Teléfono de Angela Merkel para Mauricio Macri

Un diálogo imaginario entre Angela Merkel y Mauricio Macri hablando sobre economía, elecciones y los desafíos que cada uno enfrenta

 

Por Daniel Montoya Politólogo y analista internacional @DanielMontoya_

 

–Hola Mauricio, me cuentan que estás envalentonado por las primarias y vas por la reelección en 2019….

 

–Sí, Angela, no sabés el entusiasmo que tengo. Mi ministro de Hacienda me promete 20 años de crecimiento, el jefe de Gobierno de la ciudad me dice que vienen por delante los mejores 20 años de Argentina y hasta quiere traer a los cracks de Hamilton y Vettel tras dos décadas sin Fórmula 1 en Buenos Aires.

 

–¡Qué buena noticia Mauricio! El optimismo es fundamental en política, un compatriota tuyo decía que nada grande se puede hacer con tristeza, aunque ambos provengamos del mundo de los números, vos de la ingeniería y yo de la física, hay que reconocer que ellos importan tanto como los estados de ánimo. Fíjate que estos doce años que estuve en el poder, que extenderé a dieciséis en las elecciones del mes próximo, los alemanes me acompañaron en el marco de un crecimiento modesto, apenas 1,5% promedio y hasta con el susto de la crisis financiera mundial de 2009 que nos desplomó la economía casi 6%.

 

–¡Si me acordaré de aquel episodio Angela! Aquí esa turbulencia se agravó, encima, por un gran conflicto entre el Gobierno de los Kirchner y los productores agropecuarios que, tiempo más tarde, me abrió la puerta para empezar a construir este proyecto nacional ganador. Pero no me hagas volver al pasado, mi partido político no mira para atrás, es propositivo y piensa sólo en el cambio. Igual te cuento que los indicadores económicos tampoco me acompañaron durante los dos primeros años: aparecieron brotes verdes en el agro y en la construcción, pero en el resto de los sectores identificar señales positivas fue más un desafío para arqueólogos que para economistas. Ahora el carro sí parece estar poniéndose en marcha, las chimeneas de la industria empezaron a hechar humo y el crecimiento no será de locos pero será una expansión al fin. Pero volvamos al inicio de nuestra conversación, tampoco hace falta que la economía vuele para que la política acompañe.  Alcanza con que no reste.

 

–Sí, Mauricio, es así, en realidad mi llamada era para hablar de política, no de economía. Yo tengo elecciones en setiembre y vos en octubre, ¿para quá vamos a conversar ahora acerca del Euro Stoxx 50 o del Merval? Hablemos mejor de política.  Contáme cómo va tu proceso de consolidación política en el núcleo territorial de tus adversarios, decime que estás haciendo para llevarte puesto al peronismo en la provincia de Buenos Aires al igual que yo borré del mapa hace unos años a los socialdemócratas en Renania del Norte, el bastión político donde los rojos no perdían elecciones estatales desde 1966 y que marcaba una frontera entre el sur tradicional socialcristiano y el norte industrial socialdemócrata.

 

–¡No se te escapa una Angela! Me convertí en presidente porque di un batacazo en la Renania del Norte del peronismo, un territorio donde laten aún los vestigios de grandes fábricas así como un tejido de pymes asociadas a la sustitución de importaciones. Hoy si comparo esta primaria contra la primaria de 2015, estoy avanzando no sólo en algunos distritos provincial las que te van a sonar raros como Mar del Plata, Tandil, Bahía Blanca y Junín, sino también en el propio corazón rival, como La Matanza, Florencio Varela, Avellaneda y Quilmes. Hasta ahora avancé un buen trecho pero no pinté todo de amarillo aún, como lo hiciste vos allá en su momento.

 

–OK Mauricio. Me gustaría enrostrarle tu elección al todopoderoso americano que amenaza con subirme la cuota de la OTAN y que te cerró de golpe las exportaciones de biodiésel. El, al igual que nosotros, ganó las presidenciales poniendo su banderita roja en el viejo enclave demócrata del medio oeste. Esa la hizo bien, pero a este paso no ganará las intermedias ni dentro de sus clubes de golf. De paso, te dejo un par de consejos. Que el escrutinio de octubre no deje lugar a dudas. Acá en Berlín cuesta explicar que cambien los ganadores, en especial estando Cristina en el medio. Tenemos sensaciones encontradas con ella. En 2007 decía que quería parecerse a nosotros pero en 2013 condecoraba a Nicolás Maduro. Tampoco dejes de aclarar la desaparición del chico Maldonado, Argentina es líder mundial en agro, fútbol y derechos humanos. Que le queden al menos dos patas a la mesa.

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