Pese a las primeras firmas, los aumentos salariales rondarían el 20%

Tanto empresarios y gremios prevén ese número, que supera la pauta oficial del 15%, en línea con las estimaciones privadas de inflación

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

Las paritarias 2018 están en el centro de la escena, marcadas por la pretensión del Gobierno de cerrarlas en torno al 15% y sin cláusula gatillo para utilizarlas como “ancla inflacionaria”. La temporada alta ya comenzó, con fuertes disputas por delante, como la negociación entre María Eugenia Vidal y los gremios docentes bonaerenses que comenzará hoy, y con algunos números cerrados que lucen favorables a la pauta oficial –apalancados por sindicalistas afines a la Casa Rosada–. Sin embargo, los especialistas consultados por El Economista estiman que los aumentos superarán ese techo y se ubicarán alrededor del 20%, en línea con las estimaciones privadas de inflación. Y el gatillo podría apretarse nuevamente este año.

 

Los dos lados de la mesa

 

Tanto los gremios como los empresarios descreen de la meta de inflación del 15% fijada por el BCRA y calculan sus cifras al menos 5 puntos por encima.

 

Desde la vereda sindical, Mariana González, coordinadora de Cifra –el centro de estudios de la CTA– consideró que las subas “para no perder poder adquisitivo, pensando en cuál sería una proyección de inflación para el año, deberían rondar el 25%”. Pero admite: “Probablemente cierren en un punto intermedio entre eso y el techo que busca el Gobierno. Al 25% deberían apuntar los sindicatos y después dependerá de la correlación de fuerzas cuánto se puedan acercar a ese número”.

 

En tanto, los presupuestos elaborados por las empresas tampoco se atienen a la pauta del Ejecutivo. Según explicó María Laura Calí, directora de SEL Consultores, los resultados de sus recientes sondeos son claros al respecto: las compañías prevén ajustar los salarios de los trabajadores que están dentro de convenio –los que están sindicalizados– entre el 17% y el 20%, según el tamaño de la firma (17% las microempresas, 18% las pymes y 20% las grandes). “Sus cálculos están bien alejados del 15% porque las empresas prevén que los salarios suban alineados con la inflación, que ellos esperan que sea del 19% o 20%”, precisó.

 

El Gobierno sacó ayer a relucir los acuerdos de Obras Sanitarias (15% en dos cuotas, más adicionales y una revisión dentro de nueve meses) y estatales porteños (12% en dos cuotas, más adicionales)

 

En cambio, para los asalariados fuera de convenio –personal jerárquico–, la brecha por tamaño de la empresa es mucho más amplia: en las micro hablan del 10%, en las pymes del 15% y en las grandes del 20%. “En las grandes, el porcentaje de ajuste que le dan a los que tienen convenio se lo tienen que dar a los que no lo tienen porque si no se genera una crisis interna gravísima. Eso no pasa en las pymes y en las microempresas generalmente”, dijo Calí.

 

Ante esta perspectiva, el Gobierno se apuró a sellar un acuerdo del 15% entre uno de sus sindicalistas más cercanos, José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), y Aysa. Los salarios subirán 7,5% en abril y otros 7,5% en septiembre, a lo que se sumarán otro 2,8% retroactivo a enero por “la cláusula pendiente de 2017” y una revisión del convenio dentro de nueve meses. El gobierno porteño también hizo lo propio y acordó aún menos: 12% en dos cuotas y sin cláusula gatillo, una vez más gracias a la complacencia de Andrés Rodríguez (UPCN) y Amadeo Genta (Sutecba). Con estas firmas, el Ejecutivo busca marcar la cancha y presionar a los otros gremios, mostrando los acuerdos con los sectores más afines.

 

Letra chica

 

En esa pulseada, Carlos Contino, socio de la consultora CONA, alertó que no todo reside en el número que se difunde: “La ingeniería creativa gremial y la necesidad operativa empresaria se las van a ingeniar para lograr un impacto final mayor en las cuentas sueldos de los trabajadores”. Afirma que las subas rondarán el 22%, probablemente en tres cuotas. “Hay muchas herramientas para lograr este acuerdo: incrementos en los básicos de convenio colectivo propiamente dicho del 15%, con reformulación de categorías y tareas puede alcanzar el 3% más y mejoras en adicionales por antigüedad, rotación, nocturnidad completan la grilla de incrementos para alcanzar el 22%, lo que está cerca de los presupuestos reales de las empresas”, estimó

 

Para Calí, también es posible que las empresas y algunos gremios apelen a este tipo de recursos. “Si hay una idea de bajar la pauta, puede pasar que busquen estrategias para inflar los aumentos con subas en otros items e incrementar el básico sólo 15%. Ya el año pasado lo hizo Comercio. Puede ser que este año sea un común denominador, sobre todo en estos convenios multitudinarios, más allá de que la empresa en su presupuesto lo defina más globalmente”.

 

Pese a la reticencia oficial –amparada en la idea de no indexar la economía–, la cláusula gatillo no parece condenada al olvido

 

Gatillo

 

Pese a la reticencia oficial –amparada en la idea de no indexar la economía–, la cláusula gatillo no parece condenada al olvido. “Siempre va a estar presente en forma expresa o tá- cita entre las partes”, sostuvo Contino. Por su parte, la titular de SEL remarcó que la mitad de las empresas encuestadas dijo que incorporará ese mecanismo en las negociaciones con el personal dentro de convenio. “Hay una proporción no menor que está pensando en esta modalidad como recurso ante una inflación que a priori es incierta”, puntualizó Calí.

 

Mientras que para González, “si una mira lo que pasó en los dos años de Macri en conjunto, los salarios perdieron frente a la inflación, y en general las negociaciones paritarias ocurren a la defensiva para ponerle un freno a la pérdida de poder adquisitivo. Si no pudieran negociarse incrementos muy superiores al 15%, una medida favorable sería la inclusión de algún tipo de ajuste posterior, que para que funcione debería ser automático”. Así, podría empatarse con la inflación de este año, aunque el salario real aún quedaría por debajo del de 2015.

 

En ese sentido, ayer el Indec difundió el resultado 2017 del Indice de Salarios, que aumentó 27,5%y le ganó por 2,7 puntos a la inflación anual del 24,8%. Los sueldos de los empleos registrados subieron 26,5%, mientras que los de los no registrados treparon 31,5%. En el desdoblamiento del trabajo registrado, la mejora fue del 27,3% en el sector privado y del 25% en el sector público. Así, los salarios reales de los trabajadores privados registrados mejoraron 2,5 puntos el año pasado pero aún siguen por debajo de 2015, ya que no lograron equiparar la pérdida de 2016, que fue de 5,5 puntos, según los datos del Ministerio de Trabajo.

 

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *