El bitcoin no es una burbuja

Si el bitcoin efectivamente es una burbuja, entonces el peso argentino y el dólar son una burbuja al cuadrado

 

Por Juan Ignacio Fernández Economista Jefe de Oikos Buenos Aires y columnista de Contraeconomía

 

A lo largo de los últimos meses he leído en medios sobre la supuesta “burbuja” del bitcoin. En esta nota te voy a explicar por qué esa es una aseveración sin fundamento.

 

Hace unos días, una nota de portada de un medio local hizo que me rebase el vaso: por enésima vez, un analista financiero advertía sobre la supuesta “burbuja” en el mercado de las criptomonedas, en especial, del bitcoin.

 

No se trató de un hecho puntual. Durante los últimos meses, este tipo de advertencias han inundado los principales medios.

 

Burrada 1: “El bitcoin es una burbuja porque ha subido más rápido que otros activos”.

 

El primer argumento que vamos a analizar es el siguiente. Según estas mentes brillantes, el bitcoin sería una burbuja porque “la cotización ha tenido una suba mucho más vertiginosa que otros activos financieros del sector tecnológico”.

 

 

Este argumento es lo que llamaríamos -en criollo- una burrada. ¿Por qué? Simplemente porque es comparar peras con bananas. El bitcoin es una criptomoneda privada mientras que el resto de los activos con los cuales se compara son acciones del sector tecnológico. Dos clases de activos totalmente distintos.

 

Así, al ser activos de dos diferentes clases, que “obtienen valor” de distinta manera, asegurar que el BTC se trata de una burbuja solo porque su cotización ha crecido de forma más rápida que las acciones tecnológicas durante los períodos de “formación de burbujas”, es simplemente falaz.

 

Ese raciocinio sería análogo a decir que una Ferrari no puede acelerar de 0 a 100 km/h en 4 segundos (como sí lo hacen en promedio) de manera consistente porque los Fiat Uno no lo pueden hacer en menos de 10 segundos. Un disparate.

 

Para verlo de otra forma, es importante entender que el bitcoin se hace más valioso en la medida en que más personas lo adopten, pero el BTC per se no genera nuevo valor. En cambio, en el caso de las acciones, las mismas tienen valor o no, en la medida en  que sean capaces de generar flujos de caja positivos.

 

Si bien hay un punto en común, y es que, en última instancia, el valor de ambos activos depende de su demanda, también es cierto que, como recién mencioné en este mismo párrafo, la demanda de ambos activos responde a variables distintas, y por ende, no son estrictamente comparables. De nuevo, una extrapolación “tirada de los pelos”, altamente falaz.

 

Burrada 2: “El bitcoin no está respaldado por nada”

 

Otro de los argumentos esbozados por los detractores del BTC es que el mismo no estaría “respaldado por nada”. A esta altura ya empiezo a perder mis cabales.

 

A esa gente le pregunto, ¿acaso el peso argentino -a lo largo de la Historia- estuvo respaldado por algo? Recordemos que, por ejemplo, la base monetaria -del peso- se multiplicó por 30 desde 2003, mientras que los precios se multiplicaron por 21 en ese mismo período.

 

Además, históricamente, al peso argentino se le han sacado 13 ceros. Esto no ha sido más que una consecuencia “gravitatoria”, sobre todo si tenemos en cuenta que la inflación promedio desde 1942 (sacando los años de convertibilidad) ha sido del 170%.

 

O sea, el peso argentino ha sido bastardeado a más no poder por parte del Estado, lo que implicó una sostenida dilución del poder adquisitivo de los tenedores de pesos, incluyendo varios colapsos abruptos, típicos de una situación burbujeante.

 

Así, que un argentino (especialmente si es funcionario) opine que el bitcoin es una burbuja, resulta paradójicamente irónico.

 

En cuanto al dólar norteamericano, en rigor tampoco está respaldado por nada. La Fed ha inflado peligrosas burbujas en reiteradas ocasiones. La última -y actual- con sus famosos misiles monetarios (QE), desvalorizando al dólar manera grosera frente a los activos financieros.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, a diferencia de lo que ocurre con las monedas de curso legal, la “curva de oferta intertemporal” del bitcoin ya está prefijada de antemano, y convergería en los BTC 21 millones en algunas décadas. Claramente, no podemos decir lo mismo de las monedas fiat.

 

 

Divagando: el tenedor de bitcoins sabe en todo momento cuál será la cantidad de bitcoins que habrá disponibles en el mercado, hoy y en el futuro. En contraste, en el caso de las monedas fiat, los banqueros centrales manejan su oferta monetaria de manera discrecional. Dado esto, es que generalmente terminan utilizando la política monetaria como un instrumento para maximizar el auge del ciclo político (vía políticas sobreexpansivas) a costa de los tenedores de esa moneda, y también a costa de la estabilidad macroeconómica de mediano y largo plazo.

 

En conclusión, si el bitcoin efectivamente es una burbuja, entonces el peso argentino y el dólar son una burbuja al cuadrado.

 

Burrada 2 bis: “El bitcoin no está respaldado por nada”

 

Por otra parte, desde que en las economías de mercado se adoptó al “dinero fiduciario” -o sea, el dinero de curso de legal como lo conocemos hoy- el precio del oro, más allá de apuntalarse en parte por sus usos industriales, está explicado por su función de “reserva de valor”. O sea, el oro, además de su uso industrial, tiene valor porque la gente piensa que tiene valor, algo no muy distinto del racional detrás del precio del bitcoin.

 

Además, a diferencia del bitcoin, que cada vez se utiliza más como medio de pago, lo cierto es que el oro es un activo que no tiene esa cualidad. De hecho, es un activo bastante poco líquido. Si no me creen, intenten vender un lingote de oro en el mercado. Dada su iliquidez, la diferencia entre el precio de compra y de venta será bastante amplia, además de complicada.

 

Conclusiones

 

Como pudimos observar, los argumentos esgrimidos por parte de los detractores del bitcoin no se sostienen por sí mismos.

 

Esta criptomoneda ha llegado para quedarse, y, a pesar de su volatilidad, su potencial de mediano y largo plazos es inmenso, dado que tenderá a comportarse de manera espejada frente a las principales monedas de fondeo de curso legal, como el dólar; divisas que son y seguirán siendo manejadas de manera altamente cuestionable por parte de los banqueros centrales.

 

En conclusión, seguí apostando al BTC tranquilo, y dejá que el “neoludismo” continúe con su hostilidad frente a las innovadoras soluciones del mercado, haciendo caso omiso ante las reales y peligrosas burbujas gestadas desde la esfera estatal.

 

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