Más importaciones de consumo y exportaciones muy concentradas

Un informe de la Fundación Capital alerta sobre algunas de las dinámicas que se vienen observando en el comercio exterior

 

El comercio exterior, que alcanzó un déficit de US$ 8.471 millones durante 2017, presenta dos problemas, uno por importaciones de bienes finales creciendo a altísima velocidad y otro por unas exportaciones muy concentradas en pocos productos, lo que suma vulnerabilidad a las ventas. Así, dejando a un lado a las importaciones que crecen gracias a la inversión que genera la recuperación económica, la compra de bienes de consumo creció 20,9% y llegó a niveles de los ‘90. También hubo cambios en las participaciones relativas de las exportaciones. Efectivamente, tanto en las importaciones como en las ventas al exterior, se observaron cambios en las participaciones. En cuanto a las compras, en 2017 se destacaron los incrementos extraordinarios en los vehículos y en los bienes de consumo. Aunque todos los componentes del agregado mostraron variaciones positivas y eso incluye también a los insumos y partes de bienes de capital y los propios bienes de capital.

 

Bienes de consumo

 

Estos tienen la particularidad de que su crecimiento no está tan relacionado con el clásico problema que genera restricciones externas recurrentes en la economía local: cuando hay crecimiento hay mayor demanda de consumo y por ende una mayor inversión de insumos y bienes de capital que no se producen a nivel local. Ese crecimiento de las importaciones supera al de las exportaciones y con el tiempo aparece la restricción externa, que frena al mencionado crecimiento. En este caso, la dinámica de los bienes de consumo está más relacionada con la baja de aranceles encarada por el Gobierno, que ayer mismo fue celebrada, en el caso de los artefactos electrónicos, por el Ministerio de Producción, ya que permitió mejoras en las ventas. Un informe de Fundación Capital (FC) sostuvo: “Las importaciones de bienes de consumo aumentaron un 20,9% interanual en 2017, alcanzando una participación del 13,4% del total. Este es el valor más alto desde la década de 1990, cuando representó en promedio el 17% de las importaciones. Mientras las compras de materiales de transporte excluyendo automotores (principalmente motocicletas) mostraron un alza del 81% anual, las compras de productos textiles (especialmente indumentaria) crecieron en promedio 24%”. Además los vehículos mostraron números extraordinarios: “Se destacaron las importaciones de vehículos automotores, que fueron las que más se expandieron (40,9%), y alcanzaron el 9,4% del total, casi llegando al máximo de 2013 (9,5%)”. Por su parte, los bienes de capital aumentaron un 23%, explicando un cuarto del crecimiento total. “De hecho, el año pasado alcanzaron el 22% de las importaciones totales”, afirmaron desde FC.

 

La compra de bienes de consumo creció 20,9% el año pasado y llegó a niveles de los ‘90

 

Menos intermedios

 

Las únicas que redujeron su participación fueron las compras de bienes intermedios, piezas y accesorios para bienes de capital y combustibles. Las compras de combustibles crecieron 15,8% en términos absolutos pero cayeron en 0,3% en términos relativos. Algo similar ocurrió con los intermedios y las piezas y accesorios, que crecieron en torno a 15% y perdieron 1 punto en su participación.

 

Las exportaciones

 

Las exportaciones medidas en cantidades cayeron 0,4% interanual en 2017 y volvieron a niveles de 2005. “Así, el incremento en las cantidades alcanzado entre 2006 y 2011 (14%) se perdió completamente entre 2011 y 2017 (cayó 12%)”, detalló FC. En valor, durante 2017 la mejora fue de 0,9%.  Pero la dinámica hacia adentro también muestra cambios relativos: “Se combinaron una mejora de las exportaciones de manufacturas industriales (11,2%) con una magra dinámica de las ventas de productos primarios (disminuyeron 5,6%) y agroindustriales (cayeron 3,6%). La mezcla de sendos factores permitió que las exportaciones de productos industriales (MOI) ganen terreno como porcentaje de las ventas totales, creciendo la participación a 32% del total. Sin embargo, recordemos que los productos industriales eran el 35% de las exportaciones hace siete años”. Los envíos del complejo sojero cayeron un 10% en el año, explicando el mal desempeño de los envíos de productos primarios y agroindustriales. Un detalle destacado para las ventas externas es que continúan concentradas en un pequeño grupo de productos. “Los pellets de soja representan el 16% de las ventas externas, el trigo y maíz suman 11% y el aceite de soja 6% adicional. Además, los envíos de material de transporte acumulan otro 10%, cubriendo entre estos pocos productos más del 40% de las exportaciones totales. Esta concentración implica mayor vulnerabilidad para las exportaciones. Así, trabajar para aumentar los productos exportables, diversificando la matriz exportadora y buscando nuevos destinos resulta fundamental en un contexto en que las cantidades enviadas se ubican en niveles de hace doce años”, explicó FC.

 

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