“El Gobierno no puede perder la marca de que sigue siendo el cambio”

Carlos Fara, entrevistado por El Economista, evalúa la caída de la imagen del Gobierno, sus alcances y su implicancia en el futuro inmediato

Informador Publico

 

Entrevista a Carlos Fara Consultor político Por Néstor Leone 

 

En diciembre, el Gobierno sufrió su “primer sacudón” importante en términos de imagen, situación de la que no ha podido recuperarse en enero, según la mayoría de las encuestas que circularon en las últimas horas. El carácter coyuntural o no de esta caída y su naturaleza forman parte de los nuevos debates entre los analistas y los consultores políticos más diversos.

 

Carlos Fara, entrevistado por El Economista, evalúa esta situación, sus alcances y su implicancia en el futuro inmediato. El “estigma de gobierno para ricos” que parece haber reforzado la reforma previsional y el “caso Triaca” que golpea “por debajo de la línea de flotación en atributos positivos” forma parte de las razones que el consultor encuentra. De todos modos, sostiene que el Gobierno no tendría dificultades para no sentirse desbordado. Para ello, sostiene, “necesita tener muy viva la agenda del reformismo permanente. Más allá de los resultados económicos concretos, no puede perder la identidad de marca de que siguen siendo el cambio”.

 

En tanto, plantea varios interrogantes sobre la recuperación posible del peronismo. “El que maneja los tiempos y la agenda pública es el Gobierno. El peronismo va a jugar de contraataque. Es el retador. Pero está muy desarticulado, con problemas internos importantes y de lenta digestión”, advierte.

 

Varias encuestas han mostrado una caída en la imagen del presidente Macri y de su gestión. ¿Qué evaluación hace al respecto?

El Gobierno había tenido un sacudón a fin de año, con la reforma previsional, sumado a una cantidad de elementos de contexto, como una inflación de diciembre más fuerte, una economía que había frenado su ímpetu, un anuncio de ajustes que obviamente no son simpáticos, pero que eran esperables, y el tema reforma previsional, que estuvo mal comunicado y no atendió a la complejidad del tema como tal. Esto último, más allá de que el Gobierno lo sacó adelante, reavivó el estigma de “gobierno para ricos”. Después está el “tema Triaca”. Lo reconoce el propio Gobierno: le pega por debajo de la línea de flotación de sus atributos positivos, en banderas las que el Gobierno claramente se pretendía diferenciar de la etapa kirchnerista. Y, más allá de como manejó el tema, generó todo tipo de dudas y situaciones institucionalmente desprolijas.

 

¿Cuánto de esto alcanza o podría alcanzar también a la gobernadora María Eugenia Vidal?

Algo a Vidal, obviamente, le alcanza. En menor medida, pero le alcanza. Tiene capacidad de amortiguar mejor, con su mejor imagen personal, con su carisma. Pero, igual, los costos que se le generan no son menores.

 

En los próximos meses se espera una situación social más conflictiva. Entre otras cosas, atravesadas por la discusión paritaria y la inflación. Y la economía, si bien es posible que no traiga grandes sobresaltos, tampoco ofrecerá grandes noticias para el Gobierno. ¿Se acentuará ese retroceso? ¿Cuáles son las opciones del oficialismo?

El Gobierno sabe que va a pasar por una etapa compleja porque se viene una etapa de aumentos, con un primer cuatrimestre alto de inflación y con una economía se espera que tenga mayor dinamismo en el segundo y el tercer trimestre, como pasó en 2017. Con lo cual, el segundo semestre va a ser nuevamente clave. Esto, sumado a que el Gobierno tiene que hacer un ajuste fiscal y que este es el año para hacerlo. Y a que va a reducir la dinámica del gasto público dedicado a obras, más confiados en el sistema de participación públicoprivado. Por esto, el Gobierno necesita tener muy viva la agenda del reformismo permanente. Más allá de los resultados económicos concretos, no puede perder la identidad de marca de que siguen siendo el cambio.

 

“El peronismo va a jugar de contraataque. Es el retador. Pero está muy desarticulado, con problemas internos importantes y de lenta digestión”

 

¿Cuánto puede afectar esto a sus acuerdos de gobernabilidad con gobernadores, sectores del peronismo y algunos actores sociales?

Lo va a afectar, en la medida en que el Gobierno tenga problemas. A los gobernadores les va a costar más llegar a un acuerdo o sacarse fotos si no son situaciones imprescindibles. De todas maneras hay que tener en cuenta que previsión social, reforma tributaria y Presupuesto iban de la mano, y eso ya salió. En la medida en que haya más cuestiones políticas o reformas institucionales, y menos cuestiones ligadas con la distribución del dinero, existe más posibilidades de que la agenda legislativa vaya para adelante. Pero, sin dudas, el Gobierno, con algún desgaste, tendrá de parte del peronismo una relación menos entusiasta.

 

¿Cuánto puede afectarlo y cuánto favorecerlo esta lógica de enfrentamiento que parece retroalimentada con Moyano?

Respecto del caso Moyano tengo la sensación de que el Gobierno va a ganar esa partida, a la corta o a la larga. No solamente están las cuestiones sindicales o salariales, la paritaria o la reforma laboral. También están en el medio los problemas que tienen los Moyano con sus distintas frentes: la AFA, Independiente, el tema OCA, denuncias de lavado de dinero, la obra social del sindicato, eventuales hechos de corrupción. Con la dinámica que está tomando la Justicia, el Gobierno tiene buen handicap para dar esa discusión. Además, también es cierto que el sindicalismo está muy dividido. Con lo cual, Moyano tampoco puede mostrar el músculo que podía mostrar en otras épocas.

 

¿Cómo cree que se posicionará el peronismo? ¿Puede cambiar cierta sensación de derrotismo que parecía atravesar a sus diferentes espacios?

El que maneja los tiempos y la agenda pública es el Gobierno. El peronismo va a jugar de contraataque. Es el retador. Pero está muy desarticulado, con problemas internos importantes y de lenta digestión. Mientras Cristina Kirchner siga siendo la opción que junte más votos para una eventual carrera presidencial, es difícil que pueda articularse y encontrar una unidad. Y no es solución, en este momento, que el Cristina dio un paso al costado, porque hay mucha gente que va a defender a rajatabla lo que hizo y sus posiciones. Por eso no veo envalentonado al peronismo. No veo al peronismo dando pelea en 2019, pero sí tratando de perder por lo menos posible.

 

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