Dinero virtual de Internet

¿Sustituirá al sistema monetario actual?

Por Carlos Gerscovich Estudio Aguirre Saravia & Gebhardt Abogados

 

El título de esta nota parece algo arriesgado y aventurado. Pero del mismo modo se anticipó a la ciencia Julio Verne en el Siglo XIX y, sin embargo, el hombre llegó a la luna y atravesó el fondo del mar.

 

Según algunos estudios, hoy tenemos alrededor de 600 monedas virtuales que circulan por la web, donde prevalece el bitcoin, y se hacen negocios, cambios por otras monedas y pagos sin billetes, sin que ningún banco central del mundo controle su emisión, su expansión, ni su circulación.

 

Se dice que a este fenómeno se llegó gracias a un misterioso japonés, llamado Satoshi Nakamoto, creador de esa moneda. No parece muy verosímil que un solo hombre la haya producido sino, más bien, pudo haber sido un equipo comandado por él. Pero es cierto que ha sido Japón el primer país que la reguló por medio de una ley que entró en vigor el 1º de abril próximo pasado.

 

Para entender cómo se generan los bitcoins tendríamos que brindar amplias explicaciones que excederían nuestros límites de espacio. Pero sí brindamos algunos de los principales elementos que intervienen en su creación y funcionamiento. El origen de este dinero es puramente convencional. Ante todo aparecen al inicio –sin norma alguna- los algoritmos trabajados en el mundo por numerosos ingenieros informáticos (se dice que son unos 80.000, la mayoría radicados en China), a los que en el lenguaje técnico se los llama mineros, quienes están interconectados y compiten entre ellos en las operaciones de cambio que se producen, hasta que resulta un “ganador” que fija el precio de cada unidad monetaria y se lleva como “premio” algo así como el antiguo señorío que percibían los bancos centrales, que  hoy sería como una suerte de comisión, con más el beneficio que resulta de la creciente apreciación de esa moneda, comparada con otras (por ejemplo, respecto al dólar últimamente superó las 2.000 unidades de éste por cada bitcoin).

 

Otro elemento concurrente y muy importante son los blockchains, una suerte de registros en los que quedan asentadas todas las operaciones realizadas. Este nuevo dinero ha provocado una disrupción, en el mundo. O sea que se rige por principios y reglas que difieren profundamente de los anteriores. Ya no hay más curso legal, ni curso forzoso, ni moneda de papel, ni papel moneda, tampoco es susceptible de depreciación, ni de devaluaciones monetarias.

 

Todo esto se explica por la voluntad de los participantes y porque la web es infinita, no tiene un espacio geográfico.

 

Dejamos para otra oportunidad reflexionar sobre el futuro de estas monedas, si ellas son una oportunidad o una amenaza para el sistema monetario actual. Y si éste será o no reemplazado por un nuevo sistema monetario que se avecina, o si esta es una fantasía producida por nuestra imaginación…

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