La UCR pidió un espacio más amplio de diálogo

Ratificó su lugar en Cambiemos y su respaldo al Gobierno de Macri, pero exige formalizar un ámbito de discusión con el Ejecutivo

Por Mariano Espina

 

Más de cincuenta legisladores nacionales, tres gobernadores y las autoridades del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) coincidieron ayer en que el partido no equivoca su rumbo junto al Gobierno pero que necesita generar un canal de diálogo con el Ejecutivo para discutir los “grandes temas”. La reunión, que se llevó a cabo en el Hotel Savoy de la avenida Callao, duró casi ocho horas y tuvo como motivo trazar la estrategia parlamentaria y definir el rol del partido para este año.

 

El flamante presidente del Comité Nacional, Alfredo Cornejo, pidió institucionalizar el diálogo entre el radicalismo -en su función de socio de Cambiemos- y el gobierno de Mauricio Macri. Es una plegaria que nació desde el inicio de esta etapa pero Cornejo cree que esta vez hay condiciones para mejorar en ese aspecto. En parte, porque asegura que ni el PRO ni el radicalismo son los mismos que hace dos años.

 

Lo que se debatió ayer, es como debe posicionarse la UCR en ese canal de diálogo. Un dirigente de extensa trayectoria, Federico Storani, sostuvo que, en los temas en que haya diferencias, el partido debe marcar su postura. Por caso, las acciones del Estado en Transener que Juan José Aranguren quiere vender, o la nueva doctrina en materia de seguridad que quiere instalar Patricia Bullrich. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, coincidió en que el radicalismo debe expresar su postura, pero señaló que debe ser en el marco de un debate interno y no ante los medios. Y más allá de posiciones sobre eventos coyunturales, Morales pidió que se piense a futuro.

 

“Ni a los más duros se le ocurre salir de Cambiemos”, afirmó en diálogo con este diario un diputado radical, seguro de que la suerte del partido está atada a la del Gobierno. Pero hay matices sobre cuál debe ser el rol de la UCR dentro de la coalición oficialista, que varía según la función de cada dirigente. No hay dudas entre los gobernadores y aquellos dirigentes con ambiciones de administrar provincias a partir de 2019 que su éxito electoral estará directamente vinculado al de Cambiemos. Pero hay una linea, que comenzó a tomar más fuerza desde ayer, que sostiene que el partido debe ser más contundente para expresar sus diferencias, porque esas manifestaciones ayudarían a fortalecer al Gobierno porque se evitarían errores. Ese consenso se evidenció en los aplausos que recibieron Storani, Ricardo Gil Lavedra, crítico de como el Ejecutivo se manejó en el caso Chocobar, y también en el respaldo a Mario Negri (jefe del interbloque Cambiemos en Diputados), el primer dirigente oficialista que pidió el desplazamiento del exsubsecretario General de Presidencia, Valentín Díaz Gilligan.

 

También hubo lugar para la rosca en los pasillos del Savoy. Porque Alfonso Prat-Gay, uno de los invitados al encuentro, anticipó que en 2019 peleará por la gobernación de Tucumán. Fue previo a exhibir en el panel económico (ver aparte). Más tarde, el diputado por esa provincia y excandidato a gobernador, José Cano, aseguró que son escasas las posibilidades de Prat-Gay en este distrito, según el cantar de las encuestas, pero señaló ante El Economista que “es positivo que se sume a colaborar”.

 

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