Moyano mide tiempos y busca capitalizar el acto

El día después de la marcha, Moyano decidió no endurecer sus críticas mientras en el Gobierno insisten en elegirlo como rival

“Si (el presidente Mauricio) Macri se quiere sentar a hablar lo voy a hacer. Hace tres meses que no hablo con él, sus ministros son verseros”. El día después de la multitudinaria marcha de protesta, Hugo Moyano pretende no dejarse arrastrar por el entusiasmo del éxito, mide los tiempos y hasta tiende puentes posibles con el Gobierno. Sin relegar críticas, pero buscando capitalizar en términos políticos y sindicales el acto masivo en la Avenida 9 de Julio. Dejando para otra oportunidad el pedido de algunos sectores más duros la propuesta de un paro general, pero advirtiendo que preserva poder de convocatoria y de fuego como para pensar en nuevas acciones. “Tarde o temprano si no dan respuestas, veremos”, señaló al respecto.

 

Desde el Gobierno salieron a contestarle, desestimando la posibilidad de diálogo en los términos en los que lo planteó el dirigente camionero. “No sé cuál sería el tema para dialogar en este contexto. Si busca reunirse para hablar con las cuestiones judiciales, el presidente Macri no es la persona con la que tiene que juntarse. Es otro poder, no el Poder Ejecutivo”, señaló rápidamente el jefe de Gabinete Marcos Peña. Por otra parte, Peña señaló que “la única que faltó en el palco es Cristina Kirchner, que lidera intelectualmente ese grupo”. Quitarle entidad a la marcha, relacionarla con el kirchnerismo y mantener la postura de elegir a Moyano como rival han sido las posturas de los horas posteriores.

 

Realineamientos

 

En el universo sindical, la convocatoria de Moyano hizo ruido, por su carácter masivo. Pero, en principio, no promete modificar demasiado las posturas. Los gremios más cercanos al Gobierno tienen la particularidad de ser los más grandes en términos de afiliación, pero sin poder de movilización. Y en un contexto de paritarias y otras negociaciones ligadas a obras sociales y recursos sindicales, pretenden obtener mejores tajadas gracias a esa relación de cercanía.

 

Desde la vereda de enfrente, quedó el entusiasmo y la posibilidad de aceitar la confluencia exhibida en las calles, más allá de que no haya acuerdo sobre los pasos a seguir. En las CTA y en las agrupaciones de izquierda parecen más propensas a solicitar un paro que Moyano no está dispuesto a conceder tan fácilmente.“Preocupa que no alcance la plata y que no se generen empleos nuevos”, señaló ayer como parte de la radiografía.

 

En los hechos, entre estas organizaciones, la Confederación Federal de los Trabajadores, encabezada por el bancario Sergio Palazzo, movimientos sociales como Barrios de Pie, la CTEP, La Alameda y la Corriente Clasista y Combativa se conformó una especie de coordinadora que puede consolidarse en las próximas semanas. “Tenemos que plasmar la construcción de un espacio que aglutine a todos los sectores que, desde el sindicalismo y desde los movimientos sociales, queremos confrontar las políticas de este Gobierno”, señaló Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores. “La figura de Hugo Moyano es indispensable para un armado de unidad”, agregó el también diputado nacional por el Frente para la Victoria en FM La Patriada.

 

Mientras queda pendiente el capítulo de la CGT y la crisis del triunvirato. “Estoy grande para ser secretario de la CGT, no lo sería”, señaló Moyano. Desde el Gobierno, además de la respuesta de Peña, se evaluó no ceder ante Moyano y mantener el vínculos con los gremios “amigos” para sobrellevar la discusión paritaria sin exceder la barrera del 15% que propone de aumentos.

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