Las dificultades de la desinflación

Reacomodamiento del equilibrio dólar-tasa, financiamiento del déficit que presiona sobre los agregados monetarios y correcciones tarifarias que aún no concluyeron

Por Martín Vauthier Director de Eco Go Consultores y profesor de la Maestría en Finanzas de UTDT

 

El dato de inflación de enero, que arrojó una suba de 1,8% en el IPC Nacional y 1,5% en el componente que excluye regulados y estacionales, confirma las dificultades que enfrenta el sendero de desinflación en un contexto de reacomodamiento del equilibrio dólar-tasa, con un financiamiento directo e indirecto del déficit fiscal que todavía presiona sobre los agregados monetarios y con correcciones tarifarias que aún no concluyeron y se filtran a la inflación núcleo a través de presiones de costos en varios sectores.

 

Un punto a destacar es que en enero se registró un fuerte impacto de regulados (+2,1%) que se concentró en el interior del país, con un GBA donde dichos precios crecieron sólo 1,2% y en el que se espera un salto en febrero de la mano de los aumentos en electricidad, gas natural y transporte público.

 

Con el cambio en las metas y la baja posterior en las tasas de interés, a pesar de la aceleración en la inflación y las expectativas, la política apuntó a dejar correr el tipo de cambio real desde los mínimos de diciembre (1,07 tomando como base 1 el nivel previo a la salida del cepo el 16 de diciembre de 2015, y llegando a 1,2 al 9 de febrero), dando algo de aire a los sectores transables de cara a una cuenta corriente que se encaminó el año pasado a un déficit de casi 5% del PIB, y a recortar las tasas en pesos buscando disminuir el costo financiero en moneda local del Tesoro y reducir la vulnerabilidad que conlleva financiar el déficit fiscal con colocaciones en moneda extranjera el exterior.

 

De esta manera, y así como en el período 2010-2015 el dólar y las tarifas fueron las anclas antiinflacionarias y en 2016-2017 fue, con matices, la tasa de interés del BCRA, en 2018 los principales mecanismos para operar sobre la dinámica de precios se encaminan a ser las paritarias y el intento de incidir sobre los niveles de precios mediante medidas de apertura comercial, baja de costos de transporte, logísticos y energéticos y reducción de impuestos distorsivos a nivel provincial y nacional.

 

De todas maneras, la “señal” del BCRA al mantener sin cambios la tasa de referencia de política monetaria (que opera sobre sólo el 5% de los instrumentos de política monetaria) esta semana en simultáneo a una suba en la tasa de la Lebac con vencimiento en marzo en el mercado secundario (donde se juega el verdadero “partido” de la política monetaria más allá de las señales) apuntó a intentar reafirmar que la autoridad monetaria aún conserva algo de autonomía frente a una dinámica de la inflación que no resulta consistente con la meta de 15% anual a diciembre, y a priorizar la cautela frente a los episodios recientes de volatilidad global.

 

Así, y a pesar de la moderación en el rol de la tasa de interés como ancla, el BCRA apunta a transitar el delicado equilibrio entre converger a una configuración de dólar tasa más sostenible y que no comprometa ni al sector externo ni al balance del Tesoro y del propio BCRA, aunque manteniendo al mismo tiempo un grado de credibilidad que no comprometa la estabilidad de la demanda de dinero.

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