Esperan un discurso menos confrontativo para el 1-M

El jueves será la tercera apertura de sesiones ordinarias siendo de la era Macri

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Discurso más breve, menos confrontativo que los anteriores. Más anclado en los “continuidad con el rumbo elegido” y refrendado “en las urnas en octubre pasado” y con la cumbre mundial del G-20 en Buenos Aires, previsto para fines de noviembre próximo, como ratificación del cambio de política exterior. El presidente Mauricio Macri abrirá el jueves 1º por tercera vez las sesiones ordinarias en el Congreso Nacional con el objetivo de no perder la iniciativa, mantener los acuerdos con el peronismo más conciliador y salir airoso de un contexto difícil, con caída de la imagen de su Gobierno en la opinión pública, aumento de la inflación y conflictividad social en ascenso.

 

Una de las incógnitas que persistirán hasta el jueves es si Macri hará mención a la decisión oficial de permitir el debate que promueven diversos sectores para despenalizar el aborto. Una posibilidad es que haga mención implícita del tema en clave “el Gobierno está abierta a todos los debates”. Según trascendió, Macri vetaría su aprobación, de darse. Pero el debate previo y, si llega finalmente, al Congreso, promete votos y discusiones transversales, un tanto distantes de la más candente coyuntura económica y social que tanto preocupa al Gobierno por estas horas.

 

Tanto en 2016 como en 2017, los discursos de Macri se prolongaron por algo más de una hora. En esta ocasión sería más breve, con un repaso de los “resultados” y una proyección de los objetivos para el año en curso. Desde el oficialismo promueven una agenda más “institucional” de temas a debatir, que el tema aborto podría hacer variar. En 2016, Macri hizo hincapié en lograr “pobreza cero, derrotar el narcotráfico y lograr una unión de los argentinos”, reeditando su propuesta de campaña. En 2017, le pidió al Congreso que avance con la sanción de leyes de responsabilidad empresaria, reforma electoral y extinción del dominio –para recuperar el dinero que proviene de la corrupción o el narcotráfico–. La primera se convirtió en ley, y segunda y la tercera están en el Senado con media sanción en Diputados. A su vez, anunció que se comenzaría a estudiarse una reforma tributaria y de coparticipación federal. “La Nación y las provincias tenemos que ir (a esa discusión) con generosidad y responsabilidad, para resolver un problema que se arrastra desde hace años. Todavía tenemos pendiente una reforma de la ley de coparticipación, que según la Constitución Nacional se debió haber hecho hace veinte años”, dijo sobre el segundo de estos temas. El Consenso Fiscal alcanzado con las provincias y refrendado por las legislaturas de cada distrito se puede considera en consonancia con aquello prometido.

 

En esta ocasión, el Presidente tiene menos margen para apelar a la gestión anterior y saldar cuentas con la “herencia recibida”, como las dos aperturas anteriores. “Venimos de años en los que el Estado ha mentido sistemáticamente, confundiendo a todos y borrando la línea entre la realidad y la fantasía”, dijo en su primera apertura. “Superamos lo más difícil de esta transición y el país está cambiando. Argentina se está poniendo de pie”, señaló el año pasado, cuando fue más duro con el gobierno de Cristina Kirchner, la que este año va formar parte de la Asamblea.

 

Hoy, a las 18.30, recibirá a los legisladores de Cambiemos, en Olivos, para ponerlos al tanto de la nueva agenda.

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