No todo lo que brilla es oro

El boom de créditos hipotecarios generó alegría entre quienes consiguieron créditos (y algunas preocupaciones)

 

Por Christian A. Buteler Analista financiero @cbuteler

 

El reciente boom que se vive con los créditos hipotecarios ha despertado no solo la alegría de quien accede por primera vez a su vivienda o del que logra el objetivo de una casa más grande, sino también una ardua discusión sobre si indexar por inflación el crédito hipotecario es o no, cuanto menos, arriesgado.

 

En los últimos cuatro meses hemos visto un crecimiento en la demanda y otorgamiento de créditos hipotecarios donde entre el 80/90% se dan con el sistema de indexación UVA. Ese sistema indexa mensualmente no solo la cuota de tu crédito sino también el capital adeudado.

 

Las UVA comenzaron en abril del año pasado, pero no fue hasta el inicio del 2017 que, mediante el plan ProCreAr y una fuerte publicidad, tomaron una dimensión importante en su demanda y otorgamiento.

 

 

No es para menos. La publicidad promete que pagás lo mismo que en un alquiler y que el sueldo siempre acompañará la evolución de las UVA, como muestra el tweet del BCRA.

 

A eso sumemos el principal beneficio de este tipo de crédito que es una cuota inical muy baja comparada con los créditos hipotecarios tradicionales, y eso hace que muchos puedan calificar para un crédito hipotecario y muchos otros sacar más de lo que le permite el anterior sistema.

 

Pero, como siempre, no todo es color de rosa y tampoco exactamente como lo cuentan. Ya desde su lanzamiento algunos empezamos a marcar el riesgo que significa en un país con inflación crónica, como el nuestro, tener la deuda más importante de una economía familiar indexada por inflación. Frente a esto los que defendían el nuevo sistema se amparaban, principalmente, en que la inflación iba a bajar y que el impacto en los créditos sería marginal.

 

Ya pasaron 19 meses y la inflación está lejos de bajar, y los aumentos que están por llegar harán del 2018 otro año donde la inflación será protagonista. Y cada vez son más los que alzan su voz sobre el peligro que esto trae en los deudores.

 

Y la preocupación también llegó al Gobierno, que se encuentra estudiando la posibilidad de incorporar un seguro que proteja a los deudores contra la inflación, y los bancos están realizando las gestiones para poder securitizar estos créditos y poder venderlos para sacarlos de sus balances.

 

Es que los números hasta ahora no favorecen a los que sacaron este tipo de crédito. Por ejemplo, quien obtuvo $1.000.000 el 31/3/16 comenzó pagando una cuota de $7.915 y hoy paga $11.268. Pero si este incremento del  42% en la cuota preocupa, qué dirán cuándo se enteren que luego de 19 meses su deuda en vez de bajar creció hasta $1.402.641. En el caso del crédito tradicional, la cuota comenzó siendo de $12.435 y se mantiene igual mientras que la deuda bajó a $983.758.

 

Otro de los argumentos que esgrimen las UVA, como dice el tweet del BCRA, es que la cuota se mantiene constante en relación a los ingresos y, ante esto, pregunto cuántos son los que hoy están cobrando 45% más que en abril del año pasado.

 

La realidad va demoliendo uno a uno los argumentos que decían favorecer a estos créditos, porque en Argentina, en el último tiempo, lo que más subió fue la inflación. Incluso las UVA subieron más que el dólar en ese lapso.

 

Qué pasará de ahora en más con los que obtuvieron este tipo de crédito todo dependerá exclusivamente de la lucha contra la inflación. Si la misma logra ser disminuida a valores de un dígito anual, los deudores podrán transitar la vida del crédito sin mayores problemas pero, si llegamos a repetir los valores de este año, veremos dentro de 18 meses. o menos, propietarios con serios problemas para hacer frente a sus compromisos y con deudas que se han elevado considerablemente.

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