“En 2018 surgirá un mercado de securitizaciones”

El Economista dialogó con Leandro Cuccioli, secretario de Servicios Financieros del Ministerio de Finanzas

 

Entrevista a Leandro Cuccioli Secretario de Servicios Financieros del Ministerio de Finanzas Por Ariel Bazán

 

Luego de la media sanción que recibió esta semana la reforma del mercado de capitales, el secretario de Servicios Financieros del Ministerio de Finanzas, Leandro Cuccioli, habló con El Economista sobre algunos de los puntos centrales de la norma: securitización de hipotecas, financiamiento pyme, e indexación para las aseguradoras.

 

¿Cómo afectará a los tomadores de hipotecas la reforma del mercado de capitales?

Desde el punto de vista del consumidor no va a cambiar nada, sólo se va a habilitar una herramienta que posibilitará que haya más securitizaciones de hipotecas. Creemos que durante 2018 va a aparecer este mercado porque los bancos van a necesitar descargar sus hipotecas en este tipo de instrumentos para seguir originando a su vez nuevos créditos hipotecarios.

 

Pero, ¿esta operatoria no podría hacerse con las letras hipotecarias que hoy existen?

Las letras hipotecarias existen desde hace más de veinte años, pero el problema que tienen es que no pueden ajustarse por CER y por eso no funcionan bien con el 90% de las hipotecas actuales, que son en UVA. Ahora van a estar indexadas y para securitizarse se seguirán asociando a una hipoteca, algo que tiene ventajas de costos respecto a securitizar directamente las hipotecas.

 

¿Cuál es esa ventaja de costos que dice?

Securitizar directamente una hipoteca tiene costos legales e impositivos que no existen con una letra. Es decir, la letra baja el costo de la securitización y permite a los bancos un fondeo más barato, algo que a su vez deriva en menores tasas para los tomadores de créditos hipotecarios.

 

¿Pero los bancos no podrían buscar otra forma de conseguir fondeo barato más allá de las securitizaciones?

Cuando un banco empieza a generar hipotecas a 30 años necesita buscar una forma de calzar sus activos y pasivos en monedas y plazos. Tiene entonces cuatro formas de conseguir fondos: capital propio de los accionistas, depósitos de muy largo plazo –que no hay–, emisión de bonos a 30 años -que tampoco hay- o a través de la securitización. En este escenario, esta última opción es una de las más convenientes y es una herramienta importante para que los bancos mantengan la originación de hipotecas.

 

¿Cómo es exactamente el proceso de securitización?

A través de esta operatoria, el banco saca una cantidad de hipotecas de su balance, las pone en un paquete y las vende a un inversor que, a cambio de ese flujo futuro de pagos que recibe, le adelanta fondos a la entidad para que genere nuevas hipotecas. El inversor se queda entonces con el flujo de hipotecas y el banco, que sigue cobrando los créditos porque le interesa mantener la relación con los clientes, le transfiere la plata en un fideicomiso.

 

Durante la media sanción de la reforma del mercado de capitales en Diputados, surgió una observación por el ajuste entre salarios e inflación a los tomadores de hipotecas. ¿Qué pasó?

En la discusión en Diputados el dictamen de la minoría había incluido una especie de fondo compensandor para cubrir desfasajes entre el índice de salarios (CVS) y el de inflación, es decir un mecanismo para proteger a los deudores si los precios subían más que los salarios. Nosotros creímos que no era el momento para incluir esto en la ley y dijimos que estabámos analizando un instrumento que iba en igual sentido, aunque su forma jurídica aún no está definida.

 

Se dijo en ese sentido que planeaban crear una “agencia hipotecaria”, ¿es así?…

Estamos analizando distintos modelos que hay en el mundo, desde algunos en que los bancos privados formaron una especie de consorcio (Brasil y Colombia), otros donde hay apoyo estatal (México), otros donde no hay nada (Chile) y otros con un sistema mixto (EE.UU, donde hay agencias estatales abiertas al mercado). Es decir, estamos evaluando una especie de “menúes” de sistemas para elegir el que mejor se ajuste a la idiosincrasia de nuestro mercado. Más allá de la forma que tome, lo importante será ver qué cubrirá este instrumento, en qué situaciones y cómo se fondea. Todas estas cuestiones aún no las tenemos cerradas.

 

Yendo a otro de los aspectos centrales de la reforma, ¿en qué consistirá el nuevo régimen para facilitar el financiamiento pyme?

Las empresas grandes van a estar obligadas a emitirle a las pymes una factura electrónica llamada “conformada”, que luego de quince días la pequeña empresa podrá negociar en el mercado. El banco o quien le compre la factura a la pyme se quedará con el derecho a cobrar de la compañía deudora y la pyme habrá conseguido así un adelanto de fondos. El concepto central con esto es que la pyme cambia un crédito comercial por uno financiero y sobre todo que, como el riesgo de impago para el comprador de la factura es con la empresa grande, la pyme puede financiarse a una tasa menor que haciéndolo a riesgo propio.

 

Y respecto a las pólizas de seguros, ¿cuál es la importancia de permitir que se ajusten por CER?

La importancia de esto es que las aseguradoras son uno de los principales inversores institucionales del mercado y cuando los bancos deban salir a buscar fondeo en UVA para sus securitizaciones las únicas que podrán proveerlo a largo plazo son ellas. Pero para que las aseguradoras hagan esto deben tener algún tipo de necesidad, y eso vendrá dado por el hecho de tener atadas por CER las pólizas con sus clientes. En otras palabras, emitir una póliza de seguros indexada les generará a las aseguradoras la necesidad de salir a buscar un activo en CER, que son las securitizaciones de los bancos, y se cierra entonces así el círculo del fondeo.

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