Ahora sí: la actividad alcanzó el pico de 2015 (aunque se desaceleró)

El Indec publicó el EMAE de septiembre, que se desaceleró y mejoró apenas 0,1% contra agosto

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

Finalmente el día llegó: el Indec publicó ayer el EMAE de septiembre, que confirmó, al fin, que la economía logró alcanzar el pico del PIB al que había llegado en junio de 2015, antes de que la recesión comenzara. Pasaron así 27 meses hasta que se logró terminar con el proceso de caída y recuperación. Una mala: en septiembre el ritmo de esa recuperación se desaceleró respecto a lo que se venía dando. ¿Cómo seguirá la historia con un cuarto trimestre que tendrá menos tirón de demanda?

 

Algunos números: septiembre dio 3,8% de mejora contra el mismo mes del 2016. Pero la variación contra agosto, libre de estacionalidad, fue de apenas 0,1%. Ahí se ve un sendero de desaceleración del crecimiento, con un junio que había variado 0,4%, un julio en 0,6% y un agosto en 0,2%. El acumulado de lo que va del año, contra el mismo período del 2016 quedó en 2,5%.

 

Desaceleración

 

La desaceleración que viene mostrando el desestacionalizado preocupa a algunos analistas, sobre todo porque el freno se esperaba, en todo caso, para el cuarto trimestre (esta semana el IGA de Ferreres de octubre dio 0% contra septiembre). Pero se anticipó.

 

Consultado por El Economista, el director de Eco Go y profesor de la maestría en finanzas de la UTDT, Federico Furiase, opinó: “Yo esperaba un número más elevado en lo que es el ritmo mensual de septiembre, que dio 0,1%. Me parece que eso acerca la expectativa de una economía que va a terminar creciendo, en el promedio del año, por debajo de 3%, ya que en el cuarto trimestre habría una desaceleración del crecimiento respecto al tercero”.

 

Y es que, tal como detalla, en el tercer trimestre entró “toda la carne al asador”: la recuperación del salario real porque se concentró la paritaria, el boom del crédito, principalmente motorizado por bancos públicos, que desarmaron Lebac para financiarlo, y también la canilla libre del crédito Argenta de Anses. Y, junto a eso, el impulso keynesiano preelectoral de la obra pública. “En el cuarto trimestre vemos desaceleración. Se frena la canilla libre del Argenta, la obra pública empieza con un freno de mano, que se ve en el gasto público de octubre, que creció 6% nominal, o sea que cayó en términos reales. Además va a tener el impacto de la suba de tarifas en el salario real. Todo esto en un contexto de suba de tasas del BCRA junto con el cambio del cómputo de encajes a partir de diciembre y hasta febrero, que va a generar un apretón de la liquidez de los bancos, frente a una demanda de crédito que va a seguir de largo”, explicó.

 

Más visiones

 

Desde la consultora ACM destacaron que la actividad, aunque se desacelere, seguirá con mejoras y que ellas ocurrirán por encima del pico que se alcanzó en septiembre para la serie desestacionalizada: “Es importante destacar que la tendencia de crecimiento sigue consolidándose por lo que en los próximos meses aunque el crecimiento interanual se desacelere, estaríamos observando niveles de actividad que alcanzan nuevos máximos”.

 

Melisa Sala, de LCG, coincidió bastante con Furiase y además destacó lo mucho que le costó a la economía superar el pozo en el que ingresó con la ya superada recesión: “La economía creció apenas 0,1% en septiembre. El dato estuvo por debajo de lo esperado. Además, se corrigió a la baja el crecimiento de agosto. Así, en los últimos dos meses relevados el crecimiento parece haberse resentido, promediando una tasa anualizada de sólo 1,6%”. Corrección mediante, recién en septiembre la economía iguala el máximo nivel alcanzado en julio 2015. Volver al punto de partida demandó nada menos que 27 meses”.

 

Sala señaló que el tercer trimestre terminó con una suba promedio de 1,3% contra el segundo, aunque explicado por el arrastre que dejó mayo. Y Furiase destacó que “si bien en cuarto trimestre habrá crecimiento contra el tercero, podría ser menor a ese 1,3%”. Para LCG el año cerrará con una variación de 3%. Para Eco Go con una de 2,8%, para ACM con una 3,1%.

 

El año que viene

 

El año que viene marcaría un cambio de tendencia respecto a lo que se vio en los últimos tiempos. Sería el segundo consecutivo de variación positiva, aunque también: con desaceleración contra 2017. Furiase afirmó: “Hay dos desafíos. Uno es tratar de mantener el ritmo, cuando el año que viene vas a intentar bajar el déficit fiscal, con suba de tarifas, y también vas a buscar bajar la inflación con tasa de interés. Eso va contra el ingreso disponible de las familias”.

 

Y concluyó: “Por eso para el año que viene vemos un crecimiento menor al de este año. Creemos que será de 2,1%. No vemos todavía que el crecimiento del crédito y la inversión más que compensen el efecto negativo que vas a tener con la baja del gasto público y la caída del ingreso disponible de las familias. Sobre todo en un modelo de crecimiento en el cual las importaciones tiran fuerte. Ahí está el talón de Aquiles. Para crecer sostenidamente necesitás que arranquen las exportaciones”.

 

Coincidió Sala, para quien el atraso cambiario pone un freno. “Para 2018 seguimos proyectando un crecimiento en torno a 2,4% anual, traccionado por el consumo privado, una sostenida recuperación del crédito y el aporte de la inversión. El atraso cambiario impedirá que el aumento de la inversión se haga extensiva a los sectores transables y restará crecimiento vía el sector externo. El impulso fiscal volverá a ser negativo”, sostuvo.

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