que hay que seguir con atención, que no es sostenible en el largo plazo, que hay que estar preparados y atentos a su evolución y seguir trabajando en robustecer los indicadores fundamentales de la economía”.

 

Aunque es optimista: “Pero también que una parte importante del deterioro reciente es explicable por factores específicos (autos y Brasil), que irá disminuyendo a medida que baje el déficit fiscal (y aumente el ahorro doméstico) y que otros países en la misma situación en la que estamos –saliendo de una recesión, necesitados de inversiones para crecer– también han tenido déficit parecidos (o mayores) a los nuestros”.

 

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