Inflación: un mal comienzo de año

La núcleo no se toma respiro y febrero no luce promisorio. El Gobierno, con dificultades para controlar las expectativas

 

Por Matías Carugati Economista Jefe de M&F Consultora

 

  • En materia de inflación, el 2018 arrancó con el pie izquierdo. El Indec publicó una suba mensual de 1,8% en los precios minoristas y de 25% en términos anuales. Se trata de una cifra relativamente elevada, reflejando las dificultades que enfrenta el proceso de desinflación para alinearse con los objetivos del Gobierno. Las perspectivas del primer cuatrimestre siguen siendo desfavorables, sumándose a los factores conocidos (tarifas, expectativas, puja salarial) una volatilidad internacional que puede seguir dándole recorrido alcista al tipo de cambio.

 

  • La inflación núcleo no se toma respiro. El grupo de bienes y servicios que se considera como una medida de la inflación subyacente aumentó 1,5% mensual (21,1% anual), desacelerándose respecto a diciembre a pesar del impacto indirecto de los aumentos en regulados durante el último mes del 2017. El sendero de la inflación núcleo también muestra las complicaciones del proceso de desinflación. Si tomamos la medida preferida por el BCRA (promedio móvil de 3 meses de la variación mensual, anualizada), observamos que la inflación nú- cleo tomó impulso en el arranque del año (pasó de 18,5% anualizado a 19,3%).

 

  • Febrero no traerá buenas noticias. El mes registrará aumentos en las tarifas de transporte del área metropolitana (el porcentaje varía según el medio y el uso efectivo del boleto multimodal), energía eléctrica (24% promedio), peajes (15%), telefonía celular (12%) y medicina prepaga (4%). Teniendo en cuenta, además, que la inflación subyacente navega en torno al 1,5% mensual, el piso para la inflación de febrero está cerca del 2% mensual. En efecto, las proyecciones de consenso (REM) apuntan a una suba de 2,1% para el IPC de febrero.

 

  • El Gobierno sigue con problemas para controlar expectativas. El último sondeo del BCRA registró un aumento en las proyecciones de inflación para 2018, que pasaron de 17,4% en diciembre a 19,4% en enero. Las expectativas de consenso vienen en ascenso desde julio pasado, aunque pegaron un salto más fuerte tras el cambio de metas y el consecuente relajamiento de la polí- tica monetaria. La continua corrección hacia arriba de las proyecciones puede complicar las paritarias (al margen del uso de la cláusula gatillo), empujando las demandas de los sindicatos

 

  • Por si fuera poco, la depreciación cambiaria “mete ruido”. El tipo de cambio viene depreciándose casi sistemáticamente desde mediados de diciembre, acumulando una suba de 16% (9% en diciembre, 5% en enero y 2% en lo que va de febrero). El traslado a precios no es automático ni pleno, pero parte de la depreciación ya estaría impactando. Los datos de inflación de PriceStats (aproximación a la inflación núcleo, ya que se trata de una medición diaria y online de precios de bienes) se mostraron relativamente estables durante diciembre (en torno al 1,3% mensual), para comenzar a acelerarse desde comienzos del 2018 (hoy supera el 2% mensual). El traslado a precios podría ser mayor a lo experimentado en otros episodios recientes de depreciación, dado que el cambio de metas dañó la reputación del BCRA y su compromiso con el proceso de desinflación

 

  • En este contexto, el BCRA pausó el relajamiento de la política monetaria. Las autoridades de la entidad decidieron mantener la tasa de referencia sin cambios (en 27,25% anual). La medida fue bien recibida por el mercado, que en los últimos días esperaba algo así. Un aumento en la tasa era prácticamente imposible, ya que habría sido inconsistente con el propio mensaje del BCRA y la decisión del Ejecutivo de modificar la meta de inflación. Por otro lado, un recorte hubiera sido una medida bastante imprudente, dada la situación doméstica mencionada anteriormente y un contexto externo volátil. Con el BCRA tratando de recuperar credibilidad tras un fin de año complicado, manejarse con prudencia es una buena estrategia para evitar costos innecesarios.

 

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