Con más apoyo para reformas (igual continuará gradualismo)

Más allá del espaldarazo electoral, el Gobierno seguirá con el gradualismo y priorizando consensos

 

La principal duda e inquietud del mundo económico (aunque no la única) era el nivel de apoyo que mantendría Cambiemos  luego de un año y medio de ajustes (necesarios, por cierto) hacia 2019 y más allá. Sobre todo, tras haber trazado un rumbo que supone una ruptura con el volátil y complejo track récord macroeconómico del país, que tanto ilusiona a ese Círculo Rojo.

 

Pero hay (o había) más condimentos para dudar de la durabilidad de Cambiemos.  Se trata de un bicho nuevo y exótico, capitaneado por el PRO, un partido que nunca ocupó el Poder Ejecutivo. Y, sobre todo, por haber llegado a la Casa Rosada tan raquítico de poder institucional y tras un ajustado triunfo en tiempo de descuento: algunos miles de votos de diferencia con Daniel O. Scioli, pocos gobernadores, menos de 100 diputados y un puñado de senadores.  Y con un PJ desempleado en la vereda de enfrente que se iba a “agrandar” si el resultado de las urnas de ayer hubiera sido otro.

 

Un Cambiemos, además, tan necesitado de poder, mirando hacia adelante, para encarar su agenda de reformas estructurales. Por ahora, más allá de haber avanzado en diversos desafíos y problemas irresueltos por el FpV (cepo o holdouts, por caso), aún tiene frente a sí una agenda desafiante, que va desde lo laboral hasta lo previsional pasando por lo impositivo. Y los legisladores que sumarán (en ambas cámaras) serán más que necesarios, pero también, y quizás más, lo será el apoyo social que reveló la elección de ayer.  Sigue siendo débil institucionalmente, pero es la primera minoría (y no sólo en la región central del país).

 

La principal duda e inquietud del mundo económico (aunque no la única) era el nivel de apoyo que mantendría Cambiemos  luego de un año y medio de ajustes (necesarios, por cierto) hacia 2019 y más allá

 

La contracara (la opción que ayer perdió y tuvo una performance menor a la esperada) era un pasado, aglutinado en torno a Cristina Kirchner y su capacidad de retener un núcleo duro considerable en el GBA, que amenazaba con regresar con su “vamos a volver” y un set de políticas macro y microeconómicas que naufragaron en sus últimos años en la Casa Rosada.

 

 

¿Van a durar y hacer sus reformas o volverán los kirchneristas e irán para atrás con todos los avances? Pregunta casi obligada en cualquier diálogo con interesados, tanto locales como extranjeros, en apostar por el país. Ayer, esa pregunta, presente desde fines de 2015 hasta hoy, empezó a responderse.  Por eso, el apoyo recibido fue lo más destacado por los funcionarios de Cambiemos.

 

Así, el Gobierno tiene más poder, y lo siente, para avanzar con su agenda. Aunque, vale aclarar, como ya lo expresaron desde Casa Rosada, no será en formato shock. Se priorizarán los consensos políticos (Cambiemos sigue siendo minoría y, por ende, son necesarios) y seguirá el gradualismo.

 

 

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