Apuntes sobre el crecimiento económico

Para 2018 proyectamos un crecimiento de la economía del 3%, aunque los riesgos a la baja existen, y no son menores, señala M&F

 

Por Matías Carugati Economista jefe de M&F Consultora y Martín Mulleady Economista de M&F

 

  • La economía creció en 2017, lo cual, a esta altura, no es ninguna novedad. Lo que sí está aún en duda es la magnitud de este crecimiento. La estimación más reciente del Gobierno, difundida por los medios, es de una expansión del 2,8% anual. Nuestra proyección en tiempo real del PIB (Nowcast) concuerda con esta cifra. Específicamente, con datos completos a diciembre, estimamos una expansión trimestral (sin estacionalidad) de 1% (con un intervalo de confianza de 0,5% – 1,5%) en el último tramo del 2017[1] . De esta forma, el PIB habría crecido 4% anual, apenas por debajo de la variación observada en el tercer trimestre, y redondeado una suba de 2,8% en todo el año.

 

  • Los “motores” del crecimiento son los ya conocidos. Las exportaciones netas aportaron poco y nada, (por no decir nada) al crecimiento. El gasto público tampoco ayudó demasiado, empujado por el ciclo electoral pero arrastrado por el ajuste fiscal. La verdadera estrella del año fue la inversión que, a pesar de su bajo peso en el PIB, empujó bastante. Nos interesa, no obstante, focalizarnos más en el consumo privado, que representa alrededor de dos tercios del Producto.

 

  • Qué ocurrió con el consumo? En base a diez variables construimos un indicador coincidente del consumo privado que se correlaciona con el relevado por el Indec en las Cuentas Nacionales y que permite monitorear la evolución de este componente más rápidamente (ver gráfico). La estimación preliminar (faltan datos de dos variables para diciembre) arroja un crecimiento de 3,5% anual para el consumo, mostrando, además, cierta desaceleración en el período más reciente. La reactivación de la economía, condiciones de financiamiento relativamente favorables y, sobre todo, la mejora del salario real, fundamentan este resultado. Este último factor también ayuda a entender el porqué de la desaceleración. El brote inflacionario del último trimestre del año erosionó el poder adquisitivo de los hogares.

 

 

  • El comportamiento del consumo mostró disparidades según el segmento. Las ventas reales en supermercados estuvieron prácticamente estancadas. En el caso de los shoppings, las ventas arrancaron el año con fuertes bajas para luego ir recuperándose, aunque no le alcanzó para completar el año en terreno positivo. Un patrón similar se observa en los datos de comercio minoristas, que cerraron el 2017 con una baja de 1%. En lo que sí se nota una buena performance es en los casos de bienes durables, importados y servicios. Por caso, las ventas de autos (nuevos y usados) crecieron casi 14% en 2017, las importaciones de bienes de consumo avanzaron un 21% y las importaciones de servicios se expandieron un 23%. Un tipo de cambio real relativamente caro y una economía un poco menos cerrada favorecieron la producción extranjera por sobre la local.

 

  • Las paritarias ejercerán un rol fundamental en el resultado del 2018. Los pocos datos que contamos de enero son mixtos, aunque es posible que la escalada de la inflación durante el verano esté impactando sobre el bolsillo de las familias. Con jubilaciones y planes sociales atados a la inflación pasada, la incertidumbre respecto al sendero de los ingresos familiares y, por ende, del consumo, está en las paritarias. Tras un 2017 en el cual las remuneraciones reales crecieron cerca de 4%, la carrera precios-salarios de este año sería más pareja. No sólo porque el gobierno está tratando de lograr paritarias más alineadas con la meta de inflación, sino porque ésta, precisamente, está mostrando resistencia a bajar.

 

  • ¿Qué podemos esperar, entonces, en 2018? La economía se va a ver favorecida por un consumo en expansión, aunque no empujaría tanto como el año pasado. Tampoco habría demasiado impulso fiscal, dado el proceso de saneamiento de las finanzas públicas. Las exportaciones se verían favorecidas por un crecimiento más alto de nuestros socios comerciales, aunque la sequía impactará negativamente sobre los saldos exportables. La inversión, nuevamente, se “pondrá el crecimiento al hombro”. Recapitulando, estos factores y un razonable arrastre estadístico (1,4%) están detrás de nuestra proyección de 3% de crecimiento para el año. Aunque los riesgos a la baja existen, y no son menores.

 

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