Moyano denuncia presiones y busca no quedar aislado

Semana decisiva para el despliegue de las estrategias del Gobierno y de la CGT frente al 21-F

Del escenario del último día de enero al de hoy parece existir una distancia considerable. En aquella oportunidad, Hugo Moyano recibía de buena parte del consejo directivo de la CGT el apoyo a la protesta que había convocado días antes y el compromiso de movilizarse contra el Gobierno de Mauricio Macri. El llamado Documento de Mar del Plata, crítico en varios sentidos, aparecía como la piedra de confluencia necesaria. Mientras que el rechazo a la reforma previsional ya aprobada y la reforma laboral impulsada por el Gobierno sentaban bases para cerrar filas, en un contexto de discusión paritaria con techo en el horizonte y avance judicial sobre varios dirigentes de peso, incluido el propio Moyano.

 

Transcurridas poco menos de dos semanas y a una de la fecha pactada, la situación resulta más complicada para Moyano. Perdió algunos aliados que habían asegurado su presencia y juega sus cartas para no quedar aislado. De manera abierta acusa al Gobierno de presionar a los dirigentes que cambiaron de postura en el camino y trabaja a destajo, menos expuesto mediáticamente, para asegurar una buena concurrencia para el 21-F. Con el Gobierno decidido a retacear su arco de apoyos y dispuesto a negociar con los “gordos”, independientes y los que se quieran sumar partidas destinadas a obras sociales y subsidios de la Superintendencia de Salud. La reunión de equipos técnicos que se llevará a cabo hoy, en el Ministerio de Trabajo, entre las partes, muestra ese esquema de pujas.

 

Pérdidas

 

“La actitud antisindical de este Gobierno ha quedado clara desde el primer día de su asunción, hablando al voleo de mafias, de juicios laborales y convenios del siglo pasado; todo eso va marcando el perfil de un gobierno”, dijo Omar Plaini, dirigente canillita, que ayer se erigió en vocero, de los sectores que mantienen su convocatoria a la protesta. “Este Gobierno quiere sindicatos débiles porque el único contrapoder de un gobierno son los sindicatos”, sostuvo en declaraciones a radio La Red. Y también reflexionó sobre la crisis de la propia central obrera. “Se agotó el formato de la superestructura de la CGT. Deberíamos revisar ese formato con una metodología y un programa. En coyunturas como éstas se vislumbra mucho más. Hemos hecho un esfuerzo enorme con el triunvirato pero evidentemente el funcionamiento no ha sido bueno. Estas divisiones de alguna manera hay que resolverlas. Hay que cambiar el formato de la superestructura de la CGT”, consideró.

 

Desde la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky volvió a apoyar a Moyano y criticó a los dirigentes que le retiraron su apoyo a la marcha. “Los que supuestamente se bajan de la marcha, se bajaron hace rato, pero no de la marcha: se bajaron del compromiso con la clase trabajadora, de la dignidad, de la necesidad de ponerle un límite a este Gobierno que ha sido tan duro con los más humildes”, aseguró el también diputado nacional por el Frente para la Victoria.

 

En el moyanismo algunos nombres sorprendieron más, otros menos. Dirigentes como Gerardo Martínez, de la Uocra, o Armando Cavalieri, de Comercio, habían dejado en claro desde el primer momento su punto de vista. “Con la marcha no resolvemos nada si no abrimos un puente de diálogo”, dijo por caso el primero. Mientras la diferencia con Héctor Daer, uno de los triunviros, se venía gestando desde fines del año pasado. “La marcha responde a una agenda determinada de Camioneros”, dijo el dirigente de Sanidad, en estos días, para reforzar aquellas diferencias. Pero otro parecía la situación de Carlos Acuña, otro de los triunviros, o de Víctor Santamaría, que habían firmado el documento de Mar del Plata y se los contaba entre los participantes.

 

Encuentro

 

Aislar a Moyano es desde hace una semana el objetivo del Gobierno. Pretenden que los dirigentes que avalen la movilización queden reducidos a su núcleo duro y que no vaya más allá de sectores de izquierda y del kirchnerismo. Y esto, incluso, más allá del número de manifestantes que alcancen a movilizar, que de ambas partes consideran que será importante. “Moyano está articulando su estrategia con sectores extremos que quieren el fracaso del país. Uno puede pensar en muchas alternativas, pero estoy seguro que Moyano forma parte de la Argentina del pasado”, sintetizó el director del Sistema de Medios Públicos Héctor Lombardi, sintetizando la lectura del día después que el Gobierno pretende desplegar. “A la marcha la veo totalmente injustificada porque está claro que lo que mueve a Moyano a reclamar y protestar es su situación judicial”, señaló por su parte el diputado nacional Pablo Tonelli.

 

Mientras tanto, la reunión de hoy intentará contener a los sindicalistas distanciados de Moyano. Con promesa de recursos incluida. Los ministros Adolfo Rubinstein, de Salud, y Jorge Triaca, de Trabajo, estarán entre los presentes. También José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias y los mencionado Martínez, Cavalieri y Daer.

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