El BCRA no arriesgó y puso pausa en la baja de tasas (siguen en 27,25%)

El BCRA seguirá siendo cauteloso y monitoreará con atención el margen que tenga para podar nuevamente sus tasas de referencia

En la tercera reunión del Consejo de Política Monetaria tras el cambio de metas de inflación el 28 de diciembre de 2017, el BCRA paró la pelota y pausó la baja de tasas. Tras las podas de 75 puntos básicos en las reuniones de enero, ayer la autoridad monetaria dejó todo tal cual estaba. El mercado celebró la decisión. Aunque hay algunos que aún sostienen que las tasas siguen demasiado altas, creen que el contexto, tanto local como global, no era el más apropiado para seguir relajando el sesgo de la política monetaria.

 

“En el comunicado anterior también se afirmaba que la moderación en el sesgo contractivo sólo podría sostenerse en el tiempo en la medida en que la evolución de la desinflación fuera compatible con la trayectoria buscada. Dado que los indicadores de alta frecuencia muestran signos mixtos acerca de la evolución de los precios en las primeras semanas del año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) considera que debe actuar con cautela. Con toda la información disponible, el BCRA decidió mantener su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a siete días, en 27,25%”. Así justificó el BCRA, en su tradicional comunicado, la decisión que tomó ayer. En criollo, el horno no está para bollos. Más allá de la intención oficial de bajar las tasas (cuyo germen instaló Jefatura de Gabinete y, sobre todo, Mario Quintana) había varios motivos, según SBS, para poner en hold una impronta más acomodaticia.

 

1. Las expectativas de inflación para 2018 aumentaron 2 puntos porcentuales a 19,4% en enero.

2. La elevada inflación esperada para enero (1,9% mensual) y fuertes aumentos de precios regulados en febrero que, sin dudas, tendrán impactos de segunda vuelta.

3. Indicadores de alta frecuencia que muestran una inflación cercana al 2% mensual.

4. Las recientes turbulencias globales golpearon más a los activos argentinos que a otros emergentes, llamando a un movimiento que restaurara la confianza.

 

“Una pausa bien recibida” fue el título del informe de SBS. En líneas generales, los economistas se expresaron en ese sentido. Aunque, es cierto, también hubo algunas voces discordantes. Por caso, la de ACM. “En nuestra opinión había espacio para hacer un recorte adicional dado que el gap de credibilidad mejoró respecto al año anterior gracias a la nueva meta y a que la tasa real todavía se encuentra elevada y, de hecho, triplica en nivel a las tasas reales de la región incluido México”, expresaron en un reporte.

 

Según pudo averiguar El Economista, la decisión de Federico Sturzenegger no cayó mal en el “ala política” que pide tasas más bajas porque, como el grueso del mercado, coincidía en que no era el mejor momento para echar leña al fuego: inflación elevada, presiones cambiarias y una relación más tirante con el sindicalismo en las vísperas de las negociaciones paritarias.

 

Hacia adelante, todo indica que el BCRA seguirá siendo cauteloso y monitoreará con atención el margen que tenga para podar nuevamente sus tasas de referencia. Será un tironeo entre su autopreservación y las presiones políticas. “Si bien seguirá con espacio para reducir la tasa real, si se basa en el mismo criterio que en el último comunicado, no deberían esperarse cambios”, anticipan desde ACM. Algo más enfáticos, desde SBS piden que las tasas sigan sin cambios. “Si bien el sesgo de la política sigue siendo contractivo y la decisión de mantener tasas es positiva, advertimos que seguir relajando las condiciones monetarias podría ser una decisión poco prudente, especialmente con expectativas que se alejaron nuevamente de las metas y podrían desanclarse aún más justo en la antesala de las negociaciones paritarias más importantes del año”, expresaron en un comunicado a clientes.

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