“Argentina tiene pocas marcas reconocidas en el mundo”

El Economista dialogó con el director del departamento de Bioeconomía, Políticas Públicas y Prospectiva de la Facultad de Agronomía de la UBA, Fernando Vilella

 

Por Eliana Esnaola

 

Entre la inquietud y ambición de Argentina por ser el supermercado del mundo, surge la pregunta sobre qué estrategias debe implementar el sector público-privado para lograrlo. En la búsqueda de una respuesta, El Economista consultó a un especialista en la materia, el ingeniero agrónomo Fernando Vilella, profesor de agronegocios y director del departamento de Bioeconomía, Políticas Públicas y Prospectiva de la Facultad de Agronomía de la UBA.

 

¿Qué tiene que hacer Argentina para exportar más alimentos y bebidas?

El mundo cada vez está demandando más alimentos en cantidad y calidad. En este sentido, los últimos años hemos perdido mucho tiempo en poder acoplarnos a esta demanda que requiere una cantidad de avances y atributos. Por ejemplo, en relación a la generación de marca, al armado de opciones de valor agregado y en contactar países a partir de acuerdos internacionales que no lo hemos hecho. Argentina y el Mercosur son una de las zonas del mundo que tiene n menor cantidad de acuerdos internacionales, al revés de nuestro vecino Chile que es el que más posee. Hoy, se ha tomado dimensión de la problemática, se están diseñando algunas estrategias para resolverlo, por ejemplo los acuerdos internacionales de Mercosur con la Unión Europea, los acercamientos de Argentina con el tratado del Pacífico y así, una presencia mucho más activa del Gobierno con terceros países, por lo cual ese aspecto se está trabajando. Por otro lado, para agregar valor tenemos que asegurar inversiones públicas y/o privadas para transformar las materias primas.Todos estos elementos son necesarios para avanzar y creo que estamos arrancando de atrás pero con un desarrollo hacia adelante de empezar a aprovechar las oportunidades.

 

¿Cuáles son los productos estrella y cuáles hay que potenciar?

Argentina tiene una diversidad de zonas productivas y de productos que generan potenciales diversos, pero los productos tienen que estar vinculados a demandas concretas. Hoy, el formato que se debe emplear en términos comerciales es detectar la demanda y luego satisfacerla. Por lo cual, a veces tenemos situaciones a resolver como el caso de las variedades que hay en el Alto Valle, las manzanas no son las que el mundo está requiriendo, ahí tenemos un desajuste entre una zona productiva con un producto que no tiene la demanda internacional adecuada. En otros casos, la contrapartida puede ser el caso del limón, donde si se ha generado una industria que tiene un componente de frutas frescas de alta calidad con industrialización asociado al comercio global de bebidas gaseosas. Por ejemplo, está el aceite de limón de Tucumán que es la principal fuente de aceite de limón para Coca-Cola a nivel global. Hay diversidad de estas situaciones donde cada una requiere un tratamiento específico que deben nacer de la demanda, por eso es tan importante que se examine y se estudien estas condiciones desde la demanda.

 

“El mundo cada vez está demandando más alimentos en cantidad y calidad. En este sentido, los últimos años hemos perdido mucho tiempo en poder acoplarnos a esta demanda que requiere una cantidad de avances y atributos”

 

¿Quiénes brillarán en el 2018?

Hay diferentes situaciones, tenemos el caso de la carne vacuna que es un producto en el cual Argentina tiene una construcción de marca de un siglo y medio de estar presente y liderar en el mercado. Habíamos perdido la capacidad de exportar a partir de las caídas de nuestros stocks vacunos y de un sostenimiento de preferencia del mercado interno. Hoy, los mercados globales están esperando mayores cantidades de exportación de Argentina. Lo que está por detrás de esa situación son costos internos relativamente altos a resolver con competitividad, algunas cuestiones productivas a mejorar y otros parámetros comerciales que tenemos que resolver. El mundo está esperando que eso ocurra, que Argentina aparezca y envíe esos productos. Hay situaciones semejantes que a veces requieren esfuerzo adicionales como lo de la constitución de marca ya que Argentina tiene pocas marcas que son reconocidas en el mundo.

 

¿Se tiene que preocupar Argentina por la “carne sintética”?

Es una competencia que eventualmente puede ser a nivel masivo. Para hacer ese tipo de hamburguesas se requieren proteínas e hidratos de carbono que hay que producir y alguien lo tiene que generar a partir de fotosíntesis. A su vez, está el tema de que este tipo de productos entra en contradicción con otras tendencias globales de comida más natural, sin conservantes y para producir esta “carne sintética” se requieren grandes cantidades de antibióticos. Por un lado está el tema del bienestar animal, del consumo de alimentos que no vengan de animales; pero, por el otro está la tendencia de las comidas sanas, cuando lo otro es prácticamente un sachet de antibióticos que aparece en el plato. Por tal motivo, no se cual será la tendencia, pero si esto avanza, para las carnes masivas puede ser un problema. La ventaja que tiene Argentina es que al ser el top mundial en términos de calidad, si alguien quiere comer un bife de alta calidad seguramente Argentina va a tener el producto para ofrecer, en cambio lo otro es para un determinado tipo de público.

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