Mayor autonomía para la PBA, la discusión de fondo

El Fondo de Reparación Histórica del Conurbano, el proyecto político de Cambiemos y las perspectivas electorales para 2019

 

La disputa sobre el Fondo del Conurbano, y su eventual resolución favorable a los reclamos de María Eugenia Vidal, que son apoyados por el presidente Mauricio Macri, no sólo impactará en las cuentas bonaerenses, nacionales y del resto de las provincias sino que puede tener implicancias políticas duraderas. En su momento, Eduardo Duhalde puso como condición para ser candidato a gobernador que le dieran recursos para atender los innumerables problemas del conurbano. Carlos Menem accedió y partir de ese dinero, Duhalde armó una poderosa estructura política.

 

Así el peronismo bonaerense bajo el liderazgo de Duhalde frustró los intentos de Menem de competir en 1999 al amenazar con la convocatoria a un plebiscito para que se expida sobre la cuestión y en 2003 fue determinante para el triunfo de Néstor Kirchner.

 

A partir de esa experiencia, Kirchner entendió que no podía tercerizar la conducción política de la mayor provincia del país si quería consolidar su poder. Y se ocupó personalmente del distrito, entabló relaciones directas con los intendentes y determinó que Cristina fuera candidata a senadora nacional en 2005. Desde entonces, se profundizó la dependencia de Buenos Aires con la Casa Rosada. Una provincia muy grande pero cuya viabilidad económica depende los vínculos que logre establecer con el Gobierno Nacional porque desde hace tiempo arrastra problemas estructurales de financiamiento en la medida que no recibe lo que le corresponde por coparticipación y que el Fondo del Conurbano se fue licuando.

 

Ahora, la sintonía política entre Macri y Vidal abrió una oportunidad porque para el proyecto político nacional de Cambiemos es central que le vaya bien al gobierno de Buenos Aires. Está claro, además, que el problema del conurbano no es un problema bonaerense sino nacional y que por lo tanto no se arregla en La Plata sino en la Plaza de Mayo. Si se avanza en darle más recursos a Buenos Aires para que la propia provincia los administre será un cambio del cual todo el espectro político deberá tomar nota. La suma de la buena imagen de Vida potenciada por la expansión de la obra pública y una leve mejora en los indicadores económicos que más afectan al GBA conducen a un escenario electoral favorable para el oficialismo en 2019. En ese caso, el peronismo podría sufrir su cuarta derrota consecutiva en el territorio en el que se libra la madre de todas las batallas según una pomposa y remanida expresión.  Por otra parte, el aporte bonaerense a los triunfos electorales del peronismo fue siempre relevante y el porcentaje obtenido en la provincia más granel país siempre fue superior al total nacional. Además, en las dos oportunidades en que el peronismo recuperó  la Presidencia –1989 y 2003– tenía el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Pero no será así en 2019 y probablemente tampoco en 2023.

 

Una provincia menos dependiente del Tesoro Nacional, y consecuentemente con más autonomía política, es un desafío para todos los actores políticos del país. Sus consecuencias no parecen tan relevantes en tiempos de sintonía entre los gobiernos de la Nación y la provincia pero el escenario sería distinto en caso de que se plantearan visiones distintas como suele ocurrir habitualmente con otros distritos cuando entienden que sus reclamos no son atendidos.

 

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