Nubes grises en el consumo

Según la mirada de los expertos, el consumo masivo crecerá apenas 1% en 2018 -al mismo ritmo que la población-, tras las caídas de 2016 (7%) y 2017 (1%)

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

Una de las variables que más siente la población continúa relegada en la gestión Cambiemos: el consumo masivo. Si bien el consumo privado subió (4,2% interanual en septiembre según el último informe de Cuentas Nacionales del Indec), fue traccionado por los bienes durables. El consumo masivo cayó 7% en 2016 y en 2017 sumó otra caída de 1%. Sin embargo, desde el Gobierno, relativizan el problema por el repunte que marcan del último trimestre de 2%.

 

Federico Filipponi (Kantar Worldpanel), en diálogo con El Economista, explicó que ese repunte se debe a la muy baja base de comparación de fines de 2016. “Nosotros proyectamos el nivel de consumo masivo de fines de 2017 y nos arrojó para el año 2018 un crecimiento de 1%. Constante a nivel per capita”, señaló Filipponi.

 

Eric Ritondale (Econviews) señaló que no sólo en 2018 el consumo masivo crecerá al nivel de la población, sino que también en los próximos años debemos esperar resultados similares. “Desde Econviews estamos viendo que el consumo privado en general va a crecer levemente por debajo del PIB. Este número está distorsionado por varios factores (el consumo de durables, autos, motos y turismo) que crece a tasas muy importantes”, indicó el economista senior de la consultora.

 

Ritondale cree que hay razones estructurales por las cuales el consumo no puede crecer por encima del PIB. “Argentina tiene una economía con muy poco ahorro y los niveles de consumo son bastante altos respecto al PIB, tanto que debemos de recurrir al ahorro externo”, señaló y agregó que “desde el punto de vista macroeconómico es saludable que crezca por debajo del PIB”. Agregó: “Para consumir, más primero hay que invertir más”.

 

Lorenzo Sigaut Gravina (Ecolatina) explicó que la mala performance del consumo masivo se debe a la eliminación de las distorsiones heredadas del kirchnerismo. “El Gobierno anterior le daba muchos esteroides al consumo masivo y restringía mucho el consumo de bienes durables y turismo (restricciones para comprar dólares para inmuebles, recurrir al mercado de dólares paralelo para viajes al exterior). Eliminadas estas restricciones, al consumidor se le presentan más opciones en el menú para decidir”, explicó Sigaut Gravina.

 

Para el economista jefe de Ecolatina la normalización generó un salto en el consumo de bienes durables como autos de alta gama, inmuebles que repuntaron con los créditos hipotecarios y un aumento del turismo al exterior. “Argentina es el tercer país que más entradas compró para el Mundial de Rusia”, ejemplificó.

 

Desde el Gobierno, relativizan el problema y destacan el repunte del 2% en el último trimestre de 2017

 

Las proyecciones

 

Todos los economistas consultados por El Economista, coincidieron en las proyecciones de un consumo masivo creciendo a 1% en 2018, es decir, constante en términos poblacionales. Además, Ritondale señaló que el salario real crecerá entre 0,5% y 1%.

 

Filipponi indicó que va a haber factores positivos y negativos que determinarán el efecto neto antes mencionado. “Por el lado favorable hacia el consumo masivo, si finalmente el PIB crece, una parte se va a trasladar al consumo masivo. También esperamos que si bien las jubilaciones y asignaciones universales van a crecer menos de lo previsto, van a crecer algo en términos reales”, explicó y señaló que “por el lado negativo están los ajustes de tarifas, la aceleración de la inflación de los primeros meses del año que hagan que el salario se retrase hasta las paritarias y la posibilidad de que cierren sin cláusula gatillo y pierden con la inflación, que pueden inclinar hacia abajo el consumo masivo”.

 

Para Sigaut, el poder adquisitivo no es la principal variable. “El salario real recuperó buena parte del terreno perdido en 2017 y aun así cayó dos años seguidos el consumo masivo. Lo que ahora le falta al consumo masivo son los anabólicos que antes tenía, que ahora el Gobierno se los está dando a bienes durables, por ejemplo, aumentando fuertemente los créditos hipotecarios y reduciendo impuestos internos a autos y motos”.

 

Según Ritondale, nos tenemos que acostumbrar a un entorno donde el consumo en términos per capita sea estable y no haya espacio para que el consumo crezca muy rápido en los próximos años. “Hay que prestar atención a la velocidad con la que crece el endeudamiento de las familias. En Argentina ha habido muchos ciclos de consumo financiados con endeudamiento y no han terminado nada bien”, concluyó el economista en jefe de Econviews.

 

Los afectados

 

Para Kantar Worldpanel, entretenimiento y turismo serían los principales afectados frente a los incrementos de tarifas. De los consultados por la consultora, el 43% de los hogares respondió que reducirá las salidas a comer, cine y entretenimientos y 22% sus viajes. Además el 30% mencionó que frente a las subas de tarifas reducirán o perderán su capacidad de ahorro.

 

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