Francisco pone rumbo a Chile y Perú en uno de sus viajes más difíciles

Más allá de la sobredimensionada “cuestión mapuche”, el viaje que el Papa hará a Chile y Perú tiene varios ejes de preocupación

 

Por Hernán Reyes Alcaide Desde Roma

 

En el que se considera uno de los viajes más difíciles de su pontificado, el papa Francisco viajará la semana próxima a Chile, donde lo esperan fuertes reclamos a la Iglesia por casos de abusos a menores, y luego a Perú, en donde su preocupación por los pueblos originarios y el cuidado de la Amazonía compartirá lugar en sus disursos con la condena a la corrupción.

 

El cuarto viaje de Jorge Bergoglio a Latinoamérica desde su entronización en 2013 (tras Brasil ese año; Ecuador, Bolivia y Paraguay en 2015 y Colombia en 2017), tendrá como marco los fuertes reclamos de perdón a la Iglesia de Chile de parte de la sociedad civil por los abusos cometidos contra menores de edad en los últimos años.

 

Además, la etapa chilena de su vigésimo segundo viaje fuera de Italia tendrá como puntos fuertes su primera visita a una cárcel de mujeres, en la tarde del martes 16, y el encuentro con habitantes de la Araucanía, entre ellos mapuches chilenos y argentinos, durante su paso por Temuco el mediodía del miércoles 17.

 

En Perú, uno de los ejes centrales será la lucha contra la corrupción, especialmente luego del denominado escándalo Odebrecht que implica a los últimos cuatro mandatarios del país, incluido el actual presidente Pedro Pablo Kuczynski.

 

Durante su paso de casi 74 horas por suelo peruano, el Pontífice hará foco también en la defensa del ambiente y la crítica al modelo extractivista, en vistas del próximo sínodo dedicado a la Pan-Amazonía convocado para octubre de 2019 en el Vaticano.

 

El papa Francisco viajará la semana próxima a Chile, donde lo esperan fuertes reclamos a la Iglesia por casos de abusos a menores, y luego a Perú, en donde su preocupación por los pueblos originarios y el cuidado de la Amazonía compartirá lugar en sus disursos con la condena a la corrupción

 

La situación de la Iglesia en los dos países aparece bien distinta: en Perú, con el 89,6% de católicos, la imagen positiva del Papa (6,9) que registró la consultora Latinobarómetro en noviembre pasado lo ubica una décima por encima de la media regional (6,8) mientras que en Chile los católicos no llegan a tres cuartos (74%) y la visión que se tiene del sumo pontífice es la más baja de la región (5,3).

 

Con el lema “Mi paz les doy”, Francisco aterrizará en Santiago a las 20.10 locales del lunes para pronunciar once discursos en tres ciudades: la capital, Temuco (600 kilómetros al sur) e Iquique (1.200 kilómetros al norte).

 

Desde Iquique, el Pontífice partirá el jueves 18 directo hacia Perú para iniciar un viaje en el que, con el lema “Unidos por la esperanza”, recorrerá Lima, luego se internará 800 kilómetros hacia el Amazonas para visitar Puerto Maldonado y cerrará su paso por la norteña Trujillo tras haber pronunciado 12 discursos en suelo peruano.

 

Durante su primer día en Santiago, el martes 16, Francisco iniciará sus actividades latinoamericanas con un discurso a las autoridades del país en el Palacio de la Moneda en el que estarán presentes la mandataria Michelle Bachelet y el presidente electo Sebastián Piñera, que asumirá el 11 de marzo.

 

Será la primera vez que Francisco visite un país con un mandatario en funciones y otro electo. “Nuestra normalidad democrática es sana y robusta. En un reconocimiento a nuestro ordenamiento institucional y a todos los chilenos y chilenas. Es un indicio de madurez institucional”, calificó Michelle Bachelet hace unos días.

 

El cuarto viaje de Jorge Bergoglio a Latinoamérica desde su entronización en 2013, tendrá como marco los fuertes reclamos de perdón a la Iglesia de Chile de parte de la sociedad civil por los abusos cometidos contra menores de edad en los últimos años

 

De todos modos, los organizadores de la segunda visita de un obispo de Roma a Chile tras el viaje de Juan Pablo II en 1987 ratificaron que Jorge Bergoglio solo se encontrará en privado con Bachelet a las 9.30 locales del martes 16 mientras que el contacto con Piñera será un saludo durante el besamanos que se dispondrá tras su discurso.

 

El antecedente más cercano a una situación como la que vivirá en Chile es de hace tres años, cuando el 13 de enero Francisco llegó a Sri Lanka y fue recibido por el presidente Maithripala Sirisena, que se había impuesto en las elecciones cuatro días antes.

 

Además, en el marco del conflicto bilateral entre Chile y Bolivia por la salida al mar para el país del altiplano, preocupa en el Gobierno de Santiago que el Pontífice pueda hacer alguna alusión al diferendo. Francisco ya pidió “diálogo”, en el mismo sentido que la demanda que el gobierno de Evo Morales presentó en el Tribunal Internacional de La Haya, durante su visita a Bolivia en julio de 2015.

 

A fin de año, Bachelet tuvo que desmentir públicamente a su embajador ante El Vaticano que en noviembre había pedido que la Santa Sede fuera “prescindente” y se abstuviera de opinar sobre el conflicto, a la espera de un veredicto de La Haya que probablemente esté para fines de año.

 

Será la primera vez que Francisco visite un país con un mandatario en funciones y otro electo. “Nuestra normalidad democrática es sana y robusta. En un reconocimiento a nuestro ordenamiento institucional y a todos los chilenos y chilenas. Es un indicio de madurez institucional”, calificó Michelle Bachelet

 

“Como es obvio, en una visita de carácter pastoral el Papa tiene la libertad de expresar lo que estime que es bueno para el pueblo católico. No nos corresponde a nosotros hacer juicios al respecto, menos aún imponer restricciones”, planteó la mandataria a 20 días de la llegada de Francisco.

 

Pero en Perú la cuestión de los abusos tampoco quedará al margen: a días de partir, el Pontífice dispuso la intervención del Sodalicio de Vida Cristiana, luego de que la justicia peruana pidiera prisión para el superior general de esa sociedad de derecho pontificio, Luis Fernando Figari, por supuestos casos de abusos a menores.

 

Además, será la primera vez que Francisco regrese como pontífice a un país en el que vivió: Mientras se preparaba para ser un sacerdote jesuita, Bergoglio residió casi tres años en Chile, en una casa de la Compañía de Jesús, ubicada en la comuna rural de Padre Hurtado.

 

Luego de una gira que tiene mucha más aristas complicadas que la mediáticamente sobredimensionada cuestión mapuche (a la que sólo le dedicará un discurso), Francisco aterrizará de regreso en Roma a las 14.15 locales (10.15 de Argentina) del lunes 22.

 

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