El Gobierno retoma protagonismo: economía (y política) bajo la óptica electoral

Se instaló nuevamente la idea del “segundo semestre” versión 2018 porque en la Casa Rosada entienden que las “malas noticias” se concentrarán en el primero

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Por Leandro Gabin 

 

El Gobierno está dando señales inequívocas de que la política ya esta por delante de la economía. Rápido de reflejos, Mauricio Macri salió a ponerle un freno a la caída en la imagen que estaba viendo en cuanta encuesta le acercaba su círculo íntimo. Salió a dar un batacazo con la “reforma” del Estado donde lo más saliente no es el ahorro que hará el Ejecutivo, virtualmente ínfimo en comparación al rojo fiscal, sino en el mensaje. Es cierto, el presidente prefirió salvar a Jorge Triaca, el ministro de Trabajo que tenía una escandalosa cantidad de familiares trabajando en el Estado. Pero para la opinión pública, el hecho de haber anunciado que ningún familiar de un ministro puede trabajar en el Gobierno Nacional (será extensivo a la provincia y la Ciudad de Buenos Aires) le sumó puntos a Macri en la intentona por recuperar protagonismo. “El Gobierno venía dormido. Después del escándalo por la reforma jubilatoria, el aumento de la inflación, y la reforma laboral que está cajoneada, las encuestas marcan que Mauricio perdió terreno y crece el pesimismo sobre la economía. Algo tenía que hacer. Y esto podría sumarle voluntades”, describió un operador político ligado al oficialismo.

 

Lecturas políticas

 

El analista Rosendo Fraga va más allá y dice que el Gobierno mira ahora todo con una óptica electoral. “Lo de Triaca era algo que se podía resolver sin tanto anuncio. Creo que Macri aprovechó la situación y cambió de estrategia para ganar protagonismo”, afirma. Para Fraga, el Gobierno ahora se mueve (y se moverá) como si las elecciones fueran en tres meses y no el año próximo. Según remarca, todo se adelantó debido a la baja de la imagen presidencial y los desafíos no menores en la economía. “La campaña ya está entre nosotros”, afirma. Macri es muy hábil para elegir sus enemigos. Como dice la frase, es “mejor saber elegir a tus enemigos que a tus amigos”, el Presidente siempre supo contra quien disputar una pelea. Cristina Fernández de Kirchner lucía una intocable cuando el aparato gubernamental la derrotó con el ignoto Esteban Bullrich en la provincia de Buenos Aires. Y así siguió hasta ahora que se enfrenta al devaluado Hugo Moyano. Si bien el líder sindical de Camioneros no tiene el respaldo total de la CGT, obtuvo la bendición para hacer una movilización efectiva por el arrinconamiento judicial. “Moyano no tiene poder de daño en términos de opinión pública, pero puede paralizar el país. El Gobierno se juega al enfrentamiento con el camionero porque a pesar de que puede generarle perjuicios a la economía, en la disputa por poder político, sale perdiendo. El país paralizado por
Moyano es funcional al macrismo”, dice otro analista político. Que la política le ganó la carrera a la economía es palpable con la injerencia de la Jefatura de Gabinete y Hacienda en las decisiones del Banco Central.

 

Cambio de prioridades

 

El Gobierno prioriza crecimiento antes que inflación. Sabe que el único ancla para que los precios no se disparen este año es contener las presiones salariales. Está decidido que el 15% es inamovible para el sector público (y sin cláusula gatillo). El recorte en los cargos políticos del Estado y el congelamiento de sueldos va en ese sentido. Para que no queden dudas, el Banco Central también hizo su ajuste en el directorio: se bajaron los sueldos 15% el año pasado (igual ganaban casi tres veces más que los ministros nacionales), freezaron cualquier aumento para este año, y hubo reducción de personal y estructura. “Está en línea con el esfuerzo que hace el Ejecutivo”, dicen. La variable por la cual se entusiasma el Gobierno para este año es la inversión. El equipo económico cree fervientemente que la inversión (hasta ahora poco presente) será la que lleve a la economía a crecer al menos 3% en 2018. Saben que el consumo, más con el coto al aumento de sueldos, no motorizará el PIB.

 

La apuesta por la inversión

 

En Balcarse 50 imaginan un boom de inversiones para este año. Lo dicen así a los bancos de inversión que pasan por Buenos Aires a ver las expectativas oficiales con números un poco difíciles de creer. Desde la Agencia Argentina Inversiones que preside Juan Pablo Trípodi cuentan que desde el comienzo de 2016, se han anunciado un total de 821 nuevos proyectos de inversión, que suman inversiones potenciales totales de US$ 80.000 millones. Entre otros, de ese total US$ 26.600 millones estarán vinculados a las inversiones en petróleo y gas, la mayoría de los que van a “Vaca Muerta”; US$ 9.200 millones en servicios inmobiliarios y financieros, US$ 8.500 millones en proyectos mineros, US$ 6.300 millones en servicios públicos, US$ 1.700 millones en infraestructura de transporte y US$ 4.500 millones en energía renovable. Pero ese objetivo no pareciera tan sencillo como plantea el Gobierno. La gira oficial por Moscú, Davos y París, con una holgada comitiva, dejó sabores agridulces al Ejecutivo. Los interlocutores aplauden las reformas hechas hasta el momento, pero piden más. No sólo que sea clara la reelección de Macri en 2019 (algo que les asegura negocios por cuatro años más) sino que la velocidad de las reformas sea mayor. Nicolás Dujovne se llevó un regaño por parte de los inversores que estuvieron por esos foros por la lentitud en atacar la cuestión fiscal (déficits gemelos). En el mundo se preguntan qué será del plan económico si hay shocks externos. Argentina, que necesita financiar US$ 30.000 millones este año por su abultado rojo fiscal (ya captó un tercio a inicios de enero), se podría enfermar severamente de cualquier resfrío. Además, hubo una suba del riesgo país durante enero que pone al país otra vez en el lote de las naciones menos confiables del mundo emergente. Argentina tiene un riesgo en torno a los 380 puntos cuando naciones comparables de Latinoamérica no superan las 150 unidades (excepto Brasil) y algunas ya quebraron la barrera de los 100 (como Panamá, Filipinas y Croacia). Golpeó a Argentina la caída de imagen presidencial, la suba del dólar (que hace más complicado el repago de la deuda en moneda dura), la injerencia del Ejecutivo en el BCRA y la suba de tasas en Estados Unidos.

 

El crecimiento

 

Hay consenso en que la economía este año tendrá una recuperación similar a la de 2017. Llegar al 3% de crecimiento será positivo para el Gobierno y lo pondrá de cara a 2019 con una buena inercia para la disputa electoral. En Casa Rosada apuestan que las “malas noticias” por los aumentos de tarifas terminen en el primer semestre del año. Algunos, incluso, creen que podría repetirse -como el año pasado- que la economía tome más velocidad en la segunda parte del año. La apuesta al “segundo semestre”, versión 2018 vuelve a escena.

 

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