¿Ante una escala o un aterrizaje?

¿Cuál será el rumbo de las tasas de interés?

 

Por Guido Lorenzo ACM Consultora

 

Otra decisión de tasas que muestra un BCRA con cierta inacción, aunque también hay otra lectura y es que en el Comunicado de Política Monetaria la autoridad dijo que “extremará la cautela” aguardando señales de desinflación. Desde un punto de vista estrictamente referido al Inflation Targeting, la tasa debería subir. Desde un punto de vista de preocupación por la todavía elevadísima tasa de interés real (en torno a 8%), debería bajar.

 

En verdad, la mayor coordinación del BCRA con el gabinete económico no pudo prever eventos externos que podrían cambiar el paisaje del plan puesto en marcha. Concretamente: los que se produjeron en Estados Unidos el 5 y el 8 de febrero. Esos eventos no estaban ni en los planes del BCRA ni en los planes del gabinete económico. En ese contexto, el BCRA había logrado reducir las tasas de interés con el objetivo no sólo de llevar la actividad vía expansión del crédito por menores tasas reales, sino por una preocupación mayor: el atraso cambiario evidenciado en el intercambio comercial y la cuenta corriente cambiaria.

 

Durante enero, esta nueva coordinación, aunque desprolija, fue dando sus frutos. El sendero de baja de la tasa de interés lograba acomodar el dólar en un nivel adecuado, compensando todo el atraso sufrido durante el año. Luego el BCRA tuvo que hacer una pausa en el sendero de baja de tasas de interés. Pero, ¿qué ha sucedido? ¿Qué ha puesto en jaque el plan?

 

Al dólar le costaba pasar los $20 durante enero y, durante febrero, costó mantenerlo a raya. De hecho, las intervenciones de Anses y Banco Nación no pudieron con la salida de capitales por el ruido internacional cuando la tasa de EE.UU. a diez años empezaba a hociquear el 3%.

 

Ese contexto desnudó la vulnerabilidad del país ante shocks externos. La diferencia entre spreads de riesgo país entre Argentina y otros países de América Latina llegó a niveles casi nulos a mediados del año pasado y promedió los 112 puntos contra Brasil, por ejemplo, durante el último trimestre del año, pero ahora esa diferencia supera los 160 puntos. Argentina es un país atractivo para entrar pero, tanto el ruido endógeno respecto al rumbo de la política monetaria como un posible apretón monetario a nivel internacional, han mostrado que Argentina es un país como se dice en finanzas high beta, es decir, sufre mucho de los movimientos en los mercados internacionales.

 

La idea de llevar el tipo de cambio a un nivel más adecuado vía relajamiento de las tasas de interés pudo haber hecho temer un poco al gabinete económico que, viendo como el dólar tomaba fuerza hoy (ya se encuentra a $ 20,50, máximo hasta ahora), eso ponga presión sobre los precios.

 

La idea del gabinete, consensuada seguramente con el Presidente del BCRA, no tuvo en cuenta que justamente el tipo de cambio flexible sirve para amortiguar estos shocks pero, sin embargo, en la práctica se vio a entidades públicas tratando de frenar el dólar. Las señales de los actores domésticos han confundido a los ahorristas nacionales y extranjeros, lo que no ha contribuido a disminuir la vulnerabilidad del país a shocks externos.

 

La excesiva parsimonia del BCRA para tomar decisiones a la baja de la tasa de interés ha dejado al país con una tasa de interés real que no favorece la actividad y que tampoco deja en claro cual es la estrategia adecuada: si colocarse en pesos o en dólar. Pero una apuesta sí parece más atractiva: la inflación, y de ahí que tengan éxitos las colocaciones atadas a índices que reflejen el aumento de los precios.

 

Si el BCRA hubiera reaccionado con mayor intensidad tendría el margen necesario para subir las tasas si existe un shock externo que lo amerite, pero lo que preocupa es que actualmente no tiene forma de justificar una baja en la tasa de interés real que sigue siendo poco compatible con los objetivos de crecimiento. Con este nivel de tasa de interés real y nominal, el BCRA no puede más que sentarse a esperar y ver. De continuar con esta tendencia, el país seguirá con un tipo de cambio que se sigue deslizando debido a los movimientos internacionales y unas tasas reales en niveles de dos dígitos a doce meses vista

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